www.socialismocientifico.com

23-F, la farsa continúa

El capital monopolista español se prepara para la posibilidad de la III República


william-parker-cia (134K)

William Parker, ex-agente de la CIA en España


5-4-2014


Según la práctica de los servicios de inteligencia imperialistas, las informaciones secretas pueden llegar a ser desveladas con determinadas condiciones:

La esencial, que el pueblo no llegue a establecer una continuidad entre los hechos históricos desvelados y su presente, debido bien a que han pasado muchos años, a que la mayoría de la población ha llegado a asumir una justificación relativa de dichos hechos, o ambas cosas a la vez.

El video "Operación Palace" de la Sexta sobre el 23-F, ha sido una nueva dosis de ansiolítico retard para hacer asumir serenamente a la población, "suficientemente adultos" en palabras de Évole, una verdad a través de una farsa. Como dijo Iñaki Gabilondo, el 23-F debe servir para recordar que "La democracia (la actual dictadura del capital monopolista) debe ser defendida siempre".

Todos los representantes de los políticos parlamentarios, asumen en el video su acuerdo y participación en el 23-F, debido a la situación extrema creada por el terrorismo que en aquellas fechas "mataba una persona cada tres días".

En el video, William Parker, ex agente de la CIA en España, reconoce la exigencia del gobierno de Reagan de que España entrara en la OTAN, a cambio de apoyar la advertencia terrorista que supuso el teatro del 23-F.

¿Reportaje ficticio? El propio debate posterior demostró que lejos de ser ficticio el reportaje que expone el video de "Operación Palace", a pesar de tener el efecto positivo de reconocer la verdad histórica del 23-F, suponía la intención de una nueva advertencia a la población, dosificada mediante la contrapartida de un posible futuro republicano, sin tocar por supuesto el poder monopolista y su "democracia".

La situación en España a comienzos de los años 80 no sólo estaba marcada por la actividad del terrorismo. A pesar del trabajo del PCE desde 1.977 para cortar progresivamente las movilizaciones de masas como contrapartida a su legalización y para "consolidar la democracia", en 1.980 según la CEOE hubo un número de más de 6 millones de trabajadores en empresas afectadas por huelgas, que en 1.979 habían sido de 10 millones. Y a pesar de la decisión del PCE-PSUC de volcarse en los "ayuntamientos democráticos" y olvidar la democracia directa en los barrios, algunas Asociaciones de Vecinos aún luchaban de manera asamblearia y contundente por satisfacer las necesidades de las masas.

La dirección del PCE aún tenía grandes problemas para enfrentar la combatividad de la clase y el pueblo que realmente aún creían que la lucha por la democracia supondría un cambio de régimen político. No fueron nada ficticios los Pactos de la Moncloa ni los pactos sociales posteriores. Tampoco lo fue la negativa del PCE de abrir un proceso asambleario en el Movimiento obrero que habría impedido la división sindical, aceptando que UGT resurgiera de la nada, acatando la orden de los empresarios de no repetir la unidad sindical de la Portugal post-salazarista.

Tampoco fue ficticio el apoyo del PCE al olvido del fascismo y sus asesinatos y a la Constitución monopolista que consagra la impunidad del Jefe del Estado impuesto por Franco.

Nada ficticio fue la decisión de Felipe González y Alfonso Guerra de asumir los intereses del imperialismo estadounidense y los sobornos alemanes para garantizar al imperialismo la estabilidad de su control sobre el Mediterráneo y el posterior desmembramiento del Este Europeo, concretado en la actitud del PSOE respecto a la OTAN convirtiendo su lema "de entrada no" en el servilismo del hombre de paja y criminal de guerra Javier Solana, ejecutando los bombardeos genocidas que destruyeron Yugoslavia, desde bases estadounidenses en España.

Nada ficticio fue la dirección del terrorismo del GAL por parte del PSOE de Felipe González, en lo que no pudo permanecer ajeno el borbón Jefe del estado.

Tampoco fue ficticia la LOAPA para frenar la descentralización del estado neo franquista, ni la política de liquidar gran parte de la industria y el campo español, acatando las órdenes del capital monopolista alemán y francés, como condición para entrar en la UE.

La realidad es que el consenso que se muestra en el video de "Operación Palace" coincide plenamente con el consenso histórico de los hechos que ha estado viviendo toda la sociedad durante los 33 años desde el 23-F. La farsa en este caso es presentar como ficticia una verdad que aún no se acepta reconocer abiertamente.

Está claro que el paso dado por la Sexta es una decisión "de consenso" impulsada por los poderes fácticos del estado monopolista con el apoyo de las mismas fuerzas que apoyaron la reforma del franquismo, y que sienta las bases de la posibilidad de llevar a cabo una nueva reforma del putrefacto sistema político español, tanteando incluso la eliminación de la monarquía para recuperar la credibilidad popular que en la actualidad rechazan mayoritariamente a los políticos burgueses que son considerados uno de los mayores problemas.

No es ninguna casualidad que la publicación del video, vista en su estreno al parecer por más de 5 millones de personas, coincida con la publicación del libro, también sobre el 23-F, de la periodista del régimen Pilar Urbano, "La gran desmemoria. Lo que Suárez olvidó y el Rey prefiere no recordar", en el que esta reconoce que el jefe del estado impuesto por Franco estaba al corriente de lo que ocurría y prácticamente coincide con la esencia del video de la Sexta.

La posibilidad de subsistencia de un estado imperialista hoy depende principalmente del apoyo de su población. El imperialismo para subsistir hoy no puede limitarse a explotar a su propio pueblo, necesita saquear a otros paises. En esa tarea, necesita, como ha ocurrido hasta ahora, el apoyo de un sector amplio de la población en sus guerras imperiales y en la explotación de recursos de otros países. Necesita que la gente común, hable de Milosevic, Gadafi o Asad como "dictadores enemigos de la democracia" para justificar dichas guerras, y denigren a países que defienden sus recursos como Argentina ante Repsol, o acepten dar parte de nuestros impuestos para pagar los chanchullos de empresas españolas en otros países como ha ocurrido en la ampliación del Canal de Panamá. Sin ese apoyo de la población en el estado español, el imperialismo del régimen no podría actuar blandiendo el "respaldo democrático".

El ejercicio de la dictadura monopolista mediante la violencia terrorista como ocurrió con el alzamiento de Franco, es algo que solo puede realizar como última carta, pues ello liquidaría toda confianza política no solo en el régimen español sino en el propio desarrollo de la UE.

Debido a ello, el actual estado necesita recuperar el respaldo social que ha tenido durante la fase de expansión. Y al igual que ocurrió durante la reforma del franquismo, ello solo puede conseguirlo realizando una nueva concesión formal.

El papel del PSOE y el PCE en la preparación de una alternativa a Suárez dirigida por el General Armada y con Felipe González como vicepresidente era algo ya conocido desde 1981. Ello no llegó a realizarse porque el PSOE, después de su acatamiento a la orden del pentágono de aceptar impulsar la entrada de España en la OTAN, recibió plenas garantías de gobernar con mayoría absoluta una vez eliminada la UCD, evitando así tener que pactar y "quemarse" con los comunistas en un gobierno de concentración.

Sin embargo, lo nuevo, lo que importa ahora es que ha sido solo ahora cuando los grandes medios de comunicación del estado monopolista y sus principales representantes políticos asumen de hecho su papel en el pasado del 23-F y de cara al futuro para consolidar el poder del estado imperialista.

La necesaria renovación formal que supondría la instauración de la III República necesita un nuevo consenso y el "sacrificio" personal de diversos personajes "quemados", desde la monarquía a reconocidos políticos de la derecha y la "izquierda". Se trata de que continúe el consenso fundamental y la farsa de la conciliación de clases con nuevos personajes y con menos ostentación que en el pasado y presente.

Está claro que todo ese proceso no se hará teniendo en cuenta la voluntad popular de cambio social y económico sino fabricando tal voluntad mediante apariencias políticas. A fin de cuentas los medios de comunicación monopolistas y periodistas del sistema como Iñaki Gabilondo aún cuentan con bastante credibilidad en amplios sectores de la población. Y los sindicatos mayoritarios están dispuestos a seguir contribuyendo a la "estabilidad social"

Por ejemplo, en Catalunya, el proceso soberanista no ha sido obstáculo para que el Govern de la Generalitat haya concedido este año la Creu de Sant Jordi a CCOO y UGT como premio a su colaboración imprescindible para poder eliminar derechos laborales y sociales de los trabajadores y el pueblo. Es decir, la farsa continúa.

Por último, la inexistencia por ahora del partido comunista en el estado español es otro motivo más para la oportunidad de realizar con plena impunidad ahora un cambio de fachada del estado. Esos pueden ser los planes del régimen, aunque otra cosa pueda ser la lucha de clases real.


Video "Operación Palace":
http://www.atresplayer.com/television/noticias/lasexta-noticias/especiales/temporada1/capitulo-1-operacin-palace_2014022100224.html