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Consecuencias prácticas de no asumir plenamente que estamos bajo una Dictadura de clase


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29-7-2014


1. La legalización de partidos no elimina la dictadura de clase.

Marx, Engels, Lenin, Mao, Deng Xiaoping, todos los grandes dirigentes marxistas, decían que el Estado es, en definitiva, una organización de hombres armados y que todo Estado supone la dictadura de la clase dominante contra las clases dominadas. Sin embargo, en España esto no se ha asumido en la práctica.

La legalización del PCE en 1977 fue el aspecto esencial que legitimó ante las amplias masas la reforma del franquismo. Sin un PCE que había sido la columna vertebral de la lucha popular antifranquista, la aparente transformación de franquistas de toda la vida (entre ellos el Borbón Juan Carlos educado por el "caudillo") a "demócratas convencidos" dirigiendo la "transición" no habría sido posible a ojos del pueblo.

También es cierto que el precio que tuvo que pagar el PCE, aceptando el chantaje militar aquel famoso "sábado rojo", lo hundió durante decenios y lo impregnó después de la misma corrupción y connivencia con el capital, contra la que decenas de miles de comunistas habían luchado hasta la muerte. Fueron las consecuencias de la errónea interpretación por parte de la dirección del PCE de que su legalización suponía de hecho la democratización política del sistema.

No fue solo el PCE el que cayó en ese grave error. El PTE, el mayor partido marxista leninista europeo entonces, también interpretó su propia legalización en julio 1977, de la misma manera, llamando a partir de entonces a la población a "luchar por la ampliación y consolidación de la democracia". Incluso el PCE(r) realizó igual interpretación a finales de marzo 2007, ante los "rumores" de una posible legalización de dicho partido:

"…si a nosotros (y a todos los obreros y antifascistas) nos dejan reunirnos, organizarnos, convocar actos, pegar carteles, difundir nuestros principios, etc. de una manera libre y abierta, lo aceptamos y, bajo esas condiciones, resultaría un absurdo preconizar la clandestinidad o la lucha armada. Nuestra situación actual es consecuencia de la absoluta falta de libertades en que viven todos los trabajadores del país (no sólo nosotros) …/… si hasta ahora no ha habido paz es porque tampoco ha habido libertad."

Pero eso no es cierto, porque la legalización o ilegalización de un partido es un hecho circunstancial que puede ser debido a múltiples factores, pero desde luego que no viene determinado porque todos "los trabajadores del país" tengan "libertad" o carezcan de ella. Jamás, hasta derrocar la dictadura del capital monopolista los trabajadores del país tendrán libertad. Eso es pretender volver engañar a las masas, hacerles creer que con la supuesta legalización del PCE(r) ya vivirían en libertad.

En todos los casos, PCE, PTE y PCE(r) confundían la legalización política de la vanguardia revolucionaria con la libertad para las amplias masas, pretendiendo suplantar y por tanto, obviar, el papel de las clases populares, su realidad y sus necesidades, que no pueden gozar de ninguna libertad real para satisfacerlas, bajo la actual dictadura monopolista.

De este modo, no se entendió el retroceso (o posible retroceso) del régimen franquista como un terreno ganado que debía ser utilizado para proseguir la dirección de la lucha de masas (y no las aventuras vanguardistas) con mayor decisión y fortaleza, haciendo arraigar en el pueblo órganos de poder popular para conseguir la democracia política, unida a la democracia económica obrera y popular. En vez de ello, se separaron de las masas con pretextos tanto reformistas como "ultrarrevolucionarios", haciendo análisis donde eliminaban el aspecto esencial de los factores concretos internos, y ello fue lo que hizo que esas masas sin dirección de los comunistas asumieran la estructura de la nueva forma de la dictadura de clase como una "democracia".


2. El uso de las posibilidades legales

Si todo estado es una dictadura de clase, como decían los creadores de socialismo científico y corrobora nuestra realidad social, ello quiere decir que los comunistas no pueden reconocer como órganos populares de soberanía lo que son exclusivamente órganos de engaño y represión de las clases populares. Y no hay otro camino que utilizar todas las luchas tanto legales como ilegales para conseguir con hechos concretos en cada caso, deslegitimar ante las masas todas las instituciones monopolistas.

Durante el franquismo la utilización del sindicato vertical por parte del PCE posibilitó que este partido llegara a grandes masas de trabajadores y ello contribuyó a impulsar la lucha y las organizaciones de masas y partidista ilegales. Y si ello no produjo aún mejores resultados para la acumulación de fuerzas revolucionarias fue porque la dirección del PCE ya había asumido la alianza estratégica con los sectores monopolistas más avanzados, lo cual después dejó en una simple reforma del franquismo lo que debía haber sido una ruptura con el sistema.

La lección de aquello es que los comunistas no pueden descartar nunca la utilización de las posibilidades legales, y al mismo tiempo, que no pueden nunca someter su política revolucionaria al marco estricto de esas posibilidades legales.

Es necesaria la utilización de todas las formas de lucha, siempre en función del nivel de organización y conciencia de las masas, sin perder nunca de vista que pretendemos deslegitimar el sistema para eliminarlo junto a sus instituciones, independientemente de que las utilicemos desde dentro o no en cada momento.


3. El aparato del estado

3.a. Ejército y policía.

EL aparato militar-policial es la base más coercitiva de las instituciones monopolistas. La información es poder. Por ello, el espionaje de todos los ciudadanos en todos los órdenes se produce con total impunidad. Hoy día, sin necesidad de pasar por los jueces o con la connivencia de éstos, la policía tiene tecnología e impunidad suficiente para grabar conversaciones a través de teléfonos, en plena calle, por email y servicios de mensajería y penetrar con troyanos páginas web y toda clase de información confidencial en Internet. Todo ello está al servicio no sólo de los intereses del capital monopolista español, sino del Pentágono estadounidense. La "privacidad" hoy en España es un puro sarcasmo.

Además, el ejército español está integrado en el ejército imperialista internacional OTAN con el objeto de intentar destruir países y pueblos que no se someten a los dictados del imperialismo estadounidense y europeo, entre ellos, cuando se subleven, los pueblos que hoy conforman el estado español.

La policía española hoy, a partir de la aprobación de la nueva Ley de Seguridad Ciudadana (Ley Mordaza), se ha convertido, de hecho, en juez ejecutante de sanciones "administrativas" de hasta 600.000 euros.

La represión policial y las intervenciones militares actuales y previsibles deben ser combatidas no simplemente de una manera moralista o pacifista, sino para impregnar en la clase obrera y el pueblo la necesidad de construir una nueva policía y un nuevo Ejército Popular que impongan un nuevo Estado Popular y que enfrenten al capital monopolista y a sus mercenarios hasta derrotarlos.

En la época del espionaje masivo policial, en contra de lo que muchos piensan, la mejor arma contra la represión hoy día no es pretender esconderse ni la clandestinidad, sino la integración de los comunistas entre las masas y sus luchas. El mejor escudo frente la represión hoy es que las masas conozcan personalmente a los comunistas y sus actividades en la lucha de masas, que conozcan su actitud honesta, insobornable, inquebrantable y luchadora, aunque esas mismas masas no estén aún en condiciones de ser movilizadas por objetivos políticos revolucionarios.

El silencio ante las intervenciones militares "de bajo perfil" del ejército español, la permanencia de las bases yanquis, la petición de "carga de trabajo" militar del Ejército para los astilleros, la petición de policía en los barrios obreros para evitar la droga que en realidad estos mismos controlan, sin denuncia política alguna desde la "izquierda", mientras se oculta al pueblo que desde que el Ejército español y la OTAN están en Afganistán se han multiplicado los cultivos de opio y su traslado es España gracias a la connivencia de quienes debieran perseguirlo. Todo esto falsifica la realidad del aparato del estado cuyo objetivo siempre es embrutecer y explotar a la clase obrera y embellecer con falsas apariencias la represión de la lucha obrera y popular.


3.b. La "Justicia"

En España, la llamada "Justicia" es un órgano esencialmente endogámico con fuertes residuos ideológicos feudales, que convierte a jueces y magistrados en meros garantes de los privilegios de la clase monopolista y sus representantes y mantienen una íntima relación con el aparato policial-militar. Deben dilatar, minimizar, sobreseer o archivar todos los casos que denuncien actos que a estos conciernan y deben dar prioridad y "castigos ejemplares" a los casos comunes que afectan al pueblo y a los sectores burgueses que se le oponen. El Consejo General del Poder Judicial es un poder fáctico del capital monopolista que vela por la defensa de los privilegios del estado y sus representantes y el castigo implacable de quienes se les opongan, incluidos los jueces que no sean considerados por ellos "de los nuestros".

Como la "justicia" depende de las leyes aprobadas por el aparato legislativo español y europeo, no puede impedir, aunque algunos jueces quisieran, el saqueo de los impuestos del pueblo y su entrega al capital monopolista, como los 240.000 millones de euros de dinero público regalados a los banqueros para compensar el capital estafado por éstos.

Los jueces que no acatan la norma judicial no escrita de evitar investigar delitos económicos, y que se atreven a actuar en España con criterio democrático e independiente ante hechos que muestran indicios delictivos relevantes que afectan a representantes de los monopolios, son aislados, perseguidos y sancionados por los inspectores del Consejo del Poder Judicial, que es a su vez conformado por los partidos monopolistas (mayoría legislativa) del aparato parlamentario.

Para reforzar la posición de control de la justicia por los monopolios, están los fiscales que actúan como comisarios políticos del gobierno monopolista de turno con funcionamiento vertical.

A pesar de que la "justicia" está ampliamente desprestigiada en España, es necesario que las masas lleguen a asumir mediante la lucha práctica, que jueces, fiscales y policías, independientemente de las individualidades relativamente honestas que pueda haber, pertenecen al aparato represivo de los monopolios, y que deben ser eliminadas en el futuro con nuevos órganos populares de control y represión antimonopolista.

No tener claro el papel de aparato de la dictadura monopolista de la llamada "justicia" supone para muchas organizaciones de "izquierda" validar las decisiones judiciales sin desmenuzar el verdadero interés político de clase de éstas, dotando a los jueces de ese supuesto juicio "imparcial" y que está "por encima de las ideologías" que ni los jueces ni nadie tienen. De esa manera, se convierten en títeres de decisiones judiciales de la dictadura monopolista, dirigidas políticamente contra sus oponentes, que resalta casos que les interesa y ocultando o minimizando los que no, gracias al aparato del estado de los medios de comunicación.


3.c. El Parlamento

El Parlamento formado por el Congreso de Diputados y el Senado, es el aparato legislativo del que la dictadura monopolista española se vale para legislar en su beneficio exclusivo y para someter, explotar y reprimir a las clases populares.

Al igual que, dentro de los demás órganos del aparato de estado, hay personas que pretenden actuar con equidad y sentido de la justicia, en el Parlamento hay minorías contrarias a determinadas leyes y políticas de los monopolios. Pero, de la misma manera que una minoría democrática no cambia el carácter del ejército, policía y "justicia", las minorías parlamentarias no cambian en absoluto el carácter de clase del parlamento ni lo convierte en órgano de la "soberanía popular pluralista" como pretenden monopolistas y oportunistas.

En las actuales condiciones, el foro del parlamento debe ser utilizado por los comunistas no sólo para votar a favor o en contra de una proposición de ley, sino para denunciar desde posiciones revolucionarias ese mismo parlamento, la hipocresía de las diferentes clases burguesas en sus decisiones concretas. Esa actividad no puede ser para legitimar el carácter "plural" del parlamento, sino para deslegitimarlo y hacer ver ante el pueblo que en política, como en todo, no vale principalmente lo que se dice, sino lo que finalmente se impone.

Pero la mejor manera de deslegitimar la función parlamentaria y el sistema electoral monopolista es conseguir que en cada barrio se elijan, con carácter revocable por la Asamblea Popular, los representantes vecinales de las juntas de cada Asociación de Vecinos, por sufragio universal en lista abierta y unitaria para dotar la lucha popular y su representación electoral de una legitimidad incuestionable, sentando así las bases del futuro poder popular al margen del poder mediático monopolista.


3.d. Los medios de comunicación

En la actual época de capitalismo desarrollado e imperialista, los medios de comunicación están en manos del capital monopolista, son parte esencial del aparato del estado y se han convertido en un arma esencial para someter a la población por la vía de la disuasión y el convencimiento. El gran desarrollo tecnológico que aumenta extraordinariamente la productividad y las diversas formas de comunicación, aumenta también la sofisticación para "educar" moldeándola en todos los aspectos la mentalidad de la población.

La omnipresencia de mensajes subliminales o directos de la ideología dominante en todos los medios de comunicación importantes es constante y un complemento esencial del espionaje masivo. Mientras éste facilita a los monopolistas los datos objetivos de la conciencia objetiva de las masas, los medios de comunicación distribuyen la respuesta que interesa al poder en cada uno de los acontecimientos diarios.

Los propagandistas de los monopolios, cuando quieren desprestigiar una denuncia contra sus intereses la suelen calificar de "teorías de la conspiración", pero en realidad, la conspiración de los monopolios y su aparato para disuadir mediante los medios de comunicación y doblegar la resistencia popular no es ninguna "teoría" sino su práctica diaria.

A través de los medios de comunicación se distribuyen las etiquetas pertinentes sobre países amigos y enemigos, líderes y partidos nacionales e internacionales, guerras, revoluciones, sabotajes y protestas, se decide participación condicionada o boicot de políticos y "tertulianos" y se establece la autocensura periodística como condición para disfrutar de empleo estable.

La técnica de la manipulación básica de los medios consiste en la regla de 95% contra 5%. Es decir, justificar con un 5% de verdad el 95% de ocultación, manipulación, embrutecimiento y contenidos abusivos.

Las principales cadenas a nivel estatal de TV, arma esencial de la comunicación, confeccionan contenidos lo más separados posibles de los intereses del pueblo, repiten al unísono las versiones del Pentágono sobre los acontecimientos internacionales, las versiones del capital monopolista español sobre los acontecimientos nacionales, y las versiones de la burguesía nacional sobre los acontecimientos en las naciones sin estado, obviando, reduciendo al mínimo, interpretando de forma sesgada o ridiculizando la verdad y la raíz de las cosas.

La llamada "libre circulación de ideas" de los monopolistas es un arma contra los países socialistas, sin embargo ellos impiden radicalmente que cualquier ideología y práctica política contraria a la suya pueda tener cabida en sus medios de comunicación como no sea para atacarla y demonizarla. Los medios de comunicación pueden alzar o hacer caer a un político o partido y buscar un recambio en otros, pero no pueden enfrentarse al sistema capitalista ni permitir la defensa del sistema socialista ni de la ideología comunista.

Algunos "comunistas" utópicos pensaban que el desarrollo de Internet, por la supuesta "libertad" de publicidad de opiniones e informaciones, significaría la muerte del capitalismo y del imperialismo. Sin embargo, la realidad, con las "revoluciones" de colores impuestas por el Pentágono a través de las redes sociales, está demostrando todo lo contrario.

Internet no es un ente al margen de la correlación de fuerzas entre las clases sociales organizadas, sino dependiente de dicha correlación, y por tanto, la "libertad" de publicar en Internet, como en los medios tradicionales, está minimizada o maximizada en función de los medios disponibles y no de la veracidad o falsedad de sus contenidos, que en definitiva, son siempre reflejo de la ideología dominante, y son un esencial aparato del estado de la dictadura de clase.

Los medios de comunicación en España y en Occidente en general, son desde Colegio de primaria hasta Universidad de la verdadera "educación" monopolista que recibe el pueblo cada día y cada hora, son el jardín del sistema capitalista cuidado diariamente con esmero por legiones de ideólogos y servidores al servicio de los monopolios y del imperialismo tanto en sus propios países, como, en la medida de sus posibilidades, en todo el mundo.

Obviar el carácter de aparato del estado de la dictadura de clase y su carácter antidemocrático que tienen los medios de comunicación en España y su influencia, en manos de los monopolistas en un 95%, lleva a creer que una fuerza revolucionaria que realmente se plantee tomar el poder, puede gobernar mediante una elecciones "democráticas" con una nueva ley electoral, en vez de plantearse cada paso conseguido tanto en la organización de base como en unas elecciones, como un nuevo altavoz para organizar los órganos de base del poder popular, ejercitarlos con las masas y comparar estos con la ineficacia del estado y todo su aparato, incluidas las mentiras y manipulaciones constantes de sus medios de comunicación.


3.e. El gobierno

El gobierno es el representante político y ejecutivo de los monopolios que cumple las órdenes del mismo. Para mantener el teatro de engaño al pueblo, se dividen entre "derecha" e "izquierda" según ganen las elecciones unos u otros, cuando está en la oposición uno u otro mantienen un discurso demagógico y populista, cuando gobiernan hacen exactamente lo contrario de lo que decían, acatar las órdenes del poder económico.

Esta confusión ha llegado a calar incluso entre partidos autoproclamados "marxistas leninistas" que han llamado y llaman al PSOE "socialdemócrata" para diferenciarlo de la "derecha".

El gobierno utiliza el parlamento para aprobar las leyes dictadas por los monopolios, utiliza el ejército para invadir países al servicio de la OTAN y para prepararlo contra la "subversión" interior, utiliza la policía y la "justicia" para reprimir al pueblo y hacer la vista gorda con el tráfico de drogas y la delincuencia económica de los monopolios, y las multinacionales y utiliza los medios de comunicación para que prevalezca la autoridad del gobierno hasta que los monopolios decidan su relevo.


3.f. La monarquía

Cuando todo lo anterior falla, la monarquía emerge como un poder por encima del bien y del mal que dicta el camino a seguir, como hizo en el montaje del 23-F. Para ello, el rey tiene impunidad absoluta en todos sus actos, es el Jefe del Estado sin haber sido elegido por nadie y Jefe capitán general de las Fuerzas Armadas porque así lo quiso Franco.

Los partidos de "derecha" e "izquierdas" muestran sumisión "a la corona" evitan cualquier crítica profunda y algunos exigen un referéndum sobre monarquía y república. Pero sin el día a día de denuncias públicas contra la arbitrariedad real en todos sus actos, dichas peticiones no pueden calar en la población y deja a los monopolios la iniciativa de decidir, el día que las masas en la calle no soporten más la opresión, el nuevo cambio de careta del estado monopolista.


4. Todas las partes del aparato del estado de la dictadura monopolista forman un todo fusionado e indivisible

Tener claridad en la práctica junto a las masas, sobre el carácter de clase de todas estas partes del aparato del Estado monopolista, significa también demostrar en cada lucha concreta que todos los poderes del estado monopolista están estrechamente fusionados, que la proclamada "separación de poderes" de la que hablan los apologistas de los monopolios es absolutamente falsa en la vida diaria, y que los medios de comunicación no son un "cuarto poder" independiente del estado, sino un parte esencial más del mismo.

Ello significa, lejos de silenciarlo, propagarlo mediante ejemplos reales en cada ocasión, y todo ello es imprescindible para conseguir plantear una estrategia y tácticas de masas revolucionarias y no caer en el oportunismo, tanto reformista como "ultra revolucionario".