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II. La coexistencia pacífica


Dice el KKE:

"CRÍTICA DE POSICIONES IDEOLÓGICAS BURGUESAS Y OPORTUNISTAS SOBRE LAS RELACIONES INTERESTATALES

Coexistencia pacífica y emulación

De lo anteriormente mencionado queda claro que el KKE considera que el movimiento popular no puede tratar la ONU y el Derecho Internacional con los mismos criterios que cuando existía la URSS y el sistema socialista.

Eso se debe al hecho que cuando existía la URSS y el Pacto de Varsovia en Europa, el movimiento antiimperialista se iba fortaleciendo en todo el mundo y existía la posibilidad de moderar o frenar algunos planes imperialistas, aunque esta posibilidad no debe sobrevaluarse como ocurrió en el pasado.

Por lo tanto, la referencia a resoluciones positivas anteriores va a perder objetivamente su peso a medida que no se aplican y mientras la ONU toma nuevas decisiones imperialistas de claro carácter agresivo como las que conceden a la OTAN el derecho de ocupación de Afganistán, las sanciones contra la República Democrática de Corea a causa de su programa nuclear, las decisiones sobre el desarme de la resistencia libanesa etc.

Hay que recordar que las resoluciones positivas tomadas por la ONU constituían un punto de referencia para los pueblos y facilitaban su lucha sobre varios asuntos. Sin embargo no todas las resoluciones se llevaban a cabo, es decir, se realizaban por los imperialistas.

Sabemos que resoluciones justas del Consejo de Seguridad de la ONU sobre la cuestión chipriota, palestina etc. quedaron en el papel y no se realizaron nunca puesto que estaban en contra de los intereses de los EE.UU y de otras potencias imperialistas. Ni tampoco las resoluciones positivas de la ONU y la existencia de la URSS podían cambiar por si mismas las condiciones de dependencia e interdependencia [política, económica, militar] que existen entre los países del sistema imperialista mundial. Sin embargo, como evaluamos en el XVIII Congreso de nuestro partido, después de la Segunda Guerra Mundial "el sistema imperialista, con los EE.UU como potencia principal, prosiguió a la formación de coaliciones militares, políticas y económicas y a la creación de organismos internacionales de crédito (OTAN, FMI, Banco Mundial, acuerdos comerciales transnacionales). Estos organismos garantizaban la coordinación de los países capitalistas, conciliaron algunas contradicciones entre ellos para servir el objetivo estratégico común de presión multilateral al sistema socialista. Organizaron intervenciones imperialistas, provocaciones sistemáticas y multiformes y campañas anticomunistas.

Sin embargo, hoy la situación ha empeorado muchísimo dado que ya no existe la URSS ni el "frente" de países socialistas, mientras China, que es miembro permanente del Consejo de Seguridad de la ONU, no puede desempeñar el papel que tuvo la URSS en el pasado. Esto no tiene que ver con su fuerza, sino con "su política de apertura de su economía en el mercado capitalista internacional. Se incorporó en la Organización Mundial de Comercio. Se vinculó con el Fondo Monetario Internacional y el Banco Mundial […] la aparición de fuerzas sociales explotadoras con expresión política en la sociedad china conlleva riesgos tanto para los intereses del pueblo chino, como para el papel del movimiento antiimperialista internacional" [37] .

Primero se reconoce el cambio de correlación de fuerzas con el auto derrumbe de la URSS y el este europeo y después se dice que la posición de China en la ONU no es debido a su escasa fuerza, sino a su política de apertura.

Es decir, China es culpable junto a la caída de los antiguos países socialistas (que por cierto no se expresa claramente por qué cayeron al unísono) de que "el Derecho Internacional va empeorando radicalmente los últimos veinte años." Sin embargo se mantiene silencio sobre la pasividad y/o colaboracionismo de hecho con sus estados burgueses del movimiento comunista en cada país de capitalismo desarrollo, incluido el KKE, que ha sido incapaz de materializar la conquista del poder político en esos 20 años y en los 70 anteriores.

Cuando se habla en España o Grecia de la toma del poder se circunscribe a un horizonte lejano porque "aún no hay condiciones", sin embargo cuando se habla de la situación internacional y de la necesidad de enfrentar al imperialismo y sus instituciones, los partidos comunistas como el KKE eluden toda responsabilidad, endosan ésta a China, y el nerviosismo impaciente de los pequeñoburgueses de la aristocracia obrera aparece en cada frase. He ahí una demostración práctica del oportunismo del KKE que traslada a China la responsabilidad que le es propia a ellos y a los demás partidos comunistas de los países capitalistas.

"Hoy en día el movimiento popular y obrero debe tomar en cuenta estos cambios y no limitarse en demandas sobre la democratización de la ONU o del Derecho Internacional, que se utilizan sobre todo por las fuerzas burguesas para mejorar su posición.

Además, engañan deliberadamente a las fuerzas populares y sostienen que les pueden garantizar un mundo pacífico sin socavar los cimientos de la sociedad capitalista...

Tenemos que sacar conclusiones de aproximaciones relativas que subestimaron el carácter "depredador" del imperialismo y al final se sometieron a él, tal como ocurrió con el deslizamiento de la "coexistencia pacífica" de los sistemas sociopolíticos a percepciones que predominaron en el PCUS en cuanto a la emulación entre los dos sistemas, de un "sistema de seguridad europeo" que garantizaría la paz, de "respeto" mutuo de los sistemas sociales diferentes etc. [38]

Aquí vemos una nueva demostración de la gran dificultad del KKE para manejar la dialéctica materialista, un problema muy propio de los dogmáticos. No entienden que las contradicciones que operan a nivel internacional no tienen el mismo carácter que las que operan a nivel de cada estado y lo mezclan todo sin establecer ninguna diferenciación. Reducir la coexistencia pacífica a la interpretación que de ella hizo Kruschev, es una grave manipulación por parte del KKE.

Por otro lado el hecho de que la burguesía también utilice dicha interpretación de cara a confundir a los pueblos, significa que es doblemente grave que el KKE la utilice y lo coloca a él mismo como acólito de la burguesía en dicha tarea.

Además con esa maniobra, el KKE pretende unir la coexistencia pacífica a la desaparición de la dictadura del proletariado en las concepciones del PCUS y su transformación en un "estado de todo el pueblo", "invento" de Kruschev y que siguió siendo aplicado por Brézhnev según expresa la Academia de Ciencia de la URSS en los años 70:

"Se produjeron también importantes cambios en la esencia del Estado soviético: de Estado de la dictadura del proletariado pasó a ser Estado de todo el pueblo. El Estado de todo el pueblo se apoya en todas las clases y capas de la sociedad, manteniéndose el papel dirigente de la clase obrera con el Partido Comunista al frente, defiende con éxito los intereses comunes de todos los trabajadores de la sociedad ante el mundo capitalista y cumple su deber internacionalista en cooperación con los Estados socialistas y amigos en el extranjero.

La dictadura del proletariado llevaba implícitos, desde el momento de su aparición, caracteres de democracia socialista general. Por vez primera en la historia vino a ser democracia para la inmensa mayoría de la sociedad, para los trabajadores. Con el progreso del socialismo, estos caracteres se desarrollaron hasta llegar a ser los determinantes al lograrse la victoria completa y definitiva de este régimen social. Ese era el resultado principal del desarrollo del Estado soviético." [39]

El reduccionismo que hace el KKE de las concepciones de Kruschev-Brézhnev es una manipulación que establece dos falsas alternativas: O bien se asume la concepción de Kruschev de que el imperialismo puede desaparecer gracias a la coexistencia pacífica, o se asume que desaparecerá gracias al papel esencial que supondría el enfrentamiento directo de los países socialistas contra el imperialismo. En ambos casos el papel (que ese sí que debiera ser esencial) del proletariado de los países imperialistas no aparece por ningún lado.

El KKE no entiende que el imperialismo sólo puede caer gracias a la lucha de sus propios pueblos que lo derroquen y no gracias a guerras entre estados. Esa fue siempre la convicción de Lenin, Stalin y Mao. Y también la de China actual cuando manifiesta y repite constantemente que cada pueblo debe decidir su propio futuro, sin interferencias externas.

Lenin en 1916 y 1917, rectificando posiciones anteriores de Marx y Engels, reconoció que el socialismo no podría triunfar simultáneamente en todos los países y la necesidad de la paz, que únicamente podía garantizar la clase obrera:

"El desarrollo del capitalismo sigue un curso extraordinariamente desigual en los diversos países. No puede ser de otro modo en la producción mercantil. De aquí la conclusión indiscutible de que el socialismo no puede triunfar simultáneamente en todos los países. Empezará triunfando en uno o en varios países, y los demás seguirán siendo, durante algún tiempo, países burgueses o pre burgueses." [40]

"La clase obrera, cuando conquiste el Poder, será la única capaz de seguir una política de paz en los hechos, y no de palabra, como los mencheviques y eseristas, quienes en realidad apoyan a la burguesía y sus tratados secretos." [41]

Lenin tuvo que aceptar compromisos desfavorables en la arena internacional en la Paz de Bres Litovsk en 1918 en la que el poder soviético aceptó la pérdida de Finlandia, Polonia, Estonia, Livonia, Curlandia, Lituania, Ucrania y Besarabia.

En aquella época, Trotski y Bujarin, en contradicción con Lenin, planteaban en esencia la misma posición que hoy plantea el KKE: Confiar y exigir a las fuerzas externas para conseguir el cambio de la situación interior.

Trotski pretendía prolongar las negociaciones con los alemanes con el fin de que el previsible ultimátum alemán provocase el levantamiento de los obreros alemanes, hecho que no tuvo lugar. Lenin planteaba el dilema real, partiendo de la debilidad militar de los bolcheviques que provocaría la pérdida del poder ante una invasión. Lenin decía que estaban ante una simple elección: "La bolsa o la vida", lo cual obligaba a los bolcheviques a aceptar entregar la bolsa para mantener la vida, y esa fue la posición correcta que el partido bolchevique tomó.

La posición leninista era consolidar el poder propio, el poder soviético, como el aspecto fundamental. Esa línea fue la que siguió posteriormente Stalin. En contra de esa postura, durante las negociaciones de Brest Litovsk, Trotski, demostró su terror al enorme esfuerzo que suponía construir el socialismo en un solo país, sin contar con el apoyo de otras repúblicas soviéticas en Europa, poniendo el peligro con su actitud la revolución soviética.

Stalin, en su "Informe político del Comité Central" del XV Congreso, en diciembre de 1927, manifestó:

"La base de nuestras relaciones con los países capitalistas consiste en admitir la coexistencia de los dos sistemas opuestos" y "el mantenimiento de relaciones pacíficas con los países capitalistas es para nosotros una tarea obligatoria." [42]

En 1952, a preguntas de un grupo de estadounidenses, Stalin manifestó:

"La coexistencia pacífica entre el sistema capitalista y el sistema comunista es enteramente posible si ambas partes tienen el deseo de cooperar, están dispuestas a cumplir la obligación a que se hayan comprometido, y observan el principio de igualdad y de no injerencia en los asuntos internos de otros Estados." [43]

En abril de 1949, en la "Declaración del portavoz del cuartel del Ejército de Liberación Popular de China ante las atrocidades de los buques de guerra de EEUU", Mao señaló que China "está dispuesta a establecer relaciones diplomáticas con todos los países sobre la base de la igualdad, el beneficio y el respeto mutuo de la soberanía y la integridad territorial. Ante todo, no permite que se ayude al opositor Partido Kuomintang." [44]

El 15 de julio de 1949, Mao manifestó que "estamos dispuestos a negociar con cualquier gobierno extranjero el establecimiento de relaciones diplomáticas sobre la base de la igualdad, el beneficio mutuo y respeto mutuo de la soberanía territorial, siempre que corte relaciones con la facción opositora de China, no se confabule u ofrezca asistencia a la oposición, y adopte una actitud verdaderamente amistosa no fingida. El pueblo chino desea cooperar con los pueblos de diferentes países del mundo, recuperar y desarrollar el comercio para desarrollar la producción y hacer prosperar la economía." [45]

El 31 de diciembre, Zhou Enlai ante una delegación del gobierno indio, manifestó: "Confiamos en que las relaciones indochinas mejores poco a poco. Los problemas pendientes serán solucionados sin contratiempos. Después de la fundación de la nueva China, se determinaron los principios para tratar las relaciones indochinas. A saber: respeto mutuo de la soberanía territorial, no agresión mutua, no interferencia en los asuntos internos de otros países, igualdad y beneficio mutuo, así como coexistencia pacífica". [46]

Dichos principios después de ser asumidos por China, India y Birmania fueron presentados a la comunidad internacional donde fueron aceptados por la gran mayoría de países. Desde entonces es una posición que China ha mantenido en la práctica.

Lenin, Stalin y Mao tenían la concepción de que la coexistencia pacífica no era incompatible con el internacionalismo proletario de ayudar a otros pueblos a realizar la revolución. Dicha concepción venía avalada por la de Lenin que en 1921 decía:

"... las potencias imperialistas, con todo su odio contra la Rusia Soviética y su deseo de caer sobre ella, han renunciado a semejante idea porque la descomposición del mundo capitalista se hace cada vez más seria, su unidad se ve cada vez más debilitada y la presión de las fuerzas de los pueblos coloniales oprimidos con más de mil millones de habitantes, se hace cada año, cada mes y hasta cada semana más fuerte." [47]

"La Rusia Soviética considera como el mayor orgullo ayudar a los obreros del mundo entero en su ardua lucha por el derrocamiento del capitalismo." [48]

En el Programa del Partido elaborado por Lenin ante el VII Congreso del Partido Comunista de Rusia, se precisó que "El apoyo al movimiento revolucionario del proletariado socialista de los países avanzados" y "el apoyo al movimiento democrático y revolucionario de todos los países en general y de las colonias y países dependientes en particular" constituían importantes contenidos de la política internacional del Partido." [49]

Después de 90 años, la realidad histórica posterior a Lenin demostró la imposibilidad de aplicar sus deseos en aquellas circunstancias históricas, puesto que la "descomposición del mundo capitalista" no era de tal, los "obreros del mundo entero" no tomaron el testigo ofrecido por la URSS de Lenin, y el "movimiento revolucionario del proletariado socialista de los países avanzados" se ha transformado en el movimiento de la aristocracia obrera anticomunista pasiva respecto a su estado imperialista. Más aún, la propia patria de Lenin ha desaparecido, en parte por pretender sus sucesores aplicar tal política en unas cambiantes condiciones completamente adversas debido a la efervescencia y extensión de la aristocracia obrera occidental y sus múltiples pactos sociales con el imperialismo.

En tales circunstancias, ocurridas especialmente a partir de los años 70, la coexistencia pacífica elaborada por Chu Enlai tuvo que centrarse en los aspectos de su aplicación consecuente y centrar en ello su política exterior. Y aunque durante la primera etapa de la Nueva China y durante la "revolución cultural", especialmente al principio, Mao Zedong insistió al igual que Lenin y Stalin en el papel obligatorio de intervenir en el exterior a fin de extender una "Revolución Mundial" que ningún "proletariado socialista de los países avanzados" quiso acometer, el fracaso de la "revolución cultural" y el posterior derrumbe de la URSS y los países socialistas de Europa en 1989 fortaleció en China la convicción de que era absolutamente necesario centrarse en la construcción socialista del interior del país y hacer de la coexistencia pacífica la única política exterior de China.

Al llevar a la práctica la coexistencia pacífica, China le ha dado su entera entidad, haciéndola incompatible con "coexistir para subvertir". Sus 5 principios, respeto mutuo de la soberanía territorial, no agresión mutua, no interferencia en los asuntos internos de otros países, igualdad y beneficio mutuo, y coexistencia pacífica, son incompatibles con pretender subvertir los diferentes estados capitalistas con los que se acuerdan tales principios. Quien no acepta la intervención extranjera en sus propios asuntos internos, no puede pretender intervenir en los asuntos de otros países.

Ello, que era una contradicción entre la teoría que se defendía y la práctica que se intentaba aplicar, ya desde el comienzo de la coexistencia pacífica en tiempo de Lenin y Stalin, producto de un triunfalista análisis del nivel de conciencia y organización del proletariado en los países capitalistas, fue posible de mantener por la URSS mientras la correlación de fuerzas no era tan abrumadoramente favorable al imperialismo como ahora, debido al factor fundamental que los dogmáticos nunca mencionan, el servilismo ante el imperialismo de la aristocracia obrera de los países capitalistas avanzados, y en segundo lugar por el auto derrumbe de la URSS y los países del Este de Europa.

China no realiza llamamientos "a los obreros de todo el mundo" ni para que derroquen a su estado ni para que lo apoyen, debido a que después de 90 años de tal política, ha sido imposible de ser aplicada por ningún país socialista. Ello lleva a China a considerar que dicho reiterado fracaso es debido a que la tarea de cambiar su estado es algo que depende exclusivamente del pueblo de dicho estado, que desde el exterior no puede enseñarse una estrategia revolucionaria a otro país, y que es imprescindible el respeto a la voluntad soberana de cada pueblo y su necesidad de aprender sin tutelas, en el fracaso y en la victoria.

El KKE, no tiene en cuenta la realidad de desorganización comunista del proletariado en los países capitalistas y la pasividad y colaboracionismo ante sus estados imperialistas de la aristocracia obrera y pretende que China repita la autodestrucción de la URSS aplicando su misma política intervencionista. Dicho partido, al exigir que China adopte una posición beligerante contra el imperialismo en la arena internacional, bajo pena de acusar a China de las mayores traiciones, adopta en realidad la misma posición que Trotski adoptaba en la URSS.

La correlación de fuerzas entre los países socialistas y los países imperialistas, y la política consecuente a esa correlación de fuerzas, bajo el punto de vista comunista, la han de evaluar los propios países socialistas, porque son ellos los que tienen algo que perder en una posible confrontación ideológica, económica y militar con el imperialismo y su destrucción supondría un nuevo paso atrás en la construcción del socialismo y aumentar la confusión en el ya débil movimiento comunista internacional.

Los neocolonialistas occidentales disfrazados de "comunistas" saben que de la misma manera que la actitud ante la URSS fue durante los años 30 una de las cuestiones fundamentales para reconocer a los comunistas, la actitud hoy ante China lo es también. Debido a ello están tan interesados en manipular y desvirtuar la realidad de China, pretendiendo usar los parámetros del desarrollo avanzado de los países en Occidente para compararlos con los de China que aún está en proceso de modernización y en vías de desarrollo, sin tener en cuenta los diferentes puntos de partida de los diferentes países.

La unanimidad de hoy contra China del movimiento "comunista" occidental es en realidad la unanimidad de su propio fracaso, pues en vez de aplicar el materialismo dialéctico a la realidad cambiante, aplican el dogmatismo, el escolasticismo y el reformismo en beneficio de su comodidad personal. En vez de profundizar en el conocimiento e investigación de hechos reales, sus éxitos y fracasos, aplican el fanatismo hacia el pasado como forma de ocultar la realidad del mundo actual y su inoperante papel en él.

Con dicho fanatismo seguidista hacia la URSS pretenden ocultar su papel contrarrevolucionario a la hora de juzgar al más importante país socialista contemporáneo. Utilizan los iconos de Marx, Lenin y Stalin y la primera revolución socialista como coartada para atacar la construcción del socialismo en la actualidad.

Decía Lenin al respecto: "Lo que ocurre ahora con la teoría de Marx ocurrió repetidas veces, en el curso de la historia, con las teorías de pensadores revolucionarios y dirigentes de las clases oprimidas que luchaban por su emancipación. En vida de los grandes revolucionarios, las clases opresoras los acosan constantemente, reciben sus doctrinas con la perversidad más salvaje, el odio más furioso, con la campaña más inescrupulosa de mentiras y calumnias. Después de su muerte, se intenta convertirlos en iconos inofensivos, canonizarlos, por así decirlo, y santificar hasta cierto punto sus nombres para "consuelo" de las clases oprimidas y con el fin de engañarlas, despojando al mismo tiempo, a la teoría revolucionaria de su esencia, mellando su filo revolucionario y vulgarizándola. Concuerdan hoy en tal "corrección" del marxismo, la burguesía y los oportunistas del movimiento obrero." [50]

Los mismos que hoy canonizan a la URSS y divulgan sus iconos, envilecen su legado y evitan que los pueblos aprendan no sólo de las victorias sino especialmente de los errores para tomar el poder y materializar la construcción socialista. En definitiva, ideológicamente han convertido el marxismo leninismo en una religión y a sus dirigentes en sus dioses y profetas infalibles. Políticamente han eliminado una de las esencias revolucionarias del marxismo, el análisis concreto de la realidad concreta, la crítica y la autocrítica interna y, mucho más, la pública y han decretado el fin del marxismo leninismo y de los países socialistas posterior a la caída de la URSS, con lo cual se convierten objetivamente en utópicos enterradores del socialismo científico.

Hoy, la aristocracia obrera incrustada en el movimiento comunista occidental, continúa llorando como plañidera la desaparición de la URSS, pero son los mismos que hace más de 90 años en Alemania traicionaron la revolución socialista, pertenecen a la misma ideología de los trotskistas que, amedrentados por el sacrificio y el esfuerzo de tener que construir la URSS en solitario, intentaron en los años 30 destruir el estado soviético. Hoy, esos señores celebran con un botafumeiro un pasado que no les pertenece simplemente porque no les compromete en su actual legalidad y comodidad burguesa. Elogian y se aferran al internacionalismo del pasado, pero niegan el menor internacionalismo de reconocimiento para el mayor país socialista en la actualidad.

Aunque la correlación de fuerzas de los países socialistas les fuera favorable, estos -al igual que la URSS en el pasado- cometerían un grave error si pretendieran realizar el trabajo que han de realizar los pueblos de los países imperialistas. En ningún caso los partidos comunistas bajo el capitalismo pueden marcar la agenda de los países socialistas en la arena internacional. Ello, en el fondo, además de una pedante demostración de la soberbia neocolonial de occidente, significa pretender delegar en el exterior lo que es competencia exclusiva de ellos, derrocar al imperialismo de su propio país.

El ser consecuentes con la política de coexistencia pacífica obliga a China a participar en todos los organismos internacionales independientemente del color político predominante. También le obliga a considerar a los partidos y estados no en base a criterios ideológicos sino en función de la aceptación práctica de los principios de coexistencia pacífica y, por tanto, al respeto de los intereses nacionales de China. También le obliga a no usar el poder de veto en la ONU como un ariete permanente.

El KKE reconoce que en la época de la URSS (a pesar de sus 120 vetos en la ONU) esta no pudo impedir que la ONU realizara actividades contrarias a los intereses de los pueblos, ¿por qué en la actual situación mucho más desfavorable en cuanto a la correlación de fuerzas y la pasividad de la clase obrera de los países desarrollados puede hacerlo China?

No es distinta la actividad que se puede llevar a cabo en la ONU que la del FMI, BCE u OMC. De hecho la pasividad de la ONU o su colaboracionismo con el imperialismo en sus guerras, que son la mayor expresión de violencia terrorista del capitalismo, no depende solo de los vetos que se puedan ejercer en el Consejo de Seguridad, que tanto idealiza el KKE y sus partidos afines. Respecto a la actual intervención imperialista en Siria, Rusia y China han vetado ya varias resoluciones de la ONU, pero ello no ha impedido a EE.UU y Europa, con el apoyo de sus testaferros de Turquía, Qatar, Arabia Saudí, Al Qaeda, etc., crear un ejército de mercenarios en el interior de Siria, atentar un día sí y otro también mediante el terrorismo contra el pueblo sirio antimperialista y sus fuerzas policiales y militares y poner en jaque al estado sirio y al pueblo en una guerra de desgaste de enormes pérdidas humanas y materiales.

La actitud de China con respecto a la estabilidad de los países capitalistas, especialmente europeos en la actual crisis, es de apoyar dicha estabilidad de Europa y también de EE.UU. y ello es considerado nuevamente por el KKE como una afrenta al marxismo leninismo. Pero China necesita dicha estabilidad para su propio desarrollo.

Cuando Deng Xiaoping en 1980 trasladó el centro de la política china desde el anarquismo de "lucha de clases" permanente, que preconizaba la "revolución cultural" en el interior, al desarrollo y modernización de China mediante la política de reforma y apertura, no establecía una política para varios años, sino una concepción estratégica global para hacer posible una China socialista desarrollada. Dicha estrategia consiste en conseguir para 2.050 alcanzar el nivel per cápita de los países medianamente desarrollados. Aunque bastante antes de esa fecha está previsto que China alcance el primer lugar mundial en el PIB, ello no es el factor determinante, sino la distribución por persona de esa riqueza. La enorme población de China y sus comparativamente escasos recursos naturales es un factor fundamental que determina tal política.

Si hasta 2.050 ese país deberá mantener un alto crecimiento sostenido sólo para garantizar los objetivos per cápita de los países medianamente desarrollados, ello obliga también a mantener un crecimiento sostenido de todos los factores económicos, incluido las exportaciones e importaciones, las inversiones, etc.

A menudo en occidente cuando se habla de China no se es consecuente con el hecho de que se está hablando de más de 1.300.000 personas en la actualidad que representan más de la quinta parte de la humanidad, algo que rebasa cualquiera experiencia anterior en el mundo. La reforma y apertura fue y es clave para aprender de los enormes logros tecnológicos y de gestión del mundo capitalista avanzado, para aplicar dichos conocimientos al rápido desarrollo sostenido. Y también para recortar la enorme distancia de bienestar con los países capitalistas.

Es otro factor clave que los dogmáticos no tienen en cuenta. En 1989 en un ambiente completamente pacífico, caía el muro de Berlín. La población oriental de Alemania no sólo no se opuso a ello sino que fue la protagonista de tal hecho. Aún hoy, hemos de esperar a que los dogmáticos de occidente expliquen cómo es que tal cosa pudo suceder sin que ni el Ejército ni el Ministerio para la Seguridad del Estado (Stasi) de la RD Alemana pudiesen impedir tales hechos.

La realidad es que los trabajadores de la RD Alemania llegaron al convencimiento que los trabajadores de RF Alemania a pocos metros, vivían mucho mejor que ellos. Es decir, la famosa "emulación socialista" en la Alemania oriental demostró ser incapaz para demostrar uno de los principios del marxismo: que el socialismo es la única alternativa al continuo deterioro de las condiciones de vida y explotación de los trabajadores bajo el capitalismo y al estancamiento de las fuerzas productivas.

Y no solo demostró ser incapaz para ello, sino que invirtió los términos: el capitalismo alemán demostraba, en el proceso de emulación entre los dos sistemas, ser superior al socialismo que se construía en la RD Alemania y que el estancamiento del capitalismo que el marxismo anunciaba, lejos de ser así, se producía en el socialismo de la RDA. La descomposición ideológica del sistema imperante en la RD Alemania era tal que hasta su propio aparato del estado aceptó el cambio pacíficamente, algo que también se suele ocultar por parte de los dogmáticos reformistas cuando endiosan el "socialismo del siglo XX".

La obviedad de todos estos hechos es ocultada por los dogmáticos, muchos de los cuales, aún hoy, continúan explicando tal hecatombe, de lo que ellos llaman "el campo socialista", por el gran poder del enemigo y sus lacayos vaticanistas y no por las propias deficiencias, errores y traiciones habidas en los países socialistas de Europa y la URSS.

Al analizar históricamente la caída de los países socialista de la URSS y el Este Europeo, hay que concluir necesariamente que fueron esencialmente sus propios errores los que provocaron el derrumbe de tales países, algo perfectamente lógico pues al contrario de lo que manifiestan los fanáticos de la URSS, la primera revolución socialista tiene dos factores contradictorios que hay que tener en cuenta. Por un lado al ser la primera revolución socialista es la que ha abierto la primera experiencia y ello tiene un gran aporte revolucionario para todo el proletariado de todo el mundo. Y por otro lado, precisamente por ser la primera revolución socialista es lógico que sea la que, en su construcción haya tenido mayores deficiencias.

Los fanáticos que consideran la revolución socialista de la URSS como la "mejor" revolución, la imperecedera, cuyo proceso todos los comunistas del mundo debieran aplicar en sus países, están completamente equivocados.

De la revolución soviética hay que aprender sus aciertos y también sus lógicos graves errores al ser la primera, porque la revolución socialista no es solo el acto de la toma del poder más unas decenas de años de desarrollo victorioso, ello sería caer en el romanticismo unilateral. Hay que juzgar todo el proceso y ese juicio no puede ser subjetivo, ha de partir del hecho más objetivo, el hecho de que la URSS y los países que ésta, de forma determinante, tuteló en el Este de Europa, hoy ya no existen como países socialistas por propia voluntad de sus propios pueblos.


[37] Sobre asuntos internacionales contemporáneos. Elisseos Vagenas, miembro del CC del KKE y Responsable de la Sección de Relaciones internacionales del CC, Colección sobre temas actuales del movimiento comunista KKE, págs. 89-90. Edición impresa de Templando el Acero, Cierzo Rojo 2011.

[38] Ídem, págs. 90-91.

[39] Historia de la URSS en tres partes, Tercera parte, pág. 107, Academia de Ciencias de la URSS, Editorial Progreso, segunda edición, 1977.

[40] Lenin, "El programa militar de la revolución proletaria", Apartado I, Obras Completas, t. XXIV, pág. 83, versión de Editorial Progreso, Akal Editor, 1977.

[41] Lenin, "Proyecto de la resolución sobre la situación política actual", Obras Completas, t. XXVI, pág. 400, Akal Editor, 1976.

[42] Stalin, "Informe político del Comité Central", hecho ante el XV Congreso del PC (b) de la URSS, Obras, tomo X.

[43] Stalin, "Respuestas a las preguntas de editores norteamericanos", Pravda, 2 de abril de 1952.

[44] Coexistencia pacífica: solicitud presentada por la historia, http://espanol.cri.cn/141/2005/04/20/1@58707.htm

[45] Ídem.

[46] Ídem.

[47] Lenin, "Discurso ante la primera Conferencia de toda Rusia sobre la labor del Partido en el campo", Obras Completas, t. XXX.

[48] Lenin, "Al IV Congreso Mundial del Comintern, y al Soviet de diputados obreros y del Ejército Rojo de Petrogrado", Obras Completas, t. XXXIII

[49] Lenin, "Esbozo del proyecto del Programa", hecho en el VII Congreso del PC (b) de Rusia, Obras Completas, t. XXVII.

[50] El estado y la revolución, capítulo I - La sociedad de clases y el estado - 1. El estado, producto del carácter irreconciliable de las contradicciones de clase, Obras Completas de Lenin, tomo XXVII, pág. 15, Akal Editor, 1976.

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