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XVI.4. China ante las crisis de 1956 en Polonia y Hungría >>>

En febrero de 1956 se celebró el XX Congreso del PCUS en que Kruschev realizó una descalificación global de Stalin. Ocho meses después, en octubre, el Partido Obrero Unificado Polaco (POUP) elegía un Politburó que excluía a los dirigentes "estalinistas" pro-soviéticos, planteándose destituir también al mariscal ruso Rohossovskii que había venido ocupando el puesto de Ministro de Defensa de Polonia desde 1949 [322]. Ya es llamativo, por decirlo con palabras suaves, que un mariscal ruso ocupase un puesto clave como el Ministerio de Defensa de un país extranjero y desdice toda la fraseología de respeto a la soberanía de los demás países por parte de los "pro-soviéticos".

Aunque Mao no consideraba entonces, en referencia a Polonia, que una revolución de las masas fuera la mejor manera de solucionar las contradicciones entre polacos y soviéticos, los dirigentes chinos creían que la causa de la crisis polaca estaba en la política chovinista de gran potencia que la URSS practicaba en el este Europeo [323].

El PCCh, a través de su embajada en Varsovia, se enteró de que la URSS estaba preparando una intervención militar en Polonia [324]. Un telegrama del CC del PCUS al PCCh confirmó que debido a que los elementos antisoviéticos habían pedido la retirada de las tropas soviéticas, la URSS de acuerdo con el Pacto de Varsovia debía enviar tropas de intervención a Polonia. El Comité permanente del Politburó del PCCh decidió enviar un mensaje urgente al PCUS en el que manifestaban su oposición a tal medida y avisando de que serían los primeros en protestar [325]. Al final de la reunión Mao convocó al embajador soviético Yudin para que advirtiera a su gobierno de que si tenía lugar la intervención en Polonia, China protestaría con vehemencia [326].

El 21 de octubre el PCUS enviaba otro telegrama urgente al CC del PCCh en el que le manifestaba que ante el deterioro de la situación en Polonia que podía afectar a otros países socialistas de Europa, sería conveniente que el PCCh enviara a Moscú una delegación de alto nivel a ser posible dirigida por Chu Enlai o Liu Shaochi para debatir el modo de abordar la crisis, Asimismo les comunicaba que asistirían también otros dirigentes de otros países socialistas [327].

Reunido el Politburó ampliado del PCCh y en base a diversas fuentes propias, llegó a la conclusión de que aunque había contrarrevolucionarios en las protestas, la mayoría de los polacos no pretendían abandonar el campo socialista sino restructurar su órgano de dirección y que el PCCh debía jugar en Moscú un papel moderador reuniéndose con las partes por separado pero sin intervenir en las discusiones entre polacos y soviéticos [328].

Mao, acompañado de Liu Shaochi, Chu Enlai, Chen Yun y Deng Xiaoping, se reunieron con el embajador soviético Yudin y le comunicaron los acuerdos del Politburó del PCCh y la necesidad de que la URSS adoptara un papel de igualdad con los polacos sin retirar su ayuda [329].

Además Mao indicó a Yudin que el PCCh no estaba de acuerdo con la forma como el PCUS había planteado la crítica a Stalin. Había que criticar los errores de Stalin, pero solo si primero se protegía su reputación global, estableciendo una relación de "setenta a treinta" o incluso de "ochenta a veinte" entre sus aciertos y sus errores. En realidad la crítica global contra Stalin solo estaba suponiendo "levantar una roca para acabar arrojándola sobre nuestros propios pies" [330].

Liu Shaochi y Deng Xiaoping fueron las personas elegidas para asistir a la reunión de Moscú. Una vez allí, Kruschev los recibió con mucho nerviosismo según el intérprete chino Shi Zhe. Kruschev durante la reunión confirmó las fuentes de los chinos y manifestó que después de su entrevista personal en Varsovia con Gomulka y sus camaradas, a pesar de las discrepancias de opiniones, había llegado a la conclusión de que su suspicacia era infundada acerca de las intenciones de los nuevos dirigentes polacos. Al mismo tiempo Kruschev pidió a Liu Shaochi y Deng Xiaoping, y estos aceptaron, su colaboración para conseguir suavizar la situación con los polacos[331].

Durante la reunión llegaron informaciones del Ministro de Defensa soviético Georgi Zhukov sobre Hungría de disturbios generalizados contra las oficinas del partido y del gobierno y peticiones de militares húngaros para que el Ejército Rojo soviético acantonado en las afueras de Budapest interviniera [332].

Liu Shaochi continuó con la reunión tal como el PCCh la había programado, planteando el tema de Stalin. Liu dijo que Stalin, junto con Lenin, era una "espada muy valiosa" para el comunismo internacional y debía ser protegida, a lo que contestó Kruschev que si Stalin había sido una espada, en ese momento era completamente inútil y por tanto debía ser abandonada, marchándose a continuación para conectar con otros miembros del Presídium y debatir la situación de Hungría [333].

Al día siguiente, 24 de octubre, Liu Shaochi y Deng Xiaoping fueron invitados a participar en el Presídium del PCUS en el que además de Kruschev, Kirichenko, Molotov, Malenkov, Bulganin y otros, estaba Leónidas Brézhnev [334].

Liu Shaochi pronunció un largo discurso en el que expresó que los conflictos de la URSS con Polonia y Hungría y el desarrollo del nacionalismo en esos países, tenían su origen en el "chovinismo de gran potencia" de la URSS manifestado inicialmente en los últimos años de Stalin y posterior a él, imponiendo su voluntad a otros partidos e impartiéndoles órdenes. Puso como ejemplo el artículo de Pravda en enero de 1950 criticando al Partido Comunista Japonés, sobre algo que demostró después ser erróneo, y otro ataque de Pravda el 20 de octubre de 1956 a la Octava Reunión Plenaria del POUP que sembró un gran resentimiento entre los comunistas y pueblo polacos [335].

A pesar de tales críticas Liu Shaochi reafirmó que en contra de la tesis del camarada Togliati del PCI sobre la "multicentralidad", la URSS era el único centro del movimiento comunista internacional [336].

En los días siguientes los chinos continuaron con la idea de que la URSS a la hora de abordar tanto la presencia o no de tropas soviéticas como sus relaciones económicas y políticas con los países socialistas del Este europeo debía tener muy en cuenta los deseos y opinión de dichos países.

El 30 de octubre de 1956 el Gobierno de la URSS publicó la "Declaración sobre el Desarrollo y el Fomento de la Amistad y Cooperación entre la Unión Soviética y otros países socialistas" recogiendo los principios propuestos por China. Dos días después el Gobierno chino publicó otra declaración apoyando y alabando la declaración soviética, como "de gran significación" que "aumentará la solidaridad entre los países socialistas" [337].

Sin embargo la situación en Hungría se había deteriorado con enorme rapidez. Todos los informes hablaban de sucesivos levantamientos en Budapest y de la actuación de fuerzas anticomunistas apoyadas por el imperialismo que pretendían subvertir el socialismo. Lo que para el PCCh, en Polonia, era un problema en el seno el socialismo, en Hungría se había convertido en un asalto de las fuerzas anticomunistas. El PCCh ordenó a Liu Shaochi y Deng Xiaoping que expusieran al Presídium soviético la necesidad de oponerse a la retirada de las tropas soviéticas en Hungría exigida por el nuevo primer ministro húngaro Nagy e intervenir militarmente para restaurar el orden socialista [338].

Según el informe de Liu Shaochi, los dirigentes soviéticos seguían considerando que debían retirar las tropas soviéticas de Hungría [339].

Sin embargo el 1 de noviembre, avanzada la tarde, cuando la delegación china se disponía a abandonar Moscú, en el aeropuerto, todo el Presídium soviético estaba esperándoles. Kruschev comunicó a Liu que habían estado reunidos todo el día y habían decidido utilizar la fuerza militar para reprimir la "revuelta reaccionaria" de Budapest y "ayudar al partido húngaro y al pueblo a defender el socialismo en Hungría". Asimismo, los soviéticos les expresaron a Liu Shaochi y Deng Xiaoping su "sincero agradecimiento" por la ayuda prestada -primero en el caso polaco y después en el de Hungría- por el PCCh [340].

El PCCh asumió un papel protagonista en la crisis polaca y húngara sabiendo discernir el carácter de ambas, aunque reafirmando el chovinismo de gran potencia de la URSS como origen de ambas. Mao creyó ver en las lecciones de los sucesos de Polonia y Hungría la necesidad de prestar más atención a la lucha de clases en el socialismo y establecer la diferencia entre el pueblo y el enemigo para evitar la restauración capitalista [341].

Los dirigentes del PCCh llegaron a la conclusión de que el "chovinismo de gran potencia" de Moscú, había generado tensiones entre la Unión Soviética y los países de la Europa del Este. En segundo lugar, la "desestalinización" de Kruschev había causado gran confusión entre los miembros de los Partidos Comunistas de Europa del Este. Y en tercer lugar, los dirigentes soviéticos no eran lo suficientemente dialécticos para lograr una comprensión correcta de la crisis en Polonia y Hungría. Debido a ello mientras planeaban, erróneamente, intervenir en Polonia, consideraron la posibilidad, también errónea, de retirarse de Hungría. Todo ello determinó, que la situación quedara fuera de todo control [342].

Además, los chinos deseaban dejar claro que aunque las críticas a los errores de Stalin del XX Congreso del PCUS eran correctas, no era correcto negar totalmente a Stalin pues ello suponía entregar su legado fundamentalmente positivo al imperialismo [343]. Stalin, según el PCCh, debía seguir siendo considerado a pesar de sus errores, un gran dirigente revolucionario marxista-leninista [344].

La crisis polaca y húngara fue uno de las premisas que convenció a Mao para llevar a cabo dos años después "El Gran Salto Adelante" y diez años después la "Gran Revolución Proletaria" en China, supliendo en ambos casos con el voluntarismo la inexistencia de condiciones objetivas ni capacidad de transformación subjetiva para implantar el comunismo. Pero haciéndolo así, Mao cambiaría el orden de importancia que había dado a causa y consecuencias de las crisis polaca y húngara: puso en primer lugar las consecuencias -la lucha de clases- y en segundo lugar las causas -el chovinismo de gran potencia en el caso de la URSS y el idealismo de pretender obviar las etapas históricas en el caso de China- que habían engendrado los errores. De esa manera, Mao Zedong pretendería convertir la "revolución cultural" en una lucha de clases preventiva y permanente bajo el socialismo.

Los hechos relatados anteriormente demuestran:

1) La acusación del KKE de que el PCCh no se opuso desde el principio a la crítica general a Stalin del informe de Kruschev en el XX Congreso del PCUS, es absolutamente falsa. Durante las diversas reuniones mantenidas entre el PCUS y el PCCh a propósito de las crisis de Polonia y Hungría, los dirigentes chinos hicieron constar su posición de clase absolutamente contraria a la crítica general a Stalin, aunque reconociendo los errores de éste.

2) El PCCh a través de varios de sus máximos dirigentes, manifestó en sus intervenciones en el Presídium del PCUS al que fueron invitados, que la causa de los problemas en Polonia y Hungría era el "chovinismo de gran potencia" de la URSS de los últimos años de Stalin y siguientes. El PCCh asumió un papel protagonista en la crisis polaca y húngara, e hizo ver al PCUS que el caso húngaro era un intento contrarrevolucionario al que había que reprimir, mientras que el caso polaco, debía ser tratado como contradicciones entre aliados.

En ambos casos el PCCh criticaba el chovinismo de gran potencia de la URSS como origen de ambas. La crítica general de Kruschev a Stalin había causado gran confusión entre los miembros de los Partidos Comunistas de Europa del Este y había contribuido mucho a la crisis de Polonia y Hungría.

Pero el PCCh, en el caso húngaro, no tenía en cuenta la necesidad de que el pueblo húngaro debía contar con sus propias fuerzas para elegir su camino y en realidad, con su actitud, contribuyó al posterior hegemonismo de la URSS en las invasiones de Checoslovaquia y Afganistán.

3) A pesar de ello, el PCCh consideraba que la URSS continuaba siendo el "único centro del movimiento comunista internacional".

Criticando el "chovinismo de gran potencia de la URSS" el PCCh no pudo evitar caer en las mismas posiciones que criticaba, al impulsar las medidas de intervención militar en Hungría. La causa fue una interpretación errónea acerca de las responsabilidades del PCUS como supuesto "centro" del movimiento comunista internacional, un "centro" al que le daba la legitimidad el propio PCCh. Han debido pasar más de medio siglo para que los hechos demuestren que la aportación al internacionalismo no la hace un "centro" internacional decisorio sino cada una de las revoluciones socialistas que se consolidan en cada país; y que el internacionalismo y el socialismo científico se debilitan, en la medida que no se respeta sin interferencias externas, la dinámica propia de cada lucha de clases en cada país.


[322] Lesze W. Gluchowski, "Poland 1956: Kruschev, Gomulka, and the "Polish October", CWIHPB, nº 5, primavera 1995, 1, págs.. 38-49; Lesek W. Gluchowski, "The Soviet-Polish Confrontation of October 1956: The Situation in the Polish Internal Security Corps" Documento de trabajo nº 17, CWIHP, Washington, citados por Chen Jian en 'La China de Mao y la Guerra fría'.

[323] Wu Lengxi, "Yi Mao zhusi -Recordando al Presidente Mao-, Beijing, Xinhua, 1994, pág. 12; Wu Lengxi, "Shinian lunzhan, 1956-1966: Zhongsu guanxi buiyilu" - Diez años de debate polémico, 1956-1966. Una memoria sobre las relaciones chino-soviéticas- Beijing, Zhongyang wenxian, 1999, págs. 32-33, idem.

[324] Wu Lengxi, "Shinian luzhan", págs. 35-36, ídem.

[325] Wu Lengxi, "Shinian luzhan", pág. 36; Shi Zhe, "Zai lishi juren shenbian, pág. 551, y Jin Chongji y otros, Liu Shaoqi zhuan, págs. 803-804, ídem.

[326] Wu Lengxi, "Shinian luzhan", pág. 39-40 Shi Zhe, "Zai lishi juren shenbian, págs.. 551-552; "Zhou Enlai nianpu", ZENB, 1949-1976, -Historial cronológico de Chu Enlai, 1949-1976- Jin Chonji y otros, 1, pág. 631, Beijing, Zhongyang wenxian, 199, ídem.

[327] Shi Zhe, "Zai lishi juren shenbian", pág. 551; Wu Lengxi, "Shinian lunzhan", págs. 43-44; Jin Chongji y otros, Liu Shachi zhuan, pág. 803, ídem.

[328] Wu Lengxi, Shinian lunzhan, págs.. 43-45; Jin Chongji y otros, Liu Shaoqi zhuan, págs.. 803-804; "Zhou Enlai nianpu", ZENB, 1949-1976, -Historial cronológico de Chu Enlai, 1949-1976- Jin Chonji y otros, 1, pág. 630, Beijing, Zhongyang wenxian, 1998, ídem.

[329] Shi Zhe, "Zai lishi juren shenbian, págs.. 551-552; "Zhou Enlai nianpu", ZENB, 1949-1976, -Historial cronológico de Chu Enlai, 1949-1976- Jin Chonji y otros, 1, pág. 631, Beijing, Zhongyang wenxian, 1998, ídem.

[330] Ídem, pág. 552, ídem.

[331] Discurso de Liu Shaochi en la Segunda Sesión Plenaria del VIII Comité Central del PCCh el 10 de Noviembre de 1956, Archivos Centrales Chinos; Shi Zhe, "Zai lishi juren shenbian", pág. 553, Chen Jian, 'La China de Mao y la guerra fría'.

[332] Shi Zhe, "Zai lishi juren shenbian", págs. 553-554, idem.

[333] Ídem, pág. 554, idem.

[334] Leszek W. Gluchowski, "Kruschev, Mao Zedong, Gomulka, and Soviet "Great-Power Chauvinism" in October 1956, artículo inédito, idem.

[335] Shi Zhe, "Zai lishi juren shenbian", pág. 556, idem.

[336] Ídem, pág. 555-557, idem.

[337] Shi Zhe, "Zai lishi juren shenbian", pág. 559; Renmin ribao -Diario del Pueblo- 1 de noviembre de 1956, ídem.

[338] ZENB, 1949-1976, -Historial cronológico de Chu Enlai, 1949-1976- Jin Chonji y otros, 1, pág. 632, Beijing, Zhongyang wenxian, 1998, citado por Chen Jian en 'La China de Mao y la guerra fría'.

[339] Shi Zhe, "Zai lishi juren shenbian", pág. 561; Cong Jin, Quzhe fazhan de suiyue, pág. 335; Wu Lengxi, Shinianlunzhan, pág. 58, ídem.

[340] Shi Zhe, "Zai lishi juren shenbian", págs. 561-562; Wu Lengxi, Shinian lunzhan, pág. 53, ídem.

[341] Mao Zedong, "Conferencia de la segunda sesión plenaria del Octavo Comité Central del PCCh, 15 de noviembre de 1956" MZX, Mao Zedong xuanji -Obras escogidas de Mao Zedong, Beijing- volumen 5, pág. 322, ídem.

[342] Wu Lengxi, Shinian lunzhan, pág. 58; Jin Chingji y otros, Liu Shaoqi zhuan, pág. 807, ídem.

[343] "Sobre las lecciones históricas de la dictadura del proletariado" Renmin Ribao, abril 1956, Beijing, ídem.

[344] Wu Lengxi, "Shinian lunzhan", págs. 60-61, ídem.