www.socialismocientifico.com


XVII. Acerca de la URSS
1. Desde la antigüedad hasta la I Guerra Mundial

Así como la realidad histórica de China es despreciada y manipulada por los dogmáticos reformistas, la realidad histórica de la URSS ha sido colocada en un altar sagrado repleto de iconos, ajeno a toda reflexión materialista y dialéctica que ponga en cuestión mitos y leyendas románticas. Se trata según algunos de aplicar todo lo que hizo la URSS, y todo lo que se salga de ese guion es rechazado como "revisionista", "capitalista" e "imperialista". Por supuesto, ellos sólo tienen en cuenta la existencia de la URSS al margen de su punto de partida y circunstancias, de la misma manera que para juzgar a China tampoco tienen en cuenta los suyos.

Igual que decía la "banda de los cuatro" durante la "revolución cultural", los dogmáticos reformistas parecen decir cuando se defiende a China sobre alguno de sus aspectos de la política o la economía "¿dónde está eso escrito?", entendiendo por escrito, exclusivamente, aspectos parciales de la historia de la URSS.

Para entender los diferentes comportamientos entre la URSS y China, no sólo es necesario tener en cuenta que la China actual ha tenido muy presente sus propias experiencias negativas y las de la URSS para rectificarlas, sino que también es necesario conocer también los puntos de partida desiguales de las dos naciones. Para los dogmáticos reformistas eso no tiene la menor importancia, porque su sistema de análisis solo es capaz de copiar los datos que le interesan de manera parcial, sacarlos de su contexto histórico y darles una significación absoluta que satisfaga sus prejuicios. Al igual que el "amigo del pueblo" Mijailovski, o el dogmático "bolchevique" Wang Ming, parten del subjetivismo moral o político, en vez de los hechos materiales en proceso de transformación.

Pero para el socialismo científico, conocer los antecedentes históricos es vital porque el análisis concreto de la realidad concreta se realiza, como decía Lenin, "sobre el proceso histórico natural" [464], no pudiéndose aislar ninguna época histórica de las anteriores que, inevitablemente, la condicionan.

Para analizar la URSS he intentado extraer los aspectos que he considerado más relevantes de los tres tomos de "Historia de la URSS en tres partes" del Instituto de Historia de la Academia de Ciencias de la URSS, de la Editorial Progreso, Moscú, 1979 y traducido al castellano por L. Vladov. Contrastaré esos hechos y opiniones de forma comparativa a la realidad posterior a ellos (algunos ya han sido expuestos cuando he realizado la crítica al libro del KKE), y creo que eso puede contribuir a entender mejor no sólo la verdadera URSS, sino también China y el movimiento comunista.


1. Desde la antigüedad hasta la I Guerra Mundial

La formación del antiguo estado ruso es atribuida por los historiadores al año 882 de nuestra era. Ese año el príncipe Oleg, sucesor de Riúrik, tomó la ciudad de Kiev, asesinando a Askold y Dir, príncipes de dicha ciudad, y trasladando el centro del Estado unificado a Kiev. Aunque Riúrik y Oleg eran de origen varego, el hecho de constituirse en Kiev dio al antiguo estado ruso origen eslavo y así ha sido considerado tradicionalmente [465]. El feudalismo en Rusia fue peculiar, tuvo ciertas características de esclavismo en ciertas etapas de su desarrollo, como el hecho de prohibir salir a los campesinos de las fincas y verderlos junto con las tierras, aunque también la parte occidental de Rusia se benefició de su cercanía a Europa y su desarrollo industrial.

La escritura eslava procedente del cirílico búlgaro puede decirse que tiene una antigüedad de unos 1.000 años. Ya existía en el siglo X de nuestra era en el territorio de la Rus, y tuvo que competir con otros sistemas de escritura, quedando posteriormente como única lengua, lo cual significó un gran desarrollo de la cultura y la literatura. A finales del siglo X y comienzos del XI de nuestra era, en Kiev y Nóvgorod se comenzaron a escribir los primeros anales [466].

Con el desarrollo del comercio, se separaron las industrias artesanas de la agricultura, se desarrolló también la división del trabajo, y con ello se potenció la necesidad del estado ruso único que pusiera fin al fraccionamiento feudal que favorecía el dominio genocida, que duraría más de dos siglos, del yugo de los tártaros-mongoles de la "Horda de Oro" que junto con Lituania querían repartirse las tierras rusas.

Tanto los grandes príncipes de Moscovia como las principales capas feudales y la iglesia, que quería consolidar y extender sus privilegios, apoyaban las tendencias a la unificación que se consolido en torno a la ciudad de Moscú como centro del estado [467].

El gobierno de Basilio I dio un importante paso para la reunificación de las tierras rusas en torno a Moscovia. A principios del siglo XV, los lituanos se apoderaron de Smolensk; en 1406, Lituania comenzó una guerra contra Pskov, Basilio I envió a Pskov a su hermano Constantino, el cual encabezó la victoriosa campaña de Pskov contra Livonia. La paz entre Pskov y Lituania fue concertada con la mediación del gran príncipe de Moscovia.

En el periodo de fraccionamiento feudal existía en la Rus la costumbre según la cual, después de la muerte del príncipe mayor del principado, ocupaba el trono su hermano, príncipe patrimonial. En el principado de Moscovia a partir de mediados del siglo XIV, el trono de transmitía de padre a hijo. La herencia del trono de padre a hijo daba mayor autoridad para mantener la unidad que la herencia entre hermanos.

El conflicto surgido a raíz del problema de la herencia del trono reflejaba el choque de dos tendencias políticas: la monarquía hereditaria en fase de constitución, que era una forma de estado centralizado, y el fraccionamiento del feudalismo, ya que el paso del trono de un gran príncipe a un príncipe patrimonial reforzaba las posiciones de los príncipes patrimoniales y contribuía a la conservación del fraccionamiento político [468].

En anales del año 1.382, comenzaron las primeras referencias al desarrollo militar de cañones. En los siglos XIV y XV se propagaron los conocimientos de las ciencias naturales y comenzaron a acumularse conocimientos empíricos. En el siglo XV se tradujeron numerosos libros de medicina, cosmografía y astronomía. En una crónica de la segunda mitad del siglo XIV se dan descripciones exactas de los síntomas de la peste [469].

En los siglos XV- XVI Rusia no era un país de vanguardia, debido en buena parte al yugo tártaro de más de dos siglos, pero precisamente, en ese período, hasta mediado el siglo XVI, se registró un progreso económico intenso. Hacia fines del siglo XV, el estado ruso era ya el mayor de Europa. Su territorio se extendía desde el Océano Glacial Ártico, en el Norte, hasta el curso medio del Seim, en el Sur; desde el Golfo de Finlandia, el lago Peipus, el alto Dvina Occidental y el Dniéper, en el oeste, hasta los Montes Urales, en el Este, y el río Obi, en el Nordeste. Tan solo en el período comprendido entre mediados de los siglos XV y XVI, se sextuplicó con creces el territorio de Rusia. [470]

El período del Gobierno de Ivan III (1462-1505) constituyó una etapa importante en el proceso de formación del estado ruso único. Fue un período de constitución del territorio fundamental de Rusia, de su liberación definitiva del yugo tártaro y de cristalización de las bases políticas del estado centralizado. [471]

Sin embargo, un siglo después, en 1.610, en la batalla de Klutsjino (Kluszyn), las tropas polacas vencieron al zar ruso Basilio IV, los boyardos le destronaron y eligieron por soberano al polaco Wladyslaw IV. Las tropas polacas tenían ocupadas la capital, muchas ciudades de las partes occidental y central del país y asediaban Smolensk. El Gobierno de los siete boyardos, convertido en un juguete en manos de los jefes de la guarnición polaca de Moscú, no gozaba del menor respeto en el país y en ese momento crítico de la vida del estado, a partir de comienzos de 1611, las grandes masas populares empezaron a alzarse a la lucha por la liberación de Rusia. El movimiento patriótico del pueblo ruso se vio coronado por la victoria; la capital del país fue liberada de invasores.

En el Kremlin empezó a restablecerse el Gobierno, que se encargó de restaurar los vínculos con las ciudades y los distritos del país. En febrero de 1613 se convocó en Moscú una Asamblea de todas las tierras para elegir al zar, jefe del estado. Fue elegido Miguel Fiódorovich Románov, de una antigua familia de boyardos de Moscú. [472]

Entre 1667 a 1671 se produzco una guerra campesina de Don al Volga, dirigida por Stenka T. Razin, que consiguió agrupar a cosacos pobres y siervos evadidos, dando un carácter anti feudal al movimiento cosaco [473].

En Rusia a principios del siglo XVIII no había aún relaciones capitalistas. La formación de la monarquía absoluta se vio acelerada por la necesidad de resolver sin demora en beneficio de la nobleza varios problemas vitales que no habían sido resueltos por el Estado ruso en el siglo XVII. Ante todo era indispensable conseguir una salida al mar, sin la cual no se podía fomentar el comercio del país. La lucha por Ucrania en el siglo XVII no había unido a todo el pueblo ucranio al Estado ruso, ya que las tierras ucranias de la orilla derecha del Dniéper estaban bajo el poder de Polonia, Las fronteras meridionales no estaban protegidas contra los tártaros de Crimea. La guerra campesina de Stenka Razin había sido sofocada, pero los campesinos no habían dejado de sublevarse y se adherían en masa al cisma, hostil a la Iglesia oficial y al estado.

La fuerza militar fundamental del Estado ruso la formaban las milicias de nobles, mientras que las potencias occidentales disponían de ejércitos regulares. El país no tenía gran industria propia. No había más que unas veinte manufacturas, fundadas en el siglo XVII. La producción nacional de armamento era deficiente, había que comprar armas en el extranjero. Escaseaban los especialistas. La enseñanza eclesiástica no podía asegurar la preparación de los especialistas necesarios.

El gran mérito de Pedro I consistió en que, además de comprender la necesidad de reformas para consolidar la situación interior y exterior del Estado de los nobles, comenzó en la práctica, sin detenerse ante las dificultades, la lucha por crear la monarquía burocrático-militar, viendo en ello una condición indispensable para superar el atraso general del país. [474]

Razin (12K)

Stenka T. Razin, líder campesino cosaco

El objetivo de las transformaciones sociales de Pedro I era consolidar la situación económica y política de la nobleza rusa y de los mercaderes [475]. Hacia 1725, Rusia contaba ya con 191 manufacturas, entre las que había minero metalúrgicas, de construcciones navales y de armas, así como empresas de pasamanería, cintas y tejidos de seda. [476]

En los primeros años del siglo XVIII, Pedro I pensaba asegurar a las manufacturas mano de obra asalariada, pero Rusia no había pasado aún por el proceso de la "acumulación originaria", es decir, las masas de productores aún no se habían separado de los medios de producción, y ya en el primer decenio hubo de recurrir a la adscripción de campesinos a las fábricas. En 1721 se permitió a los industriales de origen no noble la compra de campesinos para que trabajaran en las fábricas, pero con la salvedad de que esos campesinos no eran propiedad del dueño de la manufactura, sino posesión de la empresa. Así surgió una nueva categoría de obreros comprados, que después recibieron el nombre de "posesionales". Se enviaba, también por la fuerza, a trabajar en las manufacturas, a mendigos, vagabundos y mujeres de soldados. Una vez en la fábrica, el obrero ya no podía abandonarla libremente; y si lo hacía se le declaraba fugitivo. Esa es la razón de que no se pueda comparar la "contrata" de trabajadores en las manufacturas del periodo de Pedro I con la capitalista.

Las condiciones de trabajo en las manufacturas eran muy duras. Se trabajaba en locales pequeños, muy insanos, desde el amanecer hasta la noche. En los Urales se ataba, a menudo, a los mineros con cadenas a las carretillas, los cuales quedaban, de hecho, sepultados en vida. El salario del obrero era muy bajo y no permitía mantener a la familia. Las mujeres de los obreros y sus hijos trabajaban en las manufacturas, pero cobraban menos que el marido o el padre [477].

Rusia seguía siendo un país de la servidumbre de la gleba. Sin embargo, la creación de la gran industria, la consolidación del mercado nacional y la ampliación del comercio exterior con la salida a las rutas marítimas crearon premisas materiales para el futuro desarrollo de las relaciones capitalistas. [478]

La gran manufactura capitalista, surgida a raíz de la desintegración de la pequeña producción mercantil, se desarrolló en tenaz lucha contra la manufactura feudal privilegiada y basada en el trabajo de siervos.

La manufactura capitalista se propagó más en la producción de tejidos de algodón, aparecida en Rusia bastante tarde, en los años 70 del siglo XVIII. En los años 90, el 90% de los obreros ocupados en dichas manufacturas eran asalariados.

Las manufacturas capitalistas del lienzo se propagaron en las provincias de Moscú, Kostromá, Yaroslasvl, etc., es decir, donde existían desde antaño industrias campesinas del lienzo. Hacia fines de siglo XVIII, los obreros asalariados en dichas empresas llegaban, como mínimo, al 65%, habiendo otros tantos obreros ocupados en la industria de la seda. El trabajo asalariado predominaba asimismo en el mecanizado de metales del centro del país y del Volga medio, mientras que en la producción metalúrgica predominaba el trabajo de los siervos. El centro de producción metalúrgica seguía hallándose en los Urales. Por el volumen de la fundición de hierro, Rusia ocupaba a fines de siglo XVIII el primer lugar del mundo. [479]

Los resultados generales del progreso de la industria en la segunda mitad del siglo XVIII fueron bastante considerables. A principios del siglo XIX (1804) había en Rusia alrededor de 1.200 manufacturas, contra 663 en 1767. La política del Gobierno no podía menos de tener en cuenta esos cambios tan sensibles en la esfera de la producción: al consolidar en lo fundamental, las haciendas de los terratenientes, basadas en el trabajo de los siervos, debía contar, además con los intereses de los mercaderes basado en el trabajo asalariado. [480]

Por otro lado, en los Urales y el Altái, se desarrolló la actividad de los inventores rusos como I. Polzunov, inventor de la máquina de vapor en 1764-1765, mucho antes que Watt [481]. Pero a finales del siglo XVIII, mientras la revolución burguesa en Francia y en Occidente tomaba y consolidaba su hegemonía, en el Este de Europa y en las inmensas extensiones de Asia, se mantenía aún firme el imperio feudal terrateniente de los zares rusos [482].

Hacia 1861, tan solo una décima parte de la población vivía en las ciudades, el 90% se dedicaba a la agricultura, casi enteramente en el trabajo de los siervos de la gleba. En 1804 había en el país 1.200 empresas (de 16 y más obreros), en las que estaban ocupados 225.000 obreros, y, en vísperas de la reforma de 1861, el número de tales empresas llegaba ya a 2.800, con un total de 860.000 obreros. En torno a 1840 comenzó la revolución industrial. Las máquinas manuales fueron desplazadas por las movidas a vapor. La producción manufacturera fue transformándose en fabril.

Pero a principios del siglo XIX, la metalurgia inglesa alcanzó a la rusa y, en 1860 la superó en casi 12 veces. La adelantaron también EE.UU., Alemania y otros países, quedando Rusia en el octavo lugar del mundo por la producción de maquinaria y en la industria de combustibles. El transporte en Rusia se encontraba en grave atraso. Tan solo en 1851 se inauguró el ferrocarril de Petersburgo a Moscú. El 1861, el enorme país que era Rusia, no tenía más que 1.500 km. de vías férreas, mientras que la red ferroviaria de Inglaterra comprendía hasta 15.000 km., y la de Alemania, hasta 10.000 [483].

En la primera mitad del siglo XIX se ensancharon considerablemente las fronteras del estado ruso. Finlandia y Georgia abrieron las puertas a los soldados rusos para evitar la invasión de turcos y persas igual que el Azerbaidzhán del Norte, Besarabia, Armenia Oriental, Ereván, y la mayor parte del Kazajstán. En el extremo Oriente los rusos ocuparon en la sexta década la zona de Primorie. En Alaska desplegaba su actividad desde fines del siglo XVIII la "compañía ruso-americana", que se dedicaba a la caza y a la pesca. Pero en 1867, el Gobierno del zar que no sabía cómo aprovechar Alaska, vendió ese territorio rico en minerales a los EE.UU. por 7 millones de dólares [484].

Los tres decenios del reinado de Nicolás I (1825-1855), que siguieron a la derrota de los decembristas, suelen denominarse en la historia "apogeo de la autocracia". A diferencia de su hermano mayor, el nuevo zar no manifestó ni sombra de liberalismo y actuó con un despotismo rectilíneo [485].

A pesar del zarismo y la autocracia, las necesidades económicas del país obligaban al Gobierno a aumentar paulatinamente el número de escuelas y preocuparse de ampliar la instrucción técnica y especializada, Rusia consiguió notables éxitos en el fomento de las ciencias naturales y la técnica. En 1819, F. Bellingshausen y M. Lázarev, en las naves "Vostok" y "Mirny" descubrieron la Antártida. En 1839 se fundó el Observatorio de Púlkovo, equipado con el mayor telescopio de su tiempo.

Dio un gran salto hacia el porvenir de las matemáticas el profesor de la Universidad de Kazán, N. Lobachevski con su geometría no euclidiana. En el dominio de la física, y sobre todo, de la electricidad, hicieron grandes descubrimientos V. Petrov (el arco voltaico y la electrolisis) y E. Lenz (transformación de la energía térmica en eléctrica). En el progreso de la química y la biología. N. Zinin obtuvo el primer colorante de anilina, partiendo del benzol. C. Baer y K. Roulier formularon la concepción evolucionaria del desarrollo del mundo animal antes de aparecer las obras de Darwin.

Entre las realizaciones técnicas de Rusia cabe señalar el telégrafo electromagnético, inventado por P. Shilling en 1832, poco antes de conocerse idéntico invento de S. Morse. En 1839 se botó en el Neva la primera electronave del mundo, construida por B. Yakobi, habiendo reconocido Faraday su mérito en ese aspecto. En los Urales, en 1834, los mecánicos siervos, E. y M. Cherepánov, padre e hijo, construyeron un ferrocarril de vapor, el primero del país y uno de los primeros del mundo. En 1837, Petersburgo se unió por un ferrocarril de 25 km. con Tsárskoe Seló (hoy Pushkin), residencia del zar [486].

El progreso de la ciencia biológica rusa guarda estrecha relación con el estudio y desarrollo creador de la doctrina de Carlos Darwin. El gran botánico ruso K. Timiriázev, uno de los principales fundadores de la agronomía científica (que dejó magníficas investigaciones de la fotosíntesis de las plantas) defendió victoriosamente el darvinismo contra los ataques de sus enemigos rusos y occidentales. En el último cuarto del siglo XIX inició sus investigaciones el famoso seleccionador darvinista I. Michurin.

A. Kovalevski y I. Méchnikov fundaron la embriología comparativa; sus descubrimientos desempeñaron un papel relevante en el estudio de la evolución del mundo animal. Méchnikov es famoso, además, por sus trabajos de medicina; otra gran figura de la medicina mundial fue S. Botkin. V. Kovalevski (hermano de A. Kovalevski), muy estimado por Darwin, fue un auténtico fundador de la paleontología evolutiva. Se considera con toda razón que el "padre de la fisiología rusa" es el genial fisiólogo materialista I. Séchenov. Su continuador, I. Pávlov, inició las investigaciones en los años 70-80 del siglo XIX, logrando el máximo florecimiento en el primer tercio del siglo XX [487].

Varios representantes de la ciencia geográfica rusa, como, por ejemplo, P. Semiónov-Tianshanski, N. Przhevalski y G. Potanin, lograron notables éxitos de valor mundial. El conocido explorador N. Miklujo-Maklái, investigador de Oceanía e Indonesia, luchó apasionada y ardientemente contra la opresión colonial y el racismo, en defensa de los derechos y la dignidad humanos.

En la enumeración de las realizaciones del pensamiento técnico ruso de la segunda mitad del siglo XIX ocupan lugares de primer orden los inventos de los electrotécnicos A. Lodyguin (lámpara de incandescencia) y P. Yáblochkov (lámpara de arco y transformador de corriente alterna). El ingeniero militar ruso A. Mozhaiski construyó el primer avión del mundo. Al señalar multitud de otros adelantos técnicos, no se puede menos de mencionar los valiosos trabajos de D. Chernov, fundador de la moderna metalurgia física.

Lo mismo que en medio siglo anterior, en la vida cultural, política y social ocuparon un lugar prominente la literatura y la crítica literaria. Los críticos más eminentes, como Chernyshevski y Dobroliúbov, después Písarev, y más tarde Mijailovski, a pesar de sus errores teóricos de socialistas utópicos [488].

Fue en la segunda mitad del siglo XIX cuando el régimen de servidumbre en Rusia se derrumbó y se afirmó el capitalista, mezclado aún con grandes supervivencias feudales. Rusia siguió siendo una monarquía absoluta. Pero, al mismo tiempo, crecieron en ella sin cesar las fuerzas democráticas. Dos veces entre los años 50 y 60 y entre los años 70 y 80, se crearon en Rusia situaciones revolucionarias que no llegaron a desembocar en revoluciones, pero tuvieron gran importancia para el impulso revolucionario posterior.

La guerra de Crimea aceleró, la aplicación de la reforma campesina de 1.861, por haber puesto al descubierto el peligro que suponía la pervivencia del régimen de la servidumbre desde el punto de vista de la situación internacional y militar de Rusia como gran potencia. Los reveses militares comprometieron mucho al "régimen de Nicolás" ante los medios sociales más amplios, comprendidos los muy moderados e incluso los conservadores. [489]

Después de la reforma de 1861, dicha producción (en la industria ligera) se cuadruplicó, aproximadamente treinta años. A partir de los años 70, empezó a intensificarse la extracción de hulla en la cuenca de Donetz, en la de Drombrowa, de Polonia y otras, octuplicándose de 1871 a 1891.

Nació la industria del petróleo (en Bakú), subiendo la extracción del aceite mineral, insignificante antes de la década del 70, a diez millones de toneladas a finales del siglo XIX. La siderurgia hizo un gran progreso cuando a su foco antigua -los Urales- se sumó un nuevo centro metalúrgico, el de Ucrania. Comenzó a desarrollarse la construcción de maquinaria, que se hallaba, antes de la abolición de la servidumbre, en estado incipiente. El centro de la construcción de maquinaria era Petersburgo.

Al aplicarse la reforma campesina, Rusia no disponía más que de 1.500 km de caminos de hierro. Pero ya en los primeros veinte años que siguieron a la reforma, la red ferroviaria aumentó en quince veces.

Por considerable que fuera el ritmo de avance de la industria rusa en la época posterior a la reforma, por el volumen de la producción industrial, Rusia seguía siendo un país atrasado, que se rezagaba respecto de varios países de Occidente. [490].

En la esfera de las matemáticas y la mecánica cubrieron de gloria a la ciencia rusa las obras de P. Chébyshev, A. Liaapunov, A. Márkov y S. Kovalévskaya. A. Stoliétov hizo notables descubrimientos en el campo de los fenómenos fotoeléctricos. El gran A. Popov inventó a fines del siglo XIX la radio. El magnífico astrónomo F. Bredijin realizó investigaciones, de importancia mundial, de los cometas.

Son inmortales los méritos de los químicos rusos A. Bútlerov, autor de la teoría de la estructura química, y sobre todo, de D. Mendelév, descubridor de la ley periódica de los elementos químicos. El geólogo E. Fiódorov colocó los cimientos de la cristalografía contemporánea; tuvieron mucha importancia los trabajos de geología de A. Karpinski (más tarde presindente de la Acaddemia de Ciencias durante muchos años). V. Dokucháev dio comienzo a la agrología y su discípulo V. Vernadski fue luego el fundador de geoquímica. [491].

La "Sesión rusa" de la Internacional (Asociación Internacional de Trabajadores, bajo la dirección de Marx) fundada a principios de 1870 en Ginebra por un reducido grupo de revolucionarios emigrados, ayudó a la juventud radical rusa a conocer mejor la Internacional. El representante de la "Sección rusa" en el Consejo general de la Internacional era Marx.

Los populistas (rusos) de ese periodo estimaban que Rusia podía eludir la fase de desarrollo capitalista y pasar de golpe a las formas socialistas, u otras afines, de organización social. A juicios de ellos, la garantía de tal posibilidad, que se esforzaron mucho por convertir en realidad, era la comunidad campesina.

El rasgo característico del populismo de los años 70, en sus tendencias más influyentes, fue la actitud negativa ante toda organización estatal, el afán de abstenerse en la lucha política.

Los populistas se dividían en diferentes grupos. Estaban muy en boga entre ellos las concepciones de Miguel Bakunin (1814-1876) ideólogo del anarquismo. Miembro durante cierto periodo, de la Internacional, Bakunin trató de derrocar, en compañía de sus adeptos, la dirección encabezada por Marx en la Internacional.

Los populistas iban al pueblo, persuadidos de que el campesino era portador de ideas comunistas. La vida se encargó de mostrar cuán engañosas eran esas ilusiones, demasiado optimistas, de los que "iban al pueblo" [492]

En la Universidad de Kazán encontrábase a fines de 1887 entre los participantes en las luchas estudiantiles Vladimir Uliánov -el gran Lenin- de 17 años de edad, posteriormente jefe del proletariado revolucionario y del Partido Comunista y fundador del Estado soviético. Unos meses antes, en la fortaleza de Schlisselburgo, cerca de Petersburgo, había sido ejecutado un grupo de estudiantes revolucionarios, que encabeza Alejandro Uliánov (hermano mayor de Lenin), con motivo de la preparación de un atentado contra Alejandro III [493].

El fenómeno más importante de la vida política y social y de la lucha emancipadora de Rusia en los años 80 y 90 fue el ascenso del movimiento obrero de masas y la aparición de la socialdemocracia rusa.

En el período comprendido entre 1881 y 1890 se registraron más de 450 acciones obreras. Un notable jalón de la historia del movimiento obrero ruso constituyó la huelga de 8.000 obreros de la fábrica textil de Morózov, en Oréjovo-Zúevo (cerca de Moscú), en 1885.

A la huelga de la fábrica de Morózov le sucedieron otras grandes huelgas. El Gobierno, alarmado por el movimiento obrero, decidió publicar en 1886 una ley, restringiendo algo los abusos de los capitalistas en materia de las multas con que solían castigar a los obreros.

El pionero de la socialdemocracia rusa fue Jorge Plejánov (1856- 1918). Siendo aún estudiante del Instituto de Minería de Petersburgo, se adhirió a mediados de los años 70 al movimiento revolucionario populista. Fue uno de los principales líderes de "Tierra y Libertad". Cuando surgió el movimiento terrorista, Plejánov fue uno de sus mayores enemigos. Fue también uno de los fundadores de la organización "El reparto negro" (con P. Axelrod, O. Aptekmán, V. Zasúlich y otros). Emigrado al extranjero, huyendo de las persecuciones policíacas, Plejánov y algunos compañeros suyos comenzaron a perder la fe en los viejos métodos populistas de lucha. Estudiaron a fondo la teoría de Marx y Engels y la experiencia del movimiento obrero en Europa y rompieron definitivamente en 1882-1883 con las teorías populistas. A fines de 1883, bajo la dirección ideológica de Plejánov surgió en la emigración el primer grupo socialdemócrata ruso denominado "Emancipación del Trabajo" (Plejánov, Axelrod, Zasúlich, L. Deich y V. Ignátov). [494]

En oposición a las concepciones utópicas del populismo, Plejánov explicaba que la Rusia de entonces no se hallaba ante una revolución socialista, sino ante una revolución democrático-burguesa. [495]

En las concepciones de Plejánov, como en las de sus compañeros, había aspectos débiles. Plejánov subestimaba, a veces, el papel de los campesinos como aliados de los proletarios en la lucha revolucionaria; por otra parte, se le notaban, en algunos casos, elementos de exageración del futuro papel de la burguesía en el movimiento de liberación. Estos errores se hallaban en los años 80 y 90 en estado embrionario, pero posteriormente lo llevaron al campo de los oportunistas, al de los mencheviques. [496]

La escasez de capitales impulsó al Gobierno zarista a buscar créditos en los círculos financieros de Europa Occidental, los cuales se apoderaron de importantes posiciones en la economía del país. En consecuencia, el papel de Rusia en los asuntos internacionales fue menor que en los decenios anteriores.

Al oprimir a los pueblos del Imperio ruso, el zarismo aplicó su propia política colonial en los países orientales vecinos, aunque sus intereses se entrelazaban cada vez más con los de los aliados imperialistas de Europa Occidental.

Rusia no era un país imperialista clásico, pero las contradicciones inherentes a la época imperialista se hacían sentir en ella con particular fuerza. Era el eslabón más débil de la cadena de países imperialistas [497].

(En el campo) Un total de 30 mil grandes terratenientes poseía 70 millones de deciatinas (una deciatina es algo más de una ha) de tierra, mientras 10,5 millones de haciendas campesinas sumaban nada más que de 75 millones de deciatinas. Eran particularmente dolorosas para los campesinos las formas en que se producía el proceso de diferenciación del campesinado en esos años. En la parte central de Rusia, el campesino que se arruinaba se convertía las más de las veces en bracero, pobre, pero aún con tierra; le hacía frente el burgués rural, que prefería, en la mayoría de los casos, explotar a los vecinos mediante el comercio y la usura, y no mediante el fomento de la hacienda sobre vastas bases capitalistas.

En el agro ruso se formaron, según definición de Lenin, las premisas para las dos guerras sociales: una entre todo el campesinado y los terratenientes y otra entre la burguesía rural y los campesinos pobres. La primera se manifestaba en forma más viva y aguda.

El proceso de diferenciación del agro cambiaba la estructura social del país, contribuyendo a la formación de las clases: el proletariado y la burguesía. Los campesinos que huían de la miseria y el hambre, engrosaban las filas del proletariado industrial. (En las fábricas) En 1892 se fijó oficialmente la jornada de 11,5 horas [498]. El proletariado se fue convirtiendo en la principal fuerza revolucionaria de la sociedad rusa. A principios del siglo XX sumaba como mínimo 22.000.000 de personas (incluidos los familiares), es decir, el 18% de toda la población del país [499].

Al trasladarse a Petersburgo (1893), Lenin (a los 23 años) era ya un marxista maduro de nuevo tipo, capaz de unir el movimiento obrero con el marxismo. En su obra ¿Quiénes son los "amigos del pueblo" y cómo luchan contra los socialdemócratas? (1894), sometió a una profunda y argumentada crítica las concepciones y la táctica de los populistas [500].

Tras unificar varios círculos neopopulistas, el partido eserista sumó a la teoría populista de las comunidades rurales, como germen del socialismo, las afirmaciones de los críticos del marxismo acerca de la estabilidad de la pequeña hacienda en la agricultura, tan en boga a la sazón en Occidente. La principal tesis del programa eserista, la de la "socialización de la tierra" con posterior desarrollo de la cooperativa para la producción colectiva no era una tesis revolucionaria, sino reformista, puesto que los eseristas no tenían una idea justa de la distribución de las fuerzas de clase tanto en la revolución democrático-burguesa como en la socialista.

El usufructo igualitario de la tierra, que preconizaban los eseristas, no llevaría a la victoria del socialismo, sino que hacían aún más hondas las contradicciones en el agro. Al fin y al cabo, los propios eseristas abandonaron su principio del igualitarismo, ya que su aplicación, además, era una cosa absolutamente imposible. Los eseristas estimaban que era importante misión realizar un trabajo de masas entre los campesinos. Pero la forma fundamental de su lucha contra la autocracia era el terrorismo individual contra los ministros, gobernadores, etc. Mataron, uno tras otro, a dos ministros del Interior: a D. Sipiaguin (en 1902) y a V. Pleve (en 1904).

En el verano de 1903 se celebró el II Congreso del Partido Obrero Socialdemócrata en Rusia (POSDR). En el Congreso se opusieron a los partidarios de Iskra los "economistas" y los representantes del Bund (Unión general de obreros hebreos), penetrado de ideas pequeñoburguesas nacionalistas. Entre los propios iskristas había un grupo, menos numeroso que el de los leninistas, llamado de los "blandos", con Mártov al frente. El Congreso adoptó un programa marxista consecuentemente revolucionario. Aprovechándose de la posición conciliadora de Plejánov, que no tardó en deslizarse hacia el menchevismo, los mencheviques se apoderaron de Iskra y, luego, del Comité Central. Al frente de la campaña, que los mencheviques emprendieron para lograr el desacato de los acuerdos del Congreso se hallaban Mártov, Trotski y Axelrod. [501]

En la noche del 26 al 27 de enero de 1904, torpederos japoneses atacaron inesperadamente a la escuadra rusa, que estaba anclada en la rada exterior de Puerto Arturo… Desencadenada por el Japón, que contaba con el apoyo de Inglaterra y los EE. UU., la guerra fue anexionista e injusta por ambas partes. Una de sus causas residía, particularmente, en el deseo de Nicolás II y su corte policíaca de evitar la revolución con ayuda de "una pequeña guerra victoriosa", como dijo Pleve, ministro del Interior. Pero la guerra no resultó ni "pequeña" ni victoriosa para el zarismo, y, en lugar de conjurar la revolución, contribuyó a fomentar los acontecimientos revolucionarios [502].

Mediando Teodoro Roosevelt, Presidente de los EE.UU., en agosto de 1905 se concertó la paz con el Japón en la ciudad norteamericana de Portsmouth. Rusia cedió al Japón sus derechos de arriendo a la península de Liaotung, el ferrocarril del Sur de Manchuria y la mitad meridional de la Isla de Sajalín.

En el verano de 1905, los ideólogos de la autocracia cifraban sus esperanzas en que el zarismo conseguiría apoyarse, en la Duma que se convocaba, en la nobleza y los representantes de los campesinos, que se distinguían por su tradicional fe en el "padrecito zar". [503]

Los actos revolucionarios del verano prepararon el terreno para la huelga política de toda Rusia, que conmovió en octubre el sistema absolutista. La huelga del 7 al 12 de octubre, declarada por los bolcheviques, fue apoyada por los ferroviarios de distintas zonas del país y adquirió pronto el carácter de huelga de toda Rusia. No trabajaron ni los obreros de Petersburgo ni los de casi ninguna ciudad del país, adhiriéndose a ellos los empleados y los intelectuales. Las consignas de los bolcheviques de Moscú con la reivindicación del derrocamiento de la autocracia y la convocatoria de la Asamblea Constituyente tuvieron eco en todo el país. La huelga de toda Rusia adquirió proporciones grandiosas. Fue la más masiva de todas las declaradas en Rusia y en el mundo entero.

El 17 de octubre, el zar lanzó un mensaje, en el que prometió "dar" libertades civiles y convocar la Duma de Estado, pero esta vez ya con funciones legislativas, ampliando el círculo de electores.

La burguesía y la intelectualidad liberal acogieron con entusiasmo y júbilo el mensaje. Un grupo de líderes de la oposición liberal inició inmediatamente negociaciones con Witte acerca de su entrada en el Gobierno. Se fiaron en cierta medida en las promesas del zar algunos medios de la intelectualidad radical e incluso algunos sectores de la clase obrera. Lenin y los bolcheviques comprendieron el verdadero sentido de esta maniobra forzada de la autocracia. Advertían que el zarismo preparaba fuerzas para ahogar la revolución.

En efecto, en distintas ciudades comenzaron a perpetrarse asesinatos de revolucionarios, pogromos antisemitas, etc., todo ello inspirado por la policía. Surgieron con gran celeridad, bajo la égida de la reacción monárquica, las centurias negras, organizaciones ultrarreaccionarias integradas por individuos procedentes de las capas más retrógradas de la población urbana, vagabundos y delincuentes.

Nada más organizados sus partidos, tanto los demócratas constitucionalistas como los octubristas prestaron su apoyo al gabinete de Witte. Mientras tanto, en el curso de los meses de otoño, en la mayoría de las ciudades de cierta importancia surgieron Soviets (consejos) de diputados obreros y, en algunos lugares, incluso de diputados campesinos y hasta de diputados soldados. Surgidos como órganos de la lucha huelguística revolucionaria, los Soviets se convirtieron en formas embrionarias de poder estatal del pueblo.

En los últimos días de octubre y en noviembre (1905) estallaron varias insurrecciones de marinos y soldados en Cronstadt, Vladivostok y en el Mar Negro. La más importante fue la de este último, donde uno de los dirigentes fue el teniente P. Schmidt. El zarismo consiguió aplastar con desenfrenada crueldad estos y otros levantamientos. [504]

En febrero de 1907 inició sus labores la II Duma, elegida sobre la base de la ley electoral que no había sufrido formalmente cambio alguno. Sin embargo, las aclaraciones e interpretaciones del Senado habían restringido sustancialmente el círculo de electores. En las elecciones a la misma, los bolcheviques ya no aplicaron la táctica del boicot. Habiendo renunciado al bloque menchevique con los demócratas constitucionalistas, los bolcheviques llevaron a cabo la táctica del "bloque de izquierdas" con los trudoviques, los eseristas y el partido socialista popular del trabajo (formado en 1906 sobre la base de los eseristas de derecha). Los demócratas constitucionalistas ya no eran una fuerza dominante en la Duma. La mayor parte de los votos la obtuvieron los trudoviques.

El Congreso de la "nobleza unificada" exigió al Gobierno que disolviese la Duma y convocase, previo cambio de la ley electoral, una Duma nueva, más dócil. A los tres meses de inaugurarse las labores de la II Duma, quedó decidida su suerte.

En mayo de 1907 se celebró en Londres el V Congreso del POSDR, donde ya eran los bolcheviques, y no los mencheviques (como en el IV Congreso) los que contaban con la mayoría de los delegados. Partiendo de las enseñanzas de la revolución, el Congreso señaló en sus resoluciones la necesidad de sostener una lucha sin cuartel contra los partidos ultrarreaccionarios, desenmascarando la falsa democracia de los demócratas constitucionalistas, y subrayó que la actuación conjunta de los bolcheviques y los partidos pequeñoburgueses (eseristas, el partido socialista popular del trabajo, etc.) en la Duma no significaba el abandono de los principios marxistas, que los bolcheviques debían mostrar a las masas los aspectos reaccionarios de dichos partidos.

La revolución de 1905 a 1907 fue un acontecimiento verdaderamente notable tanto en la historia de los pueblos de Rusia como en la universal. Fue la primera revolución democrático-burguesa de la humanidad, en la que la hegemonía perteneció al proletariado en alianza con los campesinos. [505].

Los mencheviques exigían que se liquidara por completo el partido revolucionario clandestino de la clase obrera. Dispuestos a sacrificar los principios y las tradiciones revolucionarias con tal de conseguir la legalización del partido, los mencheviques se granjearon el nombre de "liquidadores". Los otzovistas, con A.Bogdánov al frente, exigían que la socialdemocracia se negase a tomar parte en las labores de la Duma y a utilizar las posibilidades legales de actividad política. Trotski y los centristas, encabezados por él (eran partidarios de la conciliación sin principios y se habían proclamado al margen de las fracciones), estorbaban mucho a los bolcheviques en la lucha contra el liquidacionismo. [506]

En diciembre de 1912, en Cracovia, y en septiembre de 1913, en Peronin (pueblo situado cerca de Cracovia), tuvieron lugar conferencias del CC del POSDR con dirigentes locales de organizaciones del partido, bajo la dirección de Lenin, en las que se trazaron las tareas del mismo en el período de la maduración de una nueva revolución. La unidad internacional del proletariado fue reconocida como condición indispensable para el éxito de la lucha.

Los obreros sólo podían elegir sus diputados en seis provincias industriales. Cuatro quintas partes del proletariado ruso, concentradas en ellas, lograron que no se eligieran de su estamento más que diputados bolcheviques. La tentativa de las autoridades zaristas de anular las elecciones de compromisarios en algunas fábricas de Petesburgo fue desbaratada con arreglo a un llamamiento del Comité bolchevique de Petersburgo, por una huelga de 100.000 obreros de la capital. Salieron elegidos a la IV Duma A. Badáev, M. Muránov, G. Petrovski, F. Samóilov, N. Shágov y R. Malinovski (que luego resultó ser un provocador).

Así, en 1912, la interpelación de los diputados bolcheviques acerca de las persecuciones a los sindicatos estuvo respaldada por imponentes huelgas que organizo el comité bolchevique de Petersburgo en varias fábricas de la capita Y en 1914 se declararon en huelga 120.000 obreros, protestando contra las monstruosas condiciones de trabajo, causa de intoxicaciones en masa en la fábrica de artículos de goma "TreugólniK" (de Petersburgo) y en la fábrica "Provodnik" (de Riga) [507]

El 28 de junio de 1914, un nacionalista servio dio muerte al archiduque Francisco Fernando, heredero del trono austriaco. El 29 de julio los austriacos bombardearon Belgrado y el 1 de agosto de 1914 Rusia entró en guerra contra Alemania [508].

Mientras tanto 27.000 obreros estaban en huelga el día de la declaración de guerra y protestaron enarbolando banderas rojas, contra la matanza imperialista.

La IV Duma, reunida con motivo del comienzo de la guerra, expresó su apoyo sin reservas al gobierno del zar. Diríase que todas las minorías estaban unánimes. Únicamente la minoría socialdemócrata de la Duma (5 diputados) se opuso a la guerra, se negó a votar los créditos de guerra y abandonó el local. Los mencheviques ocuparon al principio una posición negativa frente a la guerra. Pero muy pronto, lo mismo que los otros partidos de la II Internacional, la mayoría de ellos se deslizó a las posiciones del defensismo. A los tres meses de la conflagración fue detenida toda la minoría bolchevique de la Duma, para ser luego sentenciada y desterrada al territorio de Turujansk. Los bolcheviques fueron acusados de "alta traición" en tanto que habían planteado pública y valerosamente, en el manifiesto "la guerra y la socialdemocracia de Rusia" escrito por Lenin, la consigna de la transformación de la guerra imperialista en guerra civil. [509]


[464] Ver en págs. 83 y 84 del lbro en PDF o en http://www.socialismocientifico.com/dogmatismo-10.html a partir de la nota [104] polémica de Lenin con los socialistas utópicos.
[465] Historia de la URSS en tres partes, tomo I, pág. 30, Academia de Ciencias de la URSS, Editorial Progreso, Moscú, 1979, traducido por L.Vladov.
[466] Ídem, pág. 44. [467] Ídem, págs. 62-63. [468] Ídem, págs. 66-67. [469] Ídem, pág. 72. [470] Ídem, pág. 75. [471] Ídem, pág. 86.
[472] Ídem, págs. 125-126, http://www.staypoland.com/polonia_historia.html
[473] Ídem, págs. 142-143.
[474] Historia de la URSS en tres partes, tomo I, págs.151- 152, Academia de Ciencias de la URSS, Editorial Progreso, Moscú, 1979, traducido por L.Vladov
[475] Ídem, pág. 162. [476] Ídem, pag. 163. [477] Ídem, pág. 165. [478] Ídem, pág. 168. [479] Ídem, pág. 178. [480] Ídem, pág. 179.
[481] Ídem, pág. 193-194. [482] Ídem, pág. 196. [483] Ídem, pág. 197. [484] Ídem, pág. 198. [485] Ídem, pág. 211. [486] Ídem, págs. 218-219.
[487] Ídem, pág. 272. [488] Ídem, pág. 273. [489] Ídem, págs. 235-236. [490] Ídem, págs. 250-251. [491] Ídem, pág. 271. [492] Ídem, págs. 255-256-257.
[493] Ídem, pág. 263. [494] Ídem, pág. 264. [495] Ídem, pág. 265. [496] Ídem, pág. 265-266. [497] Ídem, pág. 285. [498] Ídem, págs.288.
[499] Ídem, pág. 289. [500] Ídem, pág. 296. [501] Ídem, págs. 299-301. [502] Ídem, pág. 302. [503] Ídem, pág. 306. [504] Ídem, 307-308.
[505] Ídem, pág. 311-312. [506] Ídem, pág. 317. [507] Ídem, págs. 323-324-325 [508] Ídem, págs. 348-349-350. [509] Ídem, pág. 350.

_____________________________