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XVII.1.a. Algunos rasgos comparados con la historia de China

El primer aspecto diferenciador entre la historia de Rusia y la de China, es la antigüedad de lo que puede ser considerado un estado en torno a una nación. Como hemos visto antes, la constitución del antiguo estado ruso es atribuido por los historiadores soviéticos al año 882 de nuestra era y de la escritura eslava procedente del cirílico búlgaro hay datos desde el siglo X de nuestra era.

En China la primera dinastía, Xia, apareció en el siglo XXI anterior a nuestra era, algo más de 4.000 años atrás y con ella, China entró en la sociedad esclavista, terminando así el largo período de sociedad primitiva. La siguieron las dinastías Shang, siglos XVII-XI anterior a nuestra era (a.n.e.) aproximadamente y Zhou del Oeste (siglo XI-770 a.n.e. aprox.), en las que se desarrolló el esclavismo. La historia contada por la escritura china tiene una antigüedad de unos 4.000 años.

El Homo yuanmounensis, el antropopiteco más antiguo conocido en el territorio del país, vivió hace unos 1.700.000 años en Yuanmou, en la provincia suroeste de Yunnan. El Homo pekinensis, que vivió en la región de Zhoukoudian, en Beijing, hace 250.000 a 500.000 años, ya sabía caminar erguido, fabricar y usar instrumentos sencillos, emplear el fuego, y tenía características básicas del ser humano.

En el año 221 a.n.e. Qin Shi Huang, primer emperador chino, puso fin a las posesiones de feudos por los dignatarios que habían reinado en el anterior Período de los Reinos Combatientes, y fundó un estado feudal, pluriétnico unificado, y de poder centralizado. El primer emperador unificó las letras, la unidad de medida y la moneda, y estableció el sistema de prefecturas y distritos. A partir de la dinastía Qin, China pasó un largo período de feudalismo, de unos 2,000 años [510].

Es decir, todo demuestra que la civilización china es una de las más antiguas de la Tierra. También fue una de las más encerradas en sí mismas, y ese halo de "misterio" provoca cierta mezcla de atracción y rechazo en todo el mundo. Sin embargo, esa realidad también ha tenido consecuencias en su propio desarrollo. La larga duración en China de las sociedades primitiva, esclavista y feudal ha posibilitado una gran consolidación y penetración de unas relaciones de producción, que si bien tuvieron etapas de esplendor hasta llegar a ser la mayor potencia mundial del siglo X al XV de nuestra era, comenzó a partir de ahí en declive respecto al desarrollo de Europa [511].

Especialmente significativo para explicarse su enorme atraso y el punto de partida de la nueva China, fueron sus veinte siglos del feudalismo, que explican su gran declive comparativo respecto a Rusia y también a Europa, precisamente cuando ésta iniciaba la plena efervescencia y desarrollo comercial, a partir del siglo XVI con la conquista y expoliación de América que la llevó a la posterior revolución burguesa y desarrollo industrial.

La atrasada base material de los tres mil años anteriores al siglo X y los quinientos posteriores al siglo XV, consolidó en el pueblo chino por largos milenios una superestructura de ignorancia, debilidad y sumisión ante la superstición y las religiones y misticismos creados por las clases dominantes, anteriores a la burguesía, que se presentaban con el mandato "celestial".

Pero también esa prolongada historia como nación con escritura propia, la extensión de su territorio y la ausencia en general de aventuras expansionistas hacia otros países y todo ello asentado desde la base de comunidades primitivas antiquísimas, creó un sentimiento nacional irreductible. Las múltiples rebeliones en toda su historia, en buena parte contra tropas invasoras, han curtido ese sentimiento y ha convertido cada humillación en una reafirmación de la nación china.

Rusia también tuvo que soportar humillaciones. Durante doscientos años, el yugo de tártaros-mongoles arrasó sus tierras y sus gentes, imponiendo el mismo despotismo que parte de ellos habían ejercido en Asia, incluida China, durante los siglos XII y XIII. Sin embargo, Rusia, a pesar de mantener al igual que China su estructura feudal, con características propias, durante la etapa de la revolución burguesa y desarrollo industrial de Europa, tenía a ésta por vecina, lo cual no pudo impedir la penetración en Rusia, primero, antes de la revolución industrial, a través del comercio y después a través del comercio e inversiones extranjeras, de los más importantes avances científicos y técnicos de la época, aunque dentro del corsé del absolutismo zarista, contribuyendo al desarrollo intelectual y científico de sus élites.

Su cercanía con Europa y el comercio con ella desde la etapa anterior a la revolución industrial, contribuyó a que "en los siglos XIV y XV se propagaran los conocimientos de las ciencias naturales y comenzaron a acumularse conocimientos empíricos. En el siglo XV se tradujeron numerosos libros de medicina, cosmografía y astronomía. En una crónica de la segunda mitad del siglo XIV se dan descripciones exactas de los síntomas de la peste".

Hacia fines del siglo XV, "el estado ruso era ya el mayor de Europa" y "Tan solo en el período comprendido entre mediados de los siglos XV y XVI, se sextuplicó con creces el territorio de Rusia."

Aunque a comienzos del siglo XVIII, aún no existía en Rusia relaciones capitalistas de trabajo asalariado, sí existían fábricas industriales, primero de manufacturas y posteriormente de productos más elaborados, bajo el régimen de servidumbre, permitiendo a los industriales de origen no noble la compra de campesinos, llamados "obreros posesionales" para que trabajaran en las fábricas, que quedaban en posesión de la empresa. Una vez en la fábrica, el obrero ya no podía abandonarla libremente; y si lo hacía se le declaraba fugitivo.

La gran manufactura capitalista, surgida a raíz de la desintegración de la pequeña producción mercantil, se desarrolló en lucha con la manufactura feudal privilegiada y basada en el trabajo de siervos que se mantuvo hasta la "reforma agraria" de 1.861. La gran manufactura capitalista fue impuesta, según la Academia de Ciencias de la URSS, por la competencia del comercio y las relaciones internacionales con Europa en la que Rusia permanecía en posición subalterna a pesar de su enorme extensión.

Sin embargo, es legítimo pensar, que el factor principal fue la contradicción misma de esa dualidad en el desarrollo industrial, manteniendo junto con las pujantes relaciones de producción capitalistas, las viejas relaciones de producción feudales que mantenía al obrero industrial como siervo con características esclavistas. Ello pudo influir en dos aspectos importantes del futuro de Rusia: por un lado agudizó las contradicciones sociales en la ciudad, entre el nuevo proletariado ex campesino que aprendía de la lucha del obrero asalariado en su misma ciudad y el sistema feudal, y por otro lado, conectaba el carácter de su lucha con las comunidades rurales de donde procedían, ayudando el combate de los campesinos pobres contra los terratenientes feudales y, como consecuencia, a desarrollarse las relaciones capitalistas en el campo.

Estos factores interiores pueden haber pesado más que los externos, para la realización de la reforma agraria de 1.861, por el peligro que para el estado suponía el enfrentamiento social crónico, que contribuía a impedir su desarrollo. También ello favoreció el auge revolucionario posterior que, en diferentes fases a partir de entonces, llevaría a constituir el primer estado obrero campesino, dirigido por comunistas, que tomaban cada conquista como un avance para seguir la lucha por el poder y no sólo para conservar lo conseguido.

Es decir, en Rusia se crearon condiciones más favorables que en China, para el desarrollo de la conciencia política revolucionaria de un proletariado más numeroso y concentrado y con contradicciones más agudas.

Según Angus Maddison, en China de produjo "un crecimiento intensivo y extensivo durante la dinastía Sung, 960-1280, en el que el ingreso per cápita aumentó en un tercio y la población casi se duplicó. En el siglo VIII, tres cuartas partes de la población vivía en el norte de China haciendo crecer cultivos de secano de trigo y mijo. A finales del XIII, las tres cuartas partes de la población vivían al sur del Yangtsé, con un desarrollo masivo del cultivo de arroz húmedo. También hubo una apertura significativa a la economía mundial, que terminó abruptamente a principios de la dinastía Ming (1368-1644). China, dio la espalda a la economía mundial, cuando su tecnología marítima era superior a la de Europa." [512]

En esa época y de la dinastía Yuan (1271-1368) se produjeron los cuatro grandes inventos de China, la fabricación del papel, la imprenta, la brújula y la pólvora [513]. Se debe aclarar que si la caída de la dinastía mongol Yuan en 1368, supuso que la dinastía posterior de los Ming cortara relaciones con el exterior, fue porque los Ming querían impedir la invasión de los nómadas xiongnu de Mongolia y Manchuria, para lo cual impulsaron el desarrollo de la construcción de la Gran Muralla.

"Después de un largo período de progreso mediocre y retrocesos episódicos, la población aumentó más de tres veces entre 1700 y 1840 (mucho más rápido que en Europa y Japón), sin caída en el ingreso per cápita. Este gran crecimiento fue posible gracias a la utilización acelerada de los cultivos de secano de las Américas (maíz, batatas, papas y maní), que podría ser cultivado en zonas de colinas de arena y de montaña. Hubo una gran expansión del territorio nacional y un mayor control de estados tributarios sometidos, pero China se mantuvo aislada del mundo exterior y repudió los esfuerzos británicos para establecer relaciones diplomáticas y comerciales a finales del siglo XVIII." [513]

T. 21 - Niveles comparativos del desempeño económico de China y otras partes importantes
de la Economía Mundial 1.700-2.003
[514]
Producto Interior Bruto en miles de millones de dólares constantes internacionales de 1.990
Años China Japón Europa EEUU Rusia
URSS
India Mundo
1.700 82.8 15.4 92.6 0.5 16.2 90.8 371.4
1.820 228.6 20.7 184.8 12.5 37.7 111.4 694.5
1.952 305.9 202.0 1.730.7 1.625.2 545.8 234.1 5.912.8
1.978 935.1 1.446.2 5.268.2 4.089.5 1.715.2 625.7 18.969.0
2.003 6.188.0 2.699.3 8.643.8 8.430.8 1.552.2 2.267.1 40.913.4
Población en millones de personas
1.700 138.0 27.0 100.3 1.0 26.6 165.0 603.2
1.820 381.0 31.0 169.5 10.0 54.8 209.0 1.041.7
1.952 569.0 86.5 398.6 157.6 185.9 372.0 2.616.0
1.978 956.0 114.9 480.1 222.6 261.5 648.0 4.279.7
2.003 1.288.4 127.2 516.0 290.3 287.6 1.050 6.278.6
Producto Interior Bruto per cápita en dólares constantes internacionales de 1.990
1.700 600 570 923 527 610 550 615
1.820 600 669 1.090 1.257 688 533 667
1.952 538 2.336 4.342 10.316 2.937 629 2.260
1.978 978 12.585 10.972 18.373 6.559 966 4.432
2.003 4.803 21.218 16.750 29.037 5.397 2.160 6.516

Así como en 1.820 China era el país del mundo con más poder económico global, 6 veces mayor que Rusia y un casi un cuarto mayor que Europa (1,23 veces), en 1.952, cuando realmente se inicia la industrialización de China, la economía de la URSS ya era casi el doble (1,78 veces) de la de China, a pesar de poseer ésta 3 veces más población que la URSS. Ello muestra no solo el fuerte desarrollo de la URSS sino el enorme retroceso en todos los órdenes que se produce en China a partir de 1.820, y que en 1.952, con casi el 50% de población más, es aún sólo un 30% mayor que 132 años antes. Ese enorme retroceso, determinado por el aislamiento de China y su sometimiento a múltiples potencias extranjeras (incluida la Rusia zarista) durante más de un siglo, marca precisamente el punto de partida de la Nueva China. Como podemos ver en la tabla siguiente, a partir de datos de Angus Maddison en su trabajo "Chinese Economic Performance in the Long Run 960-2030" y con datos del también libro de Maddison "The World Economy", y en contraste con ese punto de partida en China, el retroceso de ésta fue todo lo contrario al desarrollo de Rusia desde 1820 hasta 4 años antes de la toma del poder por los bolcheviques, 1913, en cuyos 93 años la economía rusa se multiplicó por 9 (de 37.678 a 232.351 millones de dólares internacionales de 1.990), con una población que sólo se multiplicó por 3,3 veces, (de 54.7 a 182.6 millones de personas) [515].

Así pues, estamos reflejando dos situaciones que se prolongan durante más o menos un siglo en los dos países (en el caso de China 130 años), pero de carácter diametralmente opuestos. Y si ya es notorio el contraste en las magnitudes macroeconómicas, no se puede perder de vista las grandes repercusiones también diametralmente opuestas que, en la superestructura de las personas y de los dos pueblos en su conjunto, tuvieron periodos tan prolongados de retroceso en el caso de China y de avance en el caso de Rusia en todos los terrenos de la educación, sanidad, ciencia, convivencia, etc.

La creación de una fuerza estable de la costumbre económica y social, tanto de retroceso como de avance continuado, precisamente en el siglo anterior a la toma del poder por los dos Partidos Comunistas, parece ser en realidad la principal circunstancia que determinó la gran diferencia del punto de partida de los dos países y fue lo que creó en ellos las inevitables distintas alternativas para su desarrollo.

Tener en cuenta esos antecedentes de los puntos de partida es imprescindible a la hora de juzgar países. No investigarlo y atreverse a juzgar sacando de su contexto histórico y de sus antecedentes, datos, textos y comportamientos, no solo es una afrenta inaceptable, sino un cómodo aventurerismo intelectual.

Otro aspecto importante a tener muy en cuenta si pretendemos hacer un análisis comparado es el uso de la tierra y la disponibilidad del terreno cultivable en relación con la población con respecto a diversos países. Angus Maddison aporta con unos datos esclarecedores sobre el uso de la tierra y población de diferentes países importantes, que demuestra la enorme dificultad del punto de partida de la Nueva China. En la tabla T.22 se puede comprobar que la tierra cultivable por habitante en China es casi 10 veces inferior a la antigua URSS y 2,3 veces inferior y de peor calidad a la de India.

A eso hemos de añadir el atraso de los medios de producción para labrar la tierra, en contraste con los países más desarrollados, hecho que tiene una influencia directa en la menor o mayor productividad y por tanto, en la capacidad de trabajar mayor extensión de tierra con menos mano de obra y con mejores rendimientos. Aún en 1993, y a pesar del desarrollo habido en China especialmente desde 1977, según Angus Maddison, ocurría esta realidad:

"Por cada persona que se dedicaba a la agricultura (en China), había sólo un tercio de hectárea de tierra cultivada, en comparación con 99 hectáreas en los Estados Unidos… En los últimos mil años, la población de China ha aumentado casi 22 veces, pasando de 55 millones a casi 1,3 mil millones (en 1993). El gobierno y la población agrícola han luchado para aumentar la superficie cultivada, mediante drenaje de lagos y pantanos, recuperando tierras del mar, selvas y bosques y de colinas mediante de terrazas escalonadas en la pendiente… Sin embargo, la superficie cultivada se ha expandido probablemente no más de cuatro o cinco veces desde la dinastía Sung." [517].


T. 22 - Uso de la tierra y población en China y otras partes del mundo, 1993 [516]
Superficie total Área de tierra arable y cultivos permanentes Proporción cultivable Población Tierra cultivable por habitante
(000 hectáreas) (%) (000 habitantes) (hectárea)
China 959.696 95.975 10.0 1.178.440 0.08
Europa 487.696 135.705 27.8 506.910 0.26
India 328.759 169.650 51.6 899.000 0.19
EE.UU. 980.943 187.776 19.1 239.172 0.73
Japón 37.780 4.463 11.8 124.753 0.04
exURSS 2.240.300 231.540 10.3 293.000 0.79
Australia 771.336 46.486 6.0 17.769 2.62
Brasil 851.197 48.955 5.8 158.913 0.31
Canada 997.614 45.500 4.6 28.386 1.58

Es muy conveniente también no pasar por alto el contraste de las posibilidades del campo como sector primario entre China e India, para desmontar en este terreno también la teoría de los dogmáticos reformistas sobre "China capitalista". Con un terreno cultivable per cápita 2,3 veces menor y de peor calidad que India, China ha conseguido eliminar la miseria que aún domina gran parte del campo y de los suburbios de las ciudades indias. Y ello a pesar de que en el año 1.890 había en China sólo 10 km. de vías férreas en servicio, en contraste con los 26.400 km. en India, y 2.349 km. en Japón [518].

Mientras un país socialista como Cuba, aún hoy, ha de importar la mayoría de alimentos que consume, teniendo aún buena parte de sus tierras cultivables abandonadas, China ha conseguido el autoabastecimiento alimentario con sus propios medios y a pesar del punto de partida desfavorable, está consiguiendo alcanzar globalmente a los países más importantes del mundo, aunque aún existen algunos vestigios de pobreza en ciertas partes de oeste y centro del país.

Hay otro factor que se oculta intencionadamente por parte de los dogmáticos reformistas. Es el hecho que ese desarrollo y emergencia pacífica de la quinta parte de la humanidad, se está realizando por primera vez en la historia, de manera pacífica, al contrario de lo ocurrido con todos los países desarrollados que debieron convertirse en imperios invasores para cimentar desde ahí su desarrollo.

¿Qué carácter de clase puede tener un país que actúa pacíficamente como China? ¿Dónde están las invasiones propias de todo desarrollo imperialista? Los dogmáticos reformistas han convertido el imperialismo en una concepción metafísica ajena a los hechos, para poder así atacar a China y juegan el mismo papel que todo el trotskismo internacional jugó en el pasado y juega en la actualidad, aunque enarbolando el icono de Stalin.

Los cuatro gráficos siguientes, basados en los de Angus Maddison, demuestran la evolución de la economía de China y de la URSS, EEUU, India y Japón, desde 1952 hasta el año 2003. Hoy, nueve años después, comienzos del 2013, esos gráficos serían aún más pronunciados en favor del ascenso de China. Teniendo en cuenta su punto de partida especialmente desfavorable, la visualización gráfica del actual proceso de desarrollo de China, da a este un especial valor.


Comparación de los niveles de PIB en China y otros cuatro grandes países, 1952-2003 [519]
PIB-China-URSS (90K) PIB-China-Japon (90K) PIB-China-EEUU (89K) PIB-China-India (89K)

Esta realidad ha tenido lugar a pesar de los desastres nacionales provocado por un feudalismo de veinte siglos, casi dos mil años, que se resistía a abandonar el papel dirigente y que a partir de 1820, hacen de China una nación en retroceso y fácil presa humillada por las potencias extranjeras, hasta el punto de que en 1952 (132 años después) China aún tenía un PIB per cápita inferior al de 1820 [520].

Angus Maddison nos relata la situación creada por la sumisión del decadente feudalismo en China a partir de 1820:

"La desintegración del régimen Imperial debido a las dificultades internas se vio agravada por una serie de desafíos extranjeros a la soberanía china a partir del 1840. China estaba totalmente preparada para satisfacer las intrusiones a través del mar. Sus defensas costeras habían sido completamente descuidadas. Prácticamente no había fuerzas navales o artillería moderna para hacer frente a los intrusos extranjeros. Durante un siglo, China hizo concesiones humillantes, desperdiciando su soberanía y permitiendo la pérdida de grandes territorios.

Psicológicamente e intelectualmente China fue incapaz de responder o incluso comprender estos nuevos retos. No había ninguna oficina extranjera y la capital estaba lejos de la costa. Las autoridades tenían poco interés en el comercio exterior. Los únicos lugares donde se permitía eran Macao (abierto sólo al comercio portugués), Cantón (para otros occidentales), Amoy (para el comercio con las Filipinas), Ningpo (para el comercio con Japón y Corea) y Kiakhta (para el comercio con Rusia). No había casi ningún conocimiento de la geografía y la tecnología occidentales, aún menos, conocimiento de las lenguas occidentales, el sistema educativo concentraba su atención en los clásicos chinos y una elite en el poder de la nobleza y la burocracia no tenían la menor idea de cambiar el sistema de gobierno.

La primera intrusión extranjera 1840-42 y el Tratado para la apertura de los puertos Cantón era el puerto que los británicos habían utilizado durante un siglo para comprar té. En la década de 1840, compraron 14.000 toneladas al año. Durante varias décadas los británicos crearon un mercado chino de opio para pagar el té y otras importaciones. En la década de 1840, los chinos tenían que exportar plata para cumplir con el déficit, mientras anteriormente habían tenido flujos de entrada de plata. Entre 1820 y 1839 los envíos anuales de opio aumentaron de 4 000 a 40.000 cajas (Greenberg, 1951, p. 221). Estas importaciones eran ilegales y se produjeron sólo por la laxitud de las autoridades locales. Sin embargo, la preocupación china sobre el flujo de divisas y la llegada de un nuevo y vigoroso comisionado, dio lugar a la convulsión oficial y la destrucción de 20.000 cajas de opio británico en 1839. El comercio británico logró provocar una guerra sobre el tema.

El resultado fue una mayor rendición de China. Las fuerzas navales británicas tomaron Hong Kong Island, que fue cedida a perpetuidad por el Tratado de Nanking en 1842. Cantón, Amoy, Foochow, Ningpo y Shanghai se abrieron como "puertos del tratado", en los cuales se les dio derechos extraterritoriales a los comerciantes y residentes británicos y prevaleció su jurisdicción consular. China se comprometió a poner fin a sus restricciones a las importaciones anteriores e imponer sólo tarifas moderadas. Se pagó a los británicos 6 millones de dólares de plata para compensar la destrucción de su opio y una "indemnización" de guerra de más de 21 millones de dólares estadounidenses. En 1843, China firmó un acuerdo suplementario por el que le concedía el trato de nación más favorecida, lo que significó que las futuras concesiones chinas de derechos a una nación extranjera podrían ser reclamadas también por otros países extranjeros.

Estos tratados establecieron el patrón para la penetración comercial extranjera en China. En dos años, los franceses y los estadounidenses obtuvieron concesiones similares. Finalmente, 19 países extranjeros adquirieron los derechos y privilegios de extraterritorialidad. En 1917, había 92 puertos en el tratado. Algunos de ellos se internaban en el corazón de China, desde Shanghai a 1.400 kilómetros hacia el Yangtsé, a Chungking. [521]

Durante esa misma época, de 1850, a 1964, tuvo lugar durante 15 años múltiples levantamientos, finalmente aplastados, contra la autoridad imperial y la perdida de la guerra del opio en la provincia de Kwangsi. Se llamó la Rebelión Taiping y exigía la eliminación de la propiedad privada de la tierra y la cesión por parte del Gobierno de parcelas a las familias según cantidad de miembros y fertilidad de las tierras y se oponían al opio, la poligamia y la prostitución. Pretendían la instauración de un nuevo orden social, un "reino de la Paz Celestial" (Tai-p'ing). [522]

En paralelo a ello, a la invasión británica y francesa se sumó la rusa.

En 1858-60, Muraviev, el gobernador de Siberia tuvo la oportunidad de infiltrarse en territorio chino al Norte del río Amur y el este del río Ussuri hasta la frontera con Corea. China cedió esta zona en el Tratado de Pekín de 1860 y perdió así toda la costa del Pacífico de Manchuria. Rusia sumó más de 82 millones de hectáreas al este de Siberia, donde fue creado el nuevo puerto de Vladivostok. En la década de 1860, Rusia también amplió su imperio asiático central para hacerse cargo de los kanatos de Tashkent, Bujara, Samarcanda, Khiva y Khokand y más tarde, ocupó el territorio chino en el río Ili, al sur del lago Balkash. Los chinos finalmente lo tomaron nuevamente en 1881, pero después de pagar a Rusia una indemnización de 5 millones de dólares.

En la década 1885-1895 hubo otros golpes que hicieron burla de los intentos chinos para fortalecerse. Francia había tenido gradualmente desde 1859 la responsabilidad de los tributos de China en Viet Nam. En 1884-85 tuvo lugar una gran batalla abierta en Tongking. En 1885 los franceses destruyeron el patio naval nuevo chino en Foochow (Fuzhóu) y bloquearon Taiwán, lo que llevó a la cesión a Francia de la soberanía del emperador chino sobre Indo-China en 1885. Siguiendo el ejemplo francés, los británicos tomaron Birmania, donde la soberanía china se rindió en 1886.

En 1894-95, tuvo lugar la guerra de China contra Japón, pero previamente hubo un aumento gradual de la presión japonesa en la década de 1870, afirmando su soberanía sobre las Islas Ryuku (actual Okinawa) y enviando expediciones a Taiwán. En 1876, Japón envió una fuerza militar y naval a Corea y abrió los puertos de Pusan, Inchon y Wonsan a la jurisdicción consular japonesa. En 1894 Japón intervino militarmente en Corea que funcionaba como protectorado imperial de China y desencadenó la guerra. La armada china fue derrotada en el río Yalu. Los japoneses cruzaron el Yalu en China y tomaron Port Arthur (Lushun) y Dairen (Talien) en la península Liaotung. En el Tratado de Shimonoseki de 1895, China se vio obligada a reconocer que su protectorado sobre Corea había caducado. Taiwán, las islas Pescadores y la península Liaotung fueron cedidas a Japón. [523]

Los puertos de Chungking, Soochow, Hangchow y Shasi se abrieron a Japón. A los ciudadanos japoneses (y por tanto, a los demás extranjeros) se les permitió a partir de entonces abrir empresas y fabricar en China. Bajo la presión de Alemania, Francia y Rusia, los japoneses se tuvieron que retirar de Liaotung, pero a cambio de ello exigieron y consiguieron el pago por parte de China de una "indemnización" de 230 millones dólares (una tercera del PIB japonés de entonces) lo cual obligó a China a endeudarse con financiación externa.

La derrota de China dio lugar a una avalancha de otras reclamaciones extranjeras. En 1896, Rusia tomó una amplia franja de tierra en Manchuria para construir un nuevo "Ferrocarril Oriental de China" desde China a Vladivostok. En el año 1897 ocupó Port Arthur y Dairen y obtuvo el derecho a construir un ferrocarril en el sur de Manchuria. En 1897 Alemania se apoderó de concesiones de una base naval en Kiachow y un ferrocarril en Shantung. En 1898 los británicos, extorsionando un contrato de arrendamiento en el puerto de Weihaiwei en Shantung, obtuvieron un contrato de 99 años para los "nuevos territorios" y así proporcionar una base más grande para Hong Kong y exigieron el reconocimiento chino de su esfera de influencia en la zona del Yangtsé.

Francia obtuvo un largo contrato de arrendamiento en el puerto sureño de Kwangchow (frente a la isla de Hainan) y el reconocimiento de una esfera de influencia en las provincias meridionales de Kwangtung, Kwangsi y Yunnan. A los japoneses se les concedió una esfera de influencia en Fukien frente a Taiwán. La única exigencia que China rechazó fue el intento de Italia para asegurar una base en la bahía Sanmen en la provincia de Chekiang.

Debido a ello, en 1900, surgió el "Levantamiento Yihétuán", conocido también como movimiento de los "Boxers", un movimiento popular que comenzó a atacar a los cristianos chinos, y misioneros y legaciones extranjeras. La emperatriz de los Qing los apoyó pero sus generales sobornados por las potencias extranjeras la abandonaron. La guerra de los "Boxers" terminó en una derrota ignominiosa para China con la intervención de una fuerza internacional invasora de 18.000 soldados en Tientsin el 14 de agosto. [524]

China, además de permitir el estacionamiento de tropas extranjeras en su territorio, tuvo nuevamente que pagar una costosísima "indemnización" de 450 millones de taels de plata.

Rusia, aprovechando la crisis, ocupó la totalidad de Manchuria, pero mediante la presión de Japón, fue expulsada mediante la guerra ruso-japonesa de 1905, en la que Japón se apropió de Manchuria del Sur y la mitad de la isla de Sajalín (Karafuto). Corea se convirtió en un protectorado japonés y en 1910 una colonia japonesa.

En 1.911, la dinastía Qing, la última de China, despreciada y aislada dentro y fuera, fue abolida con el apoyo de los militares asqueados de las múltiples humillaciones, y Sun Yat-sen, luchador republicano nacionalista, impulsor del Kuomintang, tomó la dirección del estado implantando la República. Pero, imbuido en el idealismo de una valoración errónea del papel de los militares en favor del pueblo, cedió sus principales poderes y el de presidente de la República al General Yuan Shih-k'ai. Éste, lejos de asumir los principios democráticos y progresistas de Sun Yat-sen, tomó el poder absoluto y continuó realizando concesiones a los extranjeros.

En 1915, Yuan Shih-k'ai reconoció la soberanía rusa sobre la Mongolia Exterior, el dominio británico en el Tíbet y aceptó las nuevas demandas de Japón para expandirse en Shantung, Manchuria, Mongolia Interior y el valle del Yangtsé. En 1916 Yuan Shih-k'ai murió, mientras varias provincias ya estaban en rebelión contra su gobierno. Le siguieron 12 años de guerra civil, en la que el gobierno central estaba desaparecido y el país estaba dirigido por señores de la guerra regionales. [525]

Sun Yat-sen retomó su lucha nacionalista y progresista por una China unificada e independiente de los yugos imperiales externos e internos, y en 1923 comenzó a recibir apoyo financiero y organizativo de la URSS, mediante el asesor político soviético Michael Borodin, que le instó a aliarse con el nuevo Partido Comunista de China, creado en 1921.

Sun Yat-sen intentó formar un gobierno militar regional, consiguió rifles, ametralladoras, artillería, municiones y un asesor militar soviético, Vasili Blyukher. El Kuomintang se fortaleció y Chiang Kaishek, discípulo de Sun Yat-sen se convirtió en jefe de la Academia Militar de Whampoa, después de varios meses de entrenamiento en Moscú. Tras la muerte de Sun en 1925, Chiang Kaishek consolidó su papel de liderazgo en el KMT y se trasladó al norte con un nuevo "Ejército Nacional Revolucionario" de 85.000 soldados. Reconquistó varias provincias, lo que le dio inicialmente fuerte apoyo popular, pero su complacencia con los sectores capitalistas de Shanghái, promoviendo el asesinato de comunistas, le hizo terminar haciendo todo tipo de concesiones a los señores de la guerra y al imperialismo japonés.

Sin embargo, Chiang Kaishek no pudo acabar con los comunistas. Los dogmáticos reformistas de la época, dirigidos por el entonces secretario general del PCCh, el "bolchevique" Wang Ming, fracasaron y no pudieron implantar el cliché ruso de los soviets en las ciudades chinas, mientras que paralelamente a ello, Mao, al margen de las directrices oficiales del PCCh controlado y dirigido entonces por la Internacional Comunista, construyó bases de apoyo en las zonas rurales y una amplia redistribución de la tierra a los campesinos pobres, combatiendo con la guerrilla a los campesinos ricos y las tropas del El Kuomintang. Mao consolidó su liderazgo en el partido con el éxito de la "Larga Marcha", desde su base del sur de China en Kiangsi en 1934 a una nueva, mucho más segura en Yenan, en el noroeste de Shensi en 1936.[526]

El temor del Chiang Kaishek a los comunistas que lo echaba en brazos tanto de terratenientes, como capitalistas y potencias extranjeras, hizo que cuando Japón inició una nueva guerra de invasión contra China, el Kuomintang y los mandos de su ejército se mostraran débiles ante el enemigo invasor. El heroísmo de los militantes y milicianos del PCCh, como vanguardia y única oposición real a Japón, en la guerra antijaponesa labró su enorme prestigio y sentó las bases para enfrentar la guerra civil contra el Kuomintang una vez que Japón fue derrotado en la II Guerra Mundial.

Debido a su heroísmo permanente en su lucha contra los invasores japoneses que llegaron a asesinar en masa mediante atrocidades, 300.000 chinos en 3 semanas en Nanjing (ver página 183), los comunistas al final de la II Guerra Mundial, eran mucho más fuertes de lo que eran en 1937. Tenían un millón de tropas regulares y disciplinadas y una milicia considerable. Sin embargo, el Kuomitang tenía casi tres veces más tropas y el reconocimiento diplomático de los Estados Unidos y también de la Unión Soviética.

Los Estados Unidos ordenaron al ejército japonés entregar el territorio chino de conquista sólo a las fuerzas del Kuomintang, el cual consiguió grandes cantidades de armas. Pero los funcionarios del gobierno del Kuomintang, corrupto y autocrático se enriquecían a costa del pueblo, que sufría de hiperinflación, mientras en las zonas comunistas, las tropas eran más austeras y disciplinadas e hicieron intentos exitosos para ganar el apoyo del campesinado mediante acciones para imponer la reforma agraria. [527]

La Unión Soviética, con la comprensión del PCCh, en aquella fase, conjugó el compromiso diplomático con el Kuomintang con el apoyo al PCCh, especialmente en los últimos meses que intervino contra Japón al final de la II Guerra Mundial.

La URSS en 1945 presiono directamente a los comunistas chinos, instándoles a que negociasen con Chiang Kaishek (ver pág. 107). Los días 20 y 22 de agosto de 1.945, Stalin envió dos telegramas urgentes a los dirigentes del PCCh, advirtiéndoles de que, tras la rendición de Japón, el PCCh debía entablar un debate con el Kuomintang sobre la restauración de la paz y la reconstrucción del país. "Si estallara una guerra civil", avisaba Stalin, "la nación china se enfrentaría a su autodestrucción". A pesar de ello, en el Politburó del día 23 de agosto de 1.945, Mao justificó la actitud de la URSS: "Obligada por la necesidad de mantener la paz internacional, así como por el tratado chino-soviético (con el Kuomintang), la Unión Soviética no se encuentra en una situación que le permita actuar libremente en nuestro apoyo" [528].

¡Qué distinta esta actitud de comprensión de los comunistas del PCCh respecto a la URSS de Stalin, soportando en silencio las presiones de ésta, de las infamias intransigentes vertidas contra la China actual por el KKE y similares! Hay que recordar que los dogmáticos reformistas no sólo atacan a la China actual, sino también el periodo que ellos llaman "maoísta" sin diferenciar la etapa donde se fraguó el pensamiento de Mao Zedong, de la etapa del "Gran Salto Adelante" y la "revolución cultural", donde Mao se desdijo en gran parte de los planteamientos marxistas leninistas anteriores.

Pero como para los marxistas el único criterio de la verdad es la práctica donde se muestran los hechos, la guerra civil abierta contra el Kuomintang desde 1946, hasta la toma del poder por el PCCh y su ejército en 1949, demostró dónde estaban las posiciones correctas y dónde las erróneas.


[510] Xinhuanet.com, http://dx.doi.org/10.1787/086121023387

[511] Angus Maddison, Chinese Economic Performance in the Long Run 960-2030, Author's Prelude to the Second Edition, págs. 13-14-15, ISBN: 978-92-64-03762-5 © OECD 2007.

[512] Angus Maddison, Chinese Economic Performance in the Long Run 960-2030, second edition, pág. 13, Author's Prelude to the Second Edition, ISBN: 978-92-64-03762-5 © OECD 2007.

[513] Xinhuanet.com, http://202.84.17.73/spanish/historia.htm

[513] Angus Maddison, Chinese Economic Performance in the Long Run 960-2030, second edition, pág. 13, Author's Prelude to the Second Edition, ISBN: 978-92-64-03762-5 © OECD 2007.

[514] Ídem, pág. 44, http://dx.doi.org/10.1787/086121023387

[515] Angus Maddison, The World Economy, págs. 474-475-476-477, http://dx.doi.org/10.1787/456125276116

[516] Angus Maddison, Chinese Econonomic Performance in the Long Run: 960-2030 AD, pág. 32, http://dx.doi.org/10.1787/087337724060

[517] Ídem, pág. 32.

[518] Angus Maddison, Chinese Econonomic Performance in the Long Run: 960-2030 AD, pág. 56.

[519] Ídem, pág. 61.

[520] Ídem, pág. 43.

[521] Ídem, pág. 44-45.

[522] Ídem, pág. 46.

[523] Ídem, 47.

[524] Ídem, pág. 48.

[525] Ídem, pág. 49.

[526] Ídem, pág. 50

[527] Ídem, pág. 51

[528] Ver pags. 106, 107 de este libro, notas [166] y [167]

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