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XVII. 2. Desde la Revolución socialista a los prolegómenos de la Gran Guerra Patria

A diferencia del primer tomo, en el tratamiento de los asuntos históricos, tanto políticos como económicos, el segundo y tercer tomos de "Historia de la URSS" de Editorial Progreso, adolecen de interpretaciones que el paso del tiempo ha demostrado erróneas, sobre las cuales suelen pasar "de puntillas" nuestros dogmáticos reformistas. Yo no voy a hacer lo mismo, evidentemente, sino todo lo contrario, pues considero que en la crítica sin "paños calientes" estriba el sacar algún provecho de los errores del pasado.

Ciertamente muchos entenderán esto como una ataque a las "esencias" del marxismo leninismo tal como ellos lo han concebido, como Biblia sagrada, que no se puede discutir ni analizar en profundidad, sino solo para repetir y divulgar su "doctrina", como papagayos o la cinta de un casete. Ese es su problema, pero en España también es el problema de la clase obrera, que desde hace 35 años permanece sin vanguardia comunista. Debido a ello es necesario el debate.

En el Prefacio del segundo tomo de "Historia de la URSS" dice la Academia de Ciencias:

"Realizadas la industrialización del país, la colectivización de la economía agropecuaria y las transformaciones revolucionarias en el dominio de la cultura, la URSS construyó hacia fines de los años 30 en lo fundamental la sociedad socialista. El período de transición del capitalismo al socialismo, iniciado con el Gran Octubre, terminó. El sistema económico pasó a ser el dominante en el país. Fueron liquidadas las clases explotadoras y las contradicciones antagónicas de clase. Desaparecieron la hostilidad y la desconfianza nacionales, se afirmaron la amistad y la cooperación entre los pueblos de la URSS y se fortalecieron su unidad moral y política, así como la comunidad de objetivos en el trabajo constructivo. Se plasmó una nueva comunidad histórica humana: el pueblo soviético. La URSS entró en el período final de la construcción de la sociedad sin clases, del tránsito paulatino del socialismo al comunismo. La victoria del socialismo fue refrendada legislativamente en la Constitución de la URSS adoptada en 1936." [529]

Decir que hacia fines de los años 30 se construyó "en lo fundamental la sociedad socialista" podría aceptarse si se entiende como lo "fundamental" el establecimiento de la propiedad social sobre los medios de producción en los sectores esenciales de la economía del país.

Stalin, en su Discurso en la Conferencia de especialistas agrarios marxistas, el 27 de diciembre de 1929, sobre cuestiones de la política agraria, contestaba a quienes consideraban que los koljoses no tenían suficientes características socialistas. Stalin decía:

"¿Puede afirmarse que la pequeña economía mercantil campesina sea también, en esencia, un mismo tipo de economía que la producción socialista de la ciudad? Es evidente que no puede afirmarse tal cosa sin romper con el marxismo. De otro modo, Lenin no diría que "mientras vivamos en un país de pequeñas haciendas campesinas, el capitalismo tendrá en Rusia una base económica más sólida que el comunismo". [530]

Ello es verdad, pero hay quienes pueden confundir "pequeña economía mercantil campesina" con cesión del Estado de parcelas de la tierra socializada (pues la tierra no puede ser más que propiedad del estado en el socialismo) para labrarlas mediante contratos a individuos, familias o empresas y eso es completamente distinto, pues ello entraña por parte del Estado socialista un control global de los aspectos esenciales, en primer lugar, los medios de producción, en segundo lugar el crédito mediante cooperativas o entidades estatales financieras, en tercer lugar la distribución y la venta, en cuarto lugar, los precios de compra a los campesinos o granjeros, en quinto lugar la legislación acerca de la capacidad de cada campesino para vender directamente una parte de su cosecha. Ese es el método utilizado en China.

Stalin, para evitar la "pequeña economía mercantil campesina" encuentra la siguiente solución:

"Por tanto, para que el campo, con sus pequeñas haciendas campesinas, siga a la ciudad socialista, hace falta, aparte de todo lo demás, una cosa: implantar en el campo grandes haciendas socialistas, bajo la forma de sovjoses y koljoses, como base del socialismo, capaces de arrastrar consigo, con la ciudad socialista a la cabeza, a las grandes masas campesinas." [530]

¿Por qué la solución está en el tamaño de la hacienda, si el objetivo primero, sobre todo en un país en desarrollo, es la productividad? Lo primero para desarrollar la iniciativa en cualquier obrero es hacerle sentir que es realmente dueño de su trabajo y tender a que lo sienta como "su primera necesidad vital" como Marx preveía para la fase comunista. Eso solo lo puede conseguir si ve en la práctica el resultado material de su esfuerzo, no solo a nivel general sino también en sí mismo, objetivo reivindicado por el marxismo para acabar con el carácter alienador del trabajo bajo el capitalismo.

Por ello, si no se deja un margen de libertad ("privado") para ejercer su iniciativa y su esfuerzo a cada uno, si todo está previamente establecido en las "grandes haciendas socialistas" o fábricas industriales, si no se realiza un equilibrio entre el objetivo general del desarrollo social y la iniciativa de cada uno, la apatía se extiende y consolida. La autonomía personal o familiar en el terreno laboral es necesariamente compatible con acuerdos asociados a miles de personas, pero solo si se garantiza la iniciativa de cada uno.

Volviendo al discurso de Stalin, éste contesta a un orador anterior, que definía a los koljoses como organizaciones "no socialistas", y una "forma burguesa de economía" por ser cooperativas y no propiedad estatal:

"Uno de los oradores ha hablado aquí para desacreditar los koljoses. Ha afirmado que los koljoses, como entidades económicas, no presentan ninguna afinidad con la forma socialista de economía. Debo manifestar, camaradas, que esta calificación de los koljoses es absolutamente falsa. Y no puede haber la menor duda de que no tiene nada que ver con la realidad. ¿Qué es lo que define un tipo de economía? Son, evidentemente, las relaciones que se establecen entre los hombres en el proceso de producción. ¿Qué otra cosa, si no, podría definir un tipo de economía?

¿Y acaso en el koljós hay una clase de personas que poseen los medios de producción y otra clase de personas carentes de estos medios? ¿Acaso en el koljós ha clase de explotadores y clase de explotados? ¿Acaso el koljós no representa la socialización de los instrumentos fundamentales de producción sobre la tierra perteneciente al Estado? ¿Qué motivos hay para afirmar que los koljoses, como tipo de economía, no son una de las formas de la economía socialista?... ¿No es evidente que carecen de toda base los intentos de algunos camaradas de desacreditar a los koljoses y presentarlos como una forma burguesa de economía?" [531]

Este alegato de Stalin en favor de los koljoses, tiene gran importancia de cara a la consideración de la Academia de Ciencias de la URSS en su "Historia de la URSS" de que a finales de los años 30 se construyó "en lo fundamental la sociedad socialista". Los koljoses eran cooperativas, no eran empresas estatales como sí lo fueron los sovjoses. A pesar de ello, las cooperativas koljosianas disponían de la propiedad de los medios de producción, del ganado y de otros bienes propios, en tanto que la tierra les estaba adscrita en usufructo perpetuo y gratuito. [532]

El carácter perpetuo de la concesión de la tierra a los koljoses es otra diferencia respecto a China, en donde los contratos de responsabilidad familiar de las cooperativas chinas son siempre temporales. Además el sistema de contratos por responsabilidad familiar en el campo chino fue renovado por 30 años en 1997, con lo cual terminará en el año 2.027. [532] Se debe esperar que en función de la realidad del país, se renovará o se perfeccionará la socialización.

En la URSS, a pesar de alegato de Stalin en su discurso de 1929 sobre la importancia de las cooperativas de los koljoses, la realidad es que tanto en el campo como en la ciudad se intentó avanzar en el desarrollo de la propiedad estatal especialmente en los últimos 20 años de la URSS, precisamente donde se originó la desaceleración, estancamiento y finalmente el derrumbe.

En el campo soviético, en 1970, los campesinos de los koljoses eran casi el doble, 16,7 millones y los trabajadores de los sovjoses estatales 8,9 millones. Sin embargo, en 1989, el número de campesinos de los koljoses eran 11,6 millones y el de los obreros y empleados de los sovjoses eran 11,4 millones, es decir similar cantidad. [533]

Cada koljós tenía de promedio 3.300 hectáreas y ocupaba de promedio 450 campesinos, cada sovjós, un promedio de 4.650 hectáreas y un promedio de 500 obreros y empleados. [534] Pero esa tendencia no ocurría solo en el campo, sino que en la industria era mucho más acusada. De hecho la resistencia a estatalizar el campo en la URSS no pudo ser doblegada por los sucesivos gobiernos.

En el "Diccionario de economía política" elaborado en la URSS por, Borísov, Zhamin y Makárova en 1965 se manifestaba en relación con la propiedad estatal que "en la U.R.S.S., más del 90 % de los fondos básicos de producción corresponden a la propiedad socialista estatal. La propiedad estatal de todo el pueblo constituye el nivel superior de socialización de los medios de producción" [535]

Sin embargo en contraste con lo anterior, había un sector de economía agraria, privada de hecho, en la URSS, muy poco divulgado, cuando no ocultado, por los dogmáticos reformistas. Me refiero a las parcelas individuales, definidas por el estado soviético como "haciendas auxiliares".

Según Enrique Palazuelos, "eran un conjunto difuso de formas organizativas que han permanecido en el tiempo y que fueron cruciales para el sector. Se trata de parcelas individuales de pequeña dimensión, que no superaban la media hectárea por familia, cedidas voluntariamente por los koljoses, y después también por los sovjoses y los soviets municipales, a sus miembros, para que las trabajasen fuera del horario laboral. Su importancia cardinal radicaba en los siguientes datos: ocupando una extensión de casi ocho millones de hectáreas (menos del 4 por 100 de la superficie agrícola), los casi 35 millones de familias que trabajaban estas parcelas disponían de la cuarta parte de la cabaña animal y producían más de la mitad de las patatas y las frutas, y más de la cuarta parte de las legumbres, la carne, la leche, los huevos y la lana. Globalmente generaban un 20 por 100 de la producción agraria.

Estas parcelas concentraban su actividad en las producciones especializadas por ello contaban con el 60% de la superficie de cultivo de patatas, más del 40% de la dedicada a leguminosas y frutas, y cerca del 30% de la de hortalizas. La producción se destinaba mayoritariamente al autoconsumo de las familias y alrededor de la cuarta o quinta parte se comercializaba, bien a través de la venta a organismos estatales, bien por conducto de los mercado koljosianos. Por esta razón, el consumo de alimentos y los ingresos que proporcionaba esta actividad actuaban como complemento a las rentas obtenidas en su trabajo "oficial" por los campesinos de los koljoses y los empleados de los sovjoses.

Al mismo tiempo, servían al Estado para conseguir ingresos mediante nuevas cargas fiscales y para justificar el nivel de los salarios y los precios pagados por la actividad agraria.

La diferencia sustancial que existe entre los resultados alcanzados por las parcelas y los registrados por las fincas colectivas es indudable, pero ha de relativizarse considerando que en buena medida, el trabajo de los campesinos en las primeras se hace a costa del que debieran realizar en las granjas. Con autorización o sin ella utilizan los medios de producción colectivos, toman las máquinas y equipos, el material de transporte, los insumos químicos, incluso parte de los cereales para la (inadecuada) alimentación del ganado; por supuesto, siempre que pueden dedican su tiempo a la actividad privada.

La eficiencia de las parcelas no se puede medir en términos concretos porque se ignora el volumen de fuerza de trabajo y de capital fijo y circulante que si emplea en una actividad sumamente dispersa, difusa y difícilmente controlable Cabe suponer que la actividad productiva se basa fundamentalmente en la dotación extensiva de recursos y, de manera reducida, en la favorable utilización de los mismos.

En cualquier caso, parece evidente que la enorme diferencia existente entre este trabajo individual y el efectuado en las granjas pone de manifiesto la mínima disposición de los campesinos hacia el trabajo colectivo. Aunque esta circunstancia puede que tenga raíces antropológicas en la cultura campesina, el caso soviético guarda a buen seguro una gran relación con la desastrosa situación agraria padecida por los campesinos desde la aplicación dramática de la política de colectivización forzosa." [536]


T. 23 - Proporción % de las parcelas individuales en el total de la agricultura de la URSS [537]
1.980 1.985 1.989
Producciones
• Patatas 64.0 59.7 58.3
• Hortalizas 30.1 28.5 29.0
• Frutas 53.2 55.7 58.3
• Carne 31.1 27.5 29.1
• Leche 29.8 28.6 27.0
• Huevos 32.2 28.2 26.3
• Lana 31.7 29.3 27.0
Cabezas de ganado
• Vacuno 20.2 19.9 20.4
• Porcino 19.1 17.8 19.2
• Ovino y caprino 20.5 22.5 24.8

Cuando no se regula por ley una actividad económica se están sentando las bases para la corrupción y el mercado negro generalizados, que al final se terminan convirtiendo en una práctica socialmente aceptada, lo cual es peor que la propia corrupción. Lo apuntado por Palazuelo respecto a cómo parte del trabajo que debieran realizar en los koljoses y sovjoses, los cooperativistas y obreros y empleados, lo empleaban en su parcela individual, es una mala praxis que corregida y aumentada también se ha producido y aún se produce en Cuba.

Resulta que con la tendencia creada por el temor a impulsar toda propiedad que no fuera estatal, intentando eludir el desarrollo histórico natural de las cosas, tanto en la URSS como en Cuba, se sentaron las condiciones para la apropiación privada, sin ley ante la que rendir cuentas ni pagar impuestos, no sólo de parte del tiempo de trabajo en las entidades oficiales, sino también de los medios de producción del estado, e incluso la propia mercancía como el petróleo.

Así pues, la afirmación de la Academia de Ciencias de la URSS de que a fines de los años 30 se construyó "en lo fundamental la sociedad socialista", está rodeada de interrogantes. Lo que sí ya es bastante menos aceptable es lo que dicen en el mismo párrafo, "La URSS entró en el período final de la construcción de la sociedad sin clases, del tránsito paulatino del socialismo al comunismo. La victoria del socialismo fue refrendada legislativamente en la Constitución de la URSS adoptada en 1936."

Decir que la "URSS entró en el periodo final de la sociedad sin clases" supone un gran subjetivismo. El establecimiento de la "sociedad sin clases", es decir, del comunismo en un país, requiere determinadas condiciones que en absoluto podían darse en la URSS. Es necesario un desarrollo superior al del capitalismo. La superioridad no ya del comunismo, sino del socialismo, no podía darse en un país que como hemos analizado en el presente trabajo tenía una renta per cápita y un poder económico global que era solo un tercio o menos del de EEUU. El estancamiento, propio del declive del capitalismo y su incapacidad para continuar el desarrollo de las fuerzas productivas, no se produjo en EEUU sino en la URSS en su última etapa. Todo ello, sin contar todos los demás aspectos negativos de distribución y deterioro moral y cívico que se produjo especialmente en los últimos 20 años de la URSS.

También es imprescindible para comenzar la fase comunista de desarrollo una situación de paz internacional que posibilite la paulatina extinción del aparato estatal, especialmente de la fuerza armada. Ello solo es posible con la desaparición del imperialismo en todos los países, pues en las condiciones actuales de múltiples bases militares y países sobornables, la capacidad de intervención militar no depende de la distancia geográfica de las metrópolis imperialistas. Eso estaba en contradicción no sólo con la realidad del imperialismo estadounidense que hábilmente se agazapó después de su derrota en Viet Nam, pero que en absoluto perdió su poder, sino que lo acrecentó, como se ha demostrado después. También estaba en contradicción con la propia actividad de la URSS que llegó a dedicar casi el 20% de los gastos estatales al aparato militar. ¿Qué clase de comunismo se podía construir en esas condiciones?

En realidad la URSS en su degeneración, creó una ilusión metafísica de que podía construir un "comunismo" con un poderío militar mayor aún que el del imperialismo estadounidense. Es decir, un "comunismo" asentado en la fuerza armada. Todo lo contrario a las enseñanzas de Marx y Lenin, pues el comunismo requiere, entre otras cosas, la progresiva extinción del aparato estatal, no su fortalecimiento. Ello se demostró una aberración del socialismo científico. Y es la misma aberración que repiten hoy los dogmáticos reformistas.

Muchos intentan utilizar la autoridad política y moral de Marx para hacer ver que se puede hacer una interpretación acerca de que Marx era partidario de restringir el papel de la propiedad privada en la construcción del socialismo y así hacer avanzar la llegada del comunismo. Pero Marx no llegó a conocer la realidad de ningún país socialista y por tanto se tuvo que limitar a dar opiniones genéricas sobre el particular, aparte de equivocarse cuando vio la posibilidad de evitar la etapa capitalista en Rusia, como hemos visto en el "Proyecto de respuesta a la carta de V.I. Zasulich" y en el "Prefacio a la segunda edición rusa de 1882 del Manifiesto Comunista" respecto a la transformación de la primitiva comunidad rural en Rusia en una comunidad socializada "sin pasar por las horcas caudinas del capitalismo", (ver páginas 81-82-87-89 de este libro).

Para cualquier marxista debiera estar claro que ni Marx ni Lenin eran dioses infalibles ni videntes, aunque sí más certeros en su lógica materialista que el resto de comunistas de su época. Lenin también evitó confrontar la anterior posición de Marx y las buenas relaciones que éste mantuvo con los "amigos del pueblo" rusos, cuando el joven Lenin, 11 años después, abordó la crítica a estos mediante su profunda y vigorosa polémica con los socialistas utópicos en "Quiénes son los amigos del pueblo y cómo luchan contra los socialdemócratas" (Ver págs. de 82 a 89). Lo cierto es que es significativo el silencio del PCUS ante los dos hechos más significativos que relacionan a Marx con Rusia. El hecho de que Marx fue representante de la sección rusa de la I Internacional, y el hecho de su posición sobre la comunidad rural rusa y sus posibilidades de transformación, expresada en el Prefacio de la segunda edición rusa de 1882 del Manifiesto Comunista y el Proyecto de respuesta a la carta de V. I. Zasulich.

En todo caso, el socialismo científico creado por Marx y desarrollado por Lenin y otros dirigentes comunistas hasta la actualidad, considera que, como demuestra la vida humana, para perfeccionar cualquier idea o actividad y darle una utilidad, es necesario primero un cierto tiempo de experimentación, mediante el cual la teoría se comprueba en la práctica y es corregida necesariamente, pues nadie puede elaborar algo terminado que tenga utilidad sin antes corregir o perfeccionar las primeras conclusiones teóricas después de los primeros experimentos prácticos.

Marx no conoció la aplicación práctica de sus ideas acerca de la construcción del socialismo, por lo demás generales en la mayoría de ocasiones, como no podía ser de otra manera al faltar su aplicación práctica, para poder enriquecerlo y corregirlo, teoría socialista que en su esencia se ha demostrado correcta, pero que sin el enriquecimiento y corrección a través de su aplicación en cada país es inviable. Debido a esa ausencia de experimentación práctica en tiempo de Marx, éste no pudo dar todos los elementos del proceso de reproducción, ni de cómo aplicar la propiedad social bajo el socialismo, que él mismo consideraba que en cada país debería partir de un "desarrollo histórico natural" distinto. En ese sentido es lógico que Lenin, a partir del conocimiento que le daba dirigir el proceso de transformación de la lucha de clases en su país, "corrigiera" la posibilidad expresada por Marx sobre las "comunidades rurales" rusas.

Sigamos con los hechos históricos relatados por la Academia de Ciencias de la URSS. El derrocamiento del zarismo ruso en febrero de 1917 no supuso un freno de la lucha de clases, sino todo lo contrario. Las conquistas obreras se multiplicaron, y el ejemplo del Soviet de Obreros y Soldados de Petrogrado, que hasta entonces jugaba el papel dirigente en el país, impulsó la creación de soviets por toda Rusia. En mayo se celebró el I Congreso de Soviets Campesinos y fue elegido el Comité Ejecutivo Central de los Soviets Campesinos y en junio de 1917, en el I Congreso de los Soviets de diputados obreros y soldados de toda Rusia, se eligió el Comité Ejecutivo Central de los Soviets de diputados, obreros y soldados.

Aunque dichos órganos suponían formas de la dictadura democrática revolucionaria de las clases trabajadoras, los eseristas y mencheviques tomaron su control debido a que los bolcheviques debieron dedicar sus esfuerzos principales en aquella época a su trabajo directo con las masas y la lucha armada. Mencheviques y eseristas facilitaron la formación de un Gobierno Provisional terrateniente-burgués en mayo de 1917 y luego lograron que los Soviets apoyaran dicho gobierno.

Cada vez más, la dualidad de poderes se hizo más patente. Por un lado el Gobierno provisional y por otro lado los Soviets en los que a pesar de los oportunistas, los bolcheviques tenían cada vez mayor influencia. Fruto de ello fue la famosa Orden Nº1 del Soviet de Diputados Obreros y Soldados de Petrogrado por la que se entregaban a disposición de los Soviets las unidades militares de la Región Militar de Petrogrado con sus armas y municiones y se establecían los derechos civiles de los soldados. Dicha orden fue secundada por los Soviets de las demás ciudades. El pueblo armado era una realidad y ello fue lo que posibilitó la consigna "¡Todo el poder a los Soviets!".[538]

El Gobierno Provisional seguía la táctica de "Prometer todo y no hacer nada", según expresión muy certera de Lenin, mientras defendía la guerra imperialista "hasta el final victorioso" para "defender las conquistas de la revolución". [539]

Al intervenir en los mítines, los líderes oportunistas de la Duma tenían que hacer reverencias al Soviet: "El Gobierno Provisional, el Soviet de diputados obreros y soldados y el Comité Ejecutivo de la Duma de Estado, tal es la triple fuerza que nos llevará a la Asamblea Constituyente", solían decir. En contraste con la hipocresía de mencheviques y eseristas, Lenin subrayaba: "Sólo un Gobierno obrero, que se apoye, primero, en la gran mayoría de la población campesina, en los trabajadores agrícolas y en los campesinos pobres; y, segundo, en una alianza con los obreros revolucionarios de todos los países en guerra, podrá dar al pueblo la paz, pan y plena libertad." [540]

El Imperio Ruso entró casi al mismo tiempo que los otros países capitalistas avanzados en la fase del desarrollo imperialista, logrando un nivel general relativamente alto de organización de la industria (por su proporción en la producción industrial del mundo -el 4%-, Rusia ocupaba el quinto lugar) y de la tasa de progreso de la industria. Así, por el ritmo de crecimiento, la industria pesada rusa adelantaba a los países de capitalismo desarrollado: en el último decenio del siglo XIX, Rusia triplicó la fundición de arrabio, mientras que Alemania y los EE.UU. necesitaron para eso casi 20 años, Inglaterra, más de 20, y Francia, 35. Sin embargo, el rápido avance del capitalismo en Rusia no acabó con el atraso secular de ésta. Con un nivel medio de desarrollo del capitalismo, Rusia seguía siendo un país en cuya economía y régimen político se conservaban supervivencias del régimen de la servidumbre. Al caracterizar la economía de Rusia, Lenin escribía: "El más atrasado sistema de propiedad agraria, y el campesinado más ignorante; y por el otro ¡el capitalismo industrial y financiero más adelantado!"

La proporción del proletariado y semiproletariado de la ciudad y del campo llegaba en 1913 al 64,4%, o sea, a 2/3 de toda la población, lo que significaba que de cada tres habitantes del país dos eran proletarios o semiproletarios. El destacamento de vanguardia de la clase obrera -el proletariado industrial- crecía en el siglo XX más rápidamente que los demás grupos proletarios y alcanzó la impresionante cifra de 3.643.300 personas, pero sin llegar a 1/5 del total de proletarios. Sin embargo, el papel político de la clase obrera, "el principal motor de la revolución comunista", según expresión de Lenin, era inconmensurablemente mayor que su composición numérica. [541]

En mayo de 1917, el Soviet de Cronstadt tomó el poder en sus manos y como había previsto Lenin, nadie pudo impedirlo. El problema del poder se erigió en uno de los fundamentales en el I Congreso de los Soviets de diputados obreros y soldados de toda Rusia, inaugurado el 3 de junio. Acudieron al congreso 822 delegados, con voz y voto, de ellos 268 con voz. Declararon su militancia política 777 delegados. Bolcheviques, 105; eseristas 285 y mencheviques, 248. Los demás se adherían a distintos grupos pequeños y minorías. A pesar de estar en minoría, Lenin, gracias al apoyo de la mayoría de delegados que impidió la limitación de tiempo en su intervención, consiguió desenmascarar la guerra imperialista y la política de conciliación y consiguió la convocatoria en el Congreso de una masiva manifestación el 18 de junio a la que asistieron cerca de medio millón de personas con consignas como "¡Todo el poder a los Soviets!". Mientras tanto, el Gobierno Provisional sufría derrota tras derrota en el frente de la guerra imperialista. [542]

ametrallamiento-1917 (68K)

Ametrallamiento de manifestantes
el 4 de julio de 1917 en Petrogrado

El 4 de julio la dirección eserista y menchevique dio conformidad a que el Gobierno Provisional reprimiera con las armas una enorme manifestación exigiendo el poder para los Soviets, al calor de un discurso de Lenin desde el balcón del Comité Central del partido ante marinos militares. El ametrallamiento de manifestantes dio término al periodo pacífico de la revolución. [543]

La organización de Petrogrado del Partido bolchevique aumentó de abril a julio de 16 mil a 36 mil miembros; la de Moscú, de 7 mil a 15 mil. En la Región Industrial del Centro, hacia fines de julio había más de 50 mil bolcheviques; en los Urales, 25 mil; en la cuenca del Donets, 16 mil. Los efectivos totales del partido llegaron en ese período a 240 mil militantes. [544].

En otoño de 1917 había gran crecimiento de la deuda pública, la depreciación casi completa del rublo, el alza de los precios de los productos de primera necesidad, el aumento de los impuestos, el hambre, la desorganización del transporte y la reducción de la producción industrial. El ascenso del movimiento revolucionario y sus huelgas y protestas, implicaba ya a sectores enteros del conjunto de la sociedad. [545]

A principios de septiembre cambiaron la composición y la política de la gran mayoría de los Soviets del país, ante todo de Petrogrado y de Moscú. Merced al predominio de diputados bolcheviques, los Soviets llegaron a ser combativos órganos de las masas y Lenin planteó al Partido le necesidad de organizar la insurrección armada. El 1 de octubre señaló: "Esperar es un crimen ante la revolución". [546]

El 10 de octubre el CC del POSDR (b), decidió preparar la insurrección con los votos en contra de Zinóviev y Kámenev. El 15 de octubre en una nueva reunión del CC con representantes de la organización de Petrogrado y la Organización Militar, Zinóviev y Kámenev volvieron a insistir en la necesidad de esperar a la convocatoria de la Asamblea Constituyente por considerar "insuficientes" las fuerzas bolcheviques. Por 19 votos a favor, 2 en contra y 4 abstenciones, se decidió continuar los preparativos de la insurrección y se nombró una Centro Militar Revolucionario para dirigirla formado por A. Búbnov, F. Dzerzhinski, J. Stalin, Y. Sverdlov y M. Uritski.

El 18 de octubre, en el periódico semimenchevique Nóvaya Zhizn ("Vida Nueva"), Kámenev, en nombre suyo y en el de Zinóviev, hicieron público el acuerdo del CC del partido acerca de la insurrección inmediata. Lenin, lleno de ira e indignación, exigió que se expulsara del partido a los traidores. Por acuerdo del CC, Kámenev fue apartado del CC; a Zinóviev y Kámenev se les prohibió hacer cualquier declaración contraria a los acuerdos del CC y a la política trazada por éste.[547].

Muy entrada la noche del 24 de octubre, Lenin llegó clandestinamente al Palacio del Smolny y tomó en sus manos la dirección de la insurrección armada que se había iniciado. A la 1 hora y 25 minutos de la madrugada del 25 de octubre, un destacamento de marinos, guardias rojos y soldados se apoderó de Correos Centrales.

A las 2 de la madrugada, los soldados del regimiento de Izmáilovski y los marinos ocuparon la estación del Báltico, y los soldados del 6º Batallón de zapadores de reserva se apoderaron de la estación de Nicolás. Al propio tiempo llegó a la central eléctrica de la ciudad el comisario del Comité Militar Revolucionario. Su nombramiento fue aprobado por el comité sindical de la central, que se había encargado de defender la empresa. A proposición del comisario se desconectó el alumbrado de los edificios gubernamentales.

A las 3 de la madrugada, el comisario del regimiento de reserva de la guardia de Kexholm exigió al jefe administrador de la Central de Teléfonos que se desconectaran los teléfonos del Gobierno Provisional y del Estado administrador de la Central de Teléfonos que se desconectaran los teléfonos del Gobierno Provisional y del Estado Mayor de la Región Militar. El jefe administrador se negó a cumplir la orden. Entonces ocuparon la Central los soldados del regimiento, y la mayoría de los aparatos del Gobierno y del Estado Mayor fue desconectada.

A las 3 horas y 30 minutos, el crucero Aurora echó anclas junto al puente de Nicolás. Por orden del Comité Militar Revolucionario de Petrogrado comenzó la preparación del traslado a la capital de 8 mil marinos armados desde Helsingfors, Cronstadt y Revel.

Hacia las 6 de la mañana, los guardias rojos, soldados y marinos habían ocupado el Banco del Estado y las redacciones de los periódicos centrales, y una hora más tarde, el puente del Palacio. Esto les permitió a los torpederos procedentes de Helsingfors entrar en el Neva y ocupar una posición de combate frente al Palacio de Invierno.

En la mañana del 25 de octubre se hallaba en manos de los insurrectos casi toda la ciudad, excepto las zonas de las plazas del Palacio y de San Isaac. En esa situación, cuando las fuerzas revolucionarias se habían apoderado ya de los puntos estratégicos más importantes de la capital, Lenin, en nombre del Comité Militar Revolucionario, escribió el mensaje "¡A los ciudadanos de Rusia" A las 10 de la mañana, el Comité Militar Revolucionario lo hizo público:

"El Gobierno Provisional ha sido depuesto. El poder del Estado ha pasado a manos del Comité Militar Revolucionario, que es un órgano del Soviet de diputados obreros y soldados de Petrogrado y se encuentra al frente del proletariado y la guarnición de la capital.

Los objetivos por los que ha luchado el pueblo -la propuesta inmediata de una paz democrática, la supresión de la propiedad agraria de los terratenientes, el control obrero sobre la producción y la constitución de un Gobierno soviético- están asegurados.

¡Viva la revolución de los obreros, soldados y campesinos!".

A las 13 horas y 35 minutos, en la Sala de Actos del Palacio del Smolny se celebró una reunión urgente del Soviet de Petrogrado. El Soviet escuchó la información del Comité Militar Revolucionario acerca del derrocamiento del Gobierno Provisional y de la victoria de la revolución. Al hacer su informe sobre las tareas del Poder de los Soviets, Lenin dijo: "Ahora hemos aprendido a trabajar al unísono. Testimonio de ello es la revolución que acaba de tener lugar. Disponemos de la fuerza de la organización de masas, que lo vencerá todo y conducirá al proletariado a la revolución mundial".

A las 22 horas y 40 minutos, en el Palacio del Smolny se inauguró el II Congreso de los Soviets de diputados obreros y soldados de toda Rusia, esta vez ya con mayoría absoluta de bolcheviques, para recibir de manos de estos todo el poder. Cuando ya se había abierto el congreso, el crucero Aurora anunció con un disparo de salvas el comienzo del asalto al Palacio de Invierno, el último baluarte del Gobierno Provisional. En palabras de N. Podvoiski, las cadenas de guardias rojos, marinos y soldados, tropezando, cayendo y volviendo a incorporarse, pero "sin suspender por un instante su incontenible torrente parecido a un huracán", tomaron el Palacio. A la 1 hora y 50 minutos del 26 de octubre, el Gobierno Provisional de Rusia fue detenido. El Ministro-presidente eserista A. Kerenski ya había huido por la mañana del 25 de octubre en un coche bajo bandera norteamericana para movilizar las fuerzas contra los bolcheviques. [548]


[529] Historia de la URSS, tomo II, Prefacio, pag. 3, Academia de Ciencias de la URSS, Editorial Progreso, Moscú, 1979.

[530] J. Stalin, Obras escogidas, En torno a la política agraria de la URSS, pág. 225, Edición Nentori, Tirana 1979, Edición digital http://es.scribd.com/doc/32942156/58/V-La-naturaleza-de-los-koljoses , distribuido por el PCPC]

[531] Ídem, pág. 229.

[532] http://spanish.peopledaily.com.cn/31621/3745440.html

[533] La economía soviética, más allá de la perestroika, pag. 258, Ediciones Ciencias Sociales, Madrid, 1990.

[534] Ídem, pág. 116

[535] http://www.eumed.net/cursecon/dic/bzm/p/propiedadse.htm

[536] La economía soviética, más allá de la perestroika, pag. 117,118, Ediciones Ciencias Sociales, Madrid, 1990.

[537] Ídem, pag. 259.

[538] Historia de la URSS, tomo II, pags. 5-6-16, Academia de Ciencias de la URSS, Editorial Progreso, Moscú, 1979.

[539] Ídem, pag, 10.

[540] Ídem, pag. 11.

[541] Ídem, págs. 12-13.

[542] Historia de la URSS, tomo II, pags. 21 a 25, Academia de Ciencias de la URSS, Editorial Progreso, Moscú, 1979.

[543] Ídem, págs. 26.

[544] Ídem, pág. 28.

[545] Ídem, pág. 30.

[546] Ídem, pág. 32.

[547] Ídem, pág. 35.

[548] Historia de la URSS, tomo II, págs. 37-38, Academia de Ciencias de la URSS, Editorial Progreso, Moscú, 1979.

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