www.socialismocientifico.com


XVII.2.b. El derecho de autodeterminación

El II Congreso de los Soviets de toda Rusia, proclamó que el Poder de los Soviets aseguraría a todas las naciones de Rusia el auténtico derecho a la autodeterminación. El 2 de noviembre de 1917, la Declaración de los derechos de los pueblos de Rusia, anunciaba la completa emancipación de los pueblos que vivían en Rusia de la opresión nacional. El 20 de noviembre de 1917, el Consejo de Comisarios del Pueblo adoptó el mensaje "A todos los trabajadores musulmanes de Rusia y del Este" anulando anexiones y tratados secretos del antiguo régimen.

El Gobierno soviético concedió la independencia al emirato de Bujará y al canato de Jiva. Reconoció la independencia política de Finlandia, como también la autodeterminación del pueblo de "Armenia Turca". El Poder de los Soviets fue el primero en reconocer el derecho de Polonia a la autodeterminación y a la existencia independiente. El 4 de diciembre de 1917, el Gobierno de la Rusia Soviética reconoció la independencia de Ucrania, aceptando su separación o el establecimiento de relaciones federativas. El poder de los Soviets se extendió a todo el país.

El 23 de diciembre de 1918, el CEC de toda Rusia, tras escuchar el informe de J. Stalin, comisario del pueblo para los Asuntos de las Nacionalidades, sobre la liberación de los pueblos de Estonia, Letonia, Lituania y Ucrania y la instauración del Poder de los Soviets en sus territorios, adoptó un acuerdo reconociendo la independencia de las nuevas repúblicas soviéticas. En febrero de 1919, reconoció la independencia de Bielorrusia que después sería una de las Repúblicas más fieles a la URSS.

En 1921 Turquía sostenía una lucha armada por su independencia contra las fuerzas unidas de Inglaterra, Francia y Grecia. La Rusia Soviética renunció totalmente al régimen de capitulación para Turquía, y a todos los privilegios de que gozaba la Rusia de los zares, reconociendo su derecho a la independencia. [550].

Los dogmáticos reformistas actuales en España y Catalunya se oponen a la autodeterminación e independencia de Catalunya con el pretexto de que el proceso de autodeterminación lo dirige un partido "capitalista", "burgués" u "oligárquico", y defienden de hecho que la autodeterminación solo se puede apoyar con la condición de que se realice bajo la dirección de los comunistas, o que la autodeterminación debe ser ejercida a nivel estatal. En realidad esas posturas políticas significan de hecho condicionar la autodeterminación a que el resultado sea contrario a la independencia, lo cual es una burla a la voluntad popular que se dice proteger.

"Como supongo que nadie está tan en las nubes como para pensar que se pueda dar un proceso independentista -en alguno de esos casos- como revolución socialista, pues dentro del capitalismo nadie en su sano juicio va a impulsar un proceso en esa dirección. Hay forcejeos pero no pasarán de ahí, es solo un regateo entre burguesías por mejorar su posición para la explotación y la acumulación. Lo que estamos viendo hoy es a Martin McGuinness dándole la mano a Isabel II, y en Euskal Herría otras cosas que tampoco me gustan nada." [551]

Además, los dogmáticos reformistas españoles, para justificar su nihilismo y aparente extremismo verbal, consideran que todas las formaciones políticas que se presentan a unas elecciones burguesas son miembros del gran capital:

"El conjunto de formaciones burguesas que presentan candidatura a las elecciones al Parlament dejan bien claro en sus propios programas que sólo los monopolios y la banca, es decir, el gran capital, estarán presentes en este nuevo engaño al pueblo trabajador." [552]

Es decir, según el PCOE-PCOC, el PP, PSOE, CiU, ERC, ICV, Ciudadans, e incluso la CUP, todas las formaciones políticas que obtuvieron representación parlamentaria, más todas las que se presentaron y no obtuvieron escaño de diputados, pero podían obtenerlo, todas son representantes del "gran capital".

El gran capital, según estos señores, se presenta de ese modo con una fuerza enormemente cohesionada hasta el punto que aglutina dentro de él a las burguesías nacionalistas y a la pequeña burguesía de la ciudad y el campo.

Conceder tal poder al gran capital español no deja de ser todo un milagro para quienes son incapaces de hacer un análisis de clases real de la sociedad catalana, porque "nuestros" dogmáticos asumen los clásicos prejuicios españolistas del gran capital español, que, en la práctica de sus hechos concretos y sus posiciones políticas concretas, es para ellos en los hechos "la nación ejemplar", en palabras de Marx.

Aunque solo sea a nivel de propaganda, y como forma de crear opinión pública, quienes defienden tales posiciones no pueden por menos que hacer sonreír a todos los verdaderos grandes capitalistas dueños del estado. Estos ven reforzada así su posición de "unidad de la patria" entendiendo por patria, claro está, las plusvalías expropiadas a todas las clases que no detentan el poder real del aparato armado del estado, incluidas por supuesto, las clases burguesas y pequeño burguesas no monopolistas de Catalunya y de todas las nacionalidades y regiones de España.

Dichos señores, que tanto incienso dirigen a la figura de Lenin y tanto enarbolan sus iconos, debieran reconocer que Lenin jamás exigió ningún condicionante político a ninguna nación -con mayoría política de su burguesía o sin ella- para aceptar la autodeterminación de los pueblos. Es más, fue precisamente esa actitud consecuentemente democrática de los bolcheviques lo que posibilitó que naciones que proclamaron su independencia, establecieran después estrechas relaciones de unidad con el resto de repúblicas soviéticas. Si Lenin, en su combate con los izquierdistas dejó algo claro, fue precisamente la necesidad de unir todas las fuerzas posibles contra cada enemigo principal en cada momento concreto y diferenciar en cada momento entre enemigo y aliados.

En los países donde los comunistas son minoría, cuando se plantea la autodeterminación de una nación es precisamente porque hay una mayoría social inicial burguesa en ella. Como decía Marx, los comunistas son los menos indicados para hacer un fetiche de la cuestión nacional, y menos aún pueden ni deben los comunistas aceptar el separatismo bajo el socialismo, pero bajo el capitalismo, una vez que el sentimiento nacional prende en el pueblo, el proletariado ha de llevarlo hasta el final en bien de su propia libertad.

Reconocer lo anterior, obligaría necesariamente a los dogmáticos a actuar entre las masas y sufrir lo que ellos llaman "desgaste" en la lucha contra los oportunistas que son reflejo de las clases burguesas y pequeño burguesas en el seno del movimiento. Pero lo que los dogmáticos consideran un "desgaste" es la única forma de fortalecerse y forjarse como comunistas.


[550] Historia de la URSS, tomo II, págs. 52-53-54-176, Academia de Ciencias de la URSS, Editorial Progreso, Moscú, 1979.

[551] Entrevista al secretario general del PCPE, http://www.insurgente.org/index.php/template/politica/item/892-insurgente-entrevista-al-secretario-general-del-pcpe

[552] PCOE llama a la abstención el 25-N, http://www.diario-octubre.com/2012/11/22/pcoe-llama-a-la-abstencion-el-25n/

____________________________