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XVII.2.c. La paz de Brest-Litovsk, la guerra civil
y la consolidación del poder soviético

Durante finales de 1917 y comienzos de 1918 tuvieron lugar las conversaciones de paz con Alemania. Ésta pretendía imponer condiciones draconianas a los bolcheviques. Ello unió a mencheviques y eseristas que clamaban que los bolcheviques querían "vender Rusia", con la actitud de los "comunistas de izquierdas" con N. Bujarin al frente, dentro del partido de Lenin. Estos estimaban inadmisible cualquier acuerdo con el imperialismo y proponían declarar la "guerra revolucionaria" a todo el imperialismo. Los apoyaba, de hecho, L. Trotski, que encabezaba la delegación soviética en las conversaciones de paz. Lenin y la mayoría del CC mantenían que en caso de que los alemanes presentaran su ultimátum se aceptara, debido a la imposibilidad de contener las deserciones en el frente.

Trotski no cumplió la resolución del CC del partido y cuando los alemanes presentaron su ultimátum en la reunión de la Conferencia el 28 de enero de 1918, declaró que "la Rusia de los Soviets no firma la paz, ni cesa la guerra, ni desmoviliza el ejército"

El 18 de febrero los alemanes avanzaron sobre Petrogrado y Moscú y ante la evidencia de una derrota inminente de los soviets, el 3 de marzo de 1918 en Brest-Litovsk se firmó la paz, pero añadiendo Alemania a su ultimátum anterior aún más condiciones territoriales (en el Báltico, en el Cáucaso, etc.) e imponiéndole a Rusia una "contribución" de 6 mil millones de rublos. [553]

"La contradicción fundamental del capitalismo -la contradicción entre el trabajo y el capital- ha adquirido una expresión nueva por principio. Ha adquirido un carácter universal.

…La trascendencia histórico-universal de la Revolución de Octubre consiste en que ha señalado las vías y descubierto los métodos de transformación revolucionaria, que han adquirido un carácter internacional. La experiencia de la Gran Revolución Socialista de Octubre es una fuente inagotable de teoría y práctica de lucha revolucionaria, un modelo de estrategia y táctica científicas" [554]

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Primeros Voluntarios del Ejército Rojo

Durante los años 1918-1920 el Poder de los Soviets tuvo que hacer frente a la intervención e invasión extranjera de diferentes países capitalistas, coaligados con la subversión interior, especialmente de los kulaks, y en la que participaban mencheviques y eseristas, consiguiendo derrocar el poder de los soviets en algunas ciudades con el apoyo de tropas extranjeras. [555]

El 6 de julio de 1918, los eseristas de izquierda, respaldados por los servicios de información extranjeros, organizaron en Moscú una sublevación con el fin de tomar el poder. Dicha sublevación fue aplastada bajo la dirección personal de Lenin. [556]

Las comarcas más ricas del país -Ucrania, los Urales, Siberia, el Don y el Kubán- llegaron a estar en manos de los guardias blancos y tropas extranjeras. [557]

Toda la labor de la industria se supeditaba a la derrota de los intervencionistas y guardias blancos. Se implantó el "comunismo de guerra". Además de la gran industria, fue nacionalizada la media y puesta bajo control la pequeña. El comercio libre fue sustituido con la distribución estatal centralizada de productos alimenticios e industriales a través del sistema de racionamiento según las clases sociales. Los campesinos debían entregar todos los sobrantes alimenticios al estado. [558]

En el otoño de 1918, en Occidente terminó la primera guerra mundial. En Alemania se produjo una revolución. El poder del káiser fue derrocado y las tropas alemanas, bajo la resistencia armada de los pueblos y de los Soviets, entró en proceso de desintegración y tuvieron que abandonar Rusia, Ucrania, Bielorrusia y los estados bálticos, donde posteriormente se restauraría el poder soviético. El Estado soviético anuló el 13 de noviembre de 1918 el Tratado de Brest-Litovsk. [559]

A finales de 1918, los países de la Entente, especialmente, Estados Unidos, Francia, Inglaterra, retomaron en el sur de Rusia y en Siberia la intervención abandonada por Alemania. En la segunda quincena de noviembre de 1918, los guardias blancos recibieron del Gobierno estadounidense 200 mil fusiles, 220 mil proyectiles, muchas piezas de artillería y ametralladoras. De Inglaterra, más de 100 mil fusiles. Francia gastó mensualmente 50 millones de francos para esos mismos fines. Merced a la ayuda que le prestaba la Entente, el guardia blanco Kolchak reunió hacia fines de 1918 un ejército de 250 mil hombres y alrededor de 200 mil intervencionistas protegían su retaguardia. [560]

En el VIII Congreso del PC (b) de Rusia, celebrado del 18 al 23 de marzo de 1919, se sometió a dura crítica la llamada "oposición militar" de partidarios de la idea de que se conservaran en el Ejército Rojo supervivencias de las guerrillas. Se sometió a dura crítica la labor de Trotski, Presidente del Consejo Militar Revolucionario de la República, que deformaba los principios de la dirección partidaria en el ejército y transgredía las indicaciones del CC del PC (b) de Rusia acerca del riguroso control sobre los especialistas militares. En congreso refrendó los principios leninistas de un ejército disciplinado y regular, modernizado mediante los últimos avances de la ciencia militar. [561].

Kolchak, con el apoyo de las potencias imperialistas pudo lanzar una gran ofensiva en el Este que inició el 4 de marzo, tomando Vótkinsk, Birsk, Ufá, Menzelinsk, Sterlitamak, Belebéi, Bugulmá y otras ciudades. La contraofensiva soviética fue dirigida en su frente principal por M. Frunze con el 1º, el 4º, el 5° y el Ejército de Turquestán, y como miembros del Comité Militar Revolucionario V. Kúibyshev y F. Novitski, este último, especialista militar del viejo ejército. En tres operaciones sucesivas del 28 de abril al 19 de junio, las tropas soviéticas derrotaron a los Ejércitos de Kolchak.

Cuando tocaba a su fin la ofensiva soviética en el frente del Este y se habían creado condiciones propicias para la derrota completa de Kolchak y la liberación de los Urales y Siberia, Trotski propuso al mando del frente del Este trasladar una parte considerable de las fuerzas al frente del Sur, lo que hubiera obligado a suspender la ofensiva. El Pleno del CC del partido, que se reunió del 3 al 4 de julio, rechazó la propuesta de Trotski y dio la directriz de proseguir la ofensiva en el frente del Este, a fin de impedir que Kolchak restableciera su ejército. [562].

En un telegrama enviado al Consejo Militar Revolucionario del frente del Este, Lenin señaló: "Si no conquistamos los Urales antes del invierno, considero inevitable el fracaso de la revolución". La zona industrial de los Urales era vital para la revolución y en contra de la opinión de Trotski, Lenin ordenó acelerar la ofensiva en los Urales y enviar más refuerzos allí. Entre el otoño y el invierno de 1919 las tropas de Kolchak fueron liquidadas. [563]

Las potencias de la Entente habían comenzado ya en julio hacia el Sur el combate contra los Soviets, con el ejército de Denikin como núcleo, que contaba con cerca de 150 mil hombres. Winston Churchill declaró fanfarronamente que había organizado "una cruzada de 14 Estados" contra la República de los Soviets. Se trataba de los pequeños estados burgueses que rodeaban Rusia. Pero dichos estados se negaron a combatir contra los soviéticos adoptando una "neutralidad amistosa". Lenin, consideró ese hecho como "una victoria de trascendencia histórico-universal, la segunda gigantesca victoria internacional de la República de los Soviets". [564]

A pesar de ello Denikin recibió cientos de miles de fusiles, cientos de armas de artillería, decenas de tanques y varios centenares de oficiales, consejeros y hasta algunos pilotos de Gran Bretaña, EE.UU. Francia, Rumania y Bulgaria. Denikin, hacia principios de julio, se apoderó de la cuenca del Donets y una parte considerable de Ucrania, salió a la línea Tsaritsyn-Balashov-Povórino-Novojopiorsk-Biélgorod-Alexándrovsk y luego a lo largo del Dniéper y planteó la ofensiva sobre Moscú. [565]

El 31 de agosto, Denikin tomó Kiev. A mediados de septiembre fue roto el frente del 8º y 13° ejércitos soviéticos. El 20 de septiembre, los guardias blancos tomaron Kursk, y en octubre, Vorónezh y Oriol. Se cernió el peligro sobre Tula, principal arsenal del Ejército Rojo. A propuesta de Lenin, se nombró a J. Stalin para el Comité Militar Revolucionario del Frente y se enviaron al frente 30.000 comunistas y 10.000 jóvenes komsomoles.

A mediados de octubre de 1919, los soviéticos comenzaron la ofensiva en el frente sur y mediante los combates cerca de Oriol, Vorónezh y Kastórnaya fueron destrozadas las selectas unidades de caballería e infantería de Denikin. El 20 de octubre se liberó la ciudad de Oriol y, luego, Vorónezh. El 12 de diciembre liberaron Járkov, y al cabo de tres días, la ciudad de Kíev, capital de la Ucrania Soviética. En enero de 1.920, el Ejército Rojo liberó Tsaritsyn, Novocherkassk y Rostov del Don y prosiguió su ofensiva. El 27 de marzo se liberó la ciudad de Novorossiisk. En estos combates, el Ejército Rojo capturó más de 12 mil oficiales y 100 mil soldados, como asimismo gran cantidad de armamento, municiones y demás botín. El ejército de Denikin dejó de existir. [566]

En el frente de Petrogrado, el 28 de septiembre de 1919, el ejército de Yudénich, reforzado con tanques ingleses, pasó a la ofensiva. Hacia el 20 de octubre, el enemigo ya había ocupado Yámburg, Krásnoe Seló, Gátchina y Détskoe Seló. Petrogrado estaba en peligro. Lenin dirigió un llamamiento a los obreros y combatientes del Ejército Rojo de Petrogrado: "¡Pelead hasta la última gota de sangre, camaradas; aferraos a cada pulgada de tierra, manteneos firmes hasta el fin, la victoria no está lejos! ¡La victoria será nuestra!". Se realizaron movilizaciones masivas en Petrogrado y se aumentaron las defensas, enviando también fuerzas de reserva. En noviembre las tropas de Yudénich fueron derrotadas. [567]

Después de una breve tregua debido a los descalabros de las fuerzas antisoviéticas, el ejército polaco estimulado por los estados de la Entente, el 25 de abril de 1920, emprendió la ofensiva sobre Kíev, rompió el frente soviético y se apoderó de Zhitómir, Kórosten, Kazatin y Kíev. El 5 de junio, el Ejército Rojo rompió el frente polaco en la zona de Zhitómir y desbarató sus tropas. Liberó Zhitómir, Berdíchev, Kíev y Vínnitsa y avanzó en territorio polaco, forzando la firma de un tratado previo de paz.

Los guardias blancos de Wrángel eran el último reducto a combatir. Del 15 de septiembre al 15 de octubre, se libraron fuertes combates y a finales de octubre las tropas del frente del Sur derrotaron el grueso de las fuerzas del ejército de 100 mil hombres de Wrángel en la Táuride del Norte.

El 17 de noviembre, las unidades soviéticas habían limpiado toda la península de Crimea de guardias blancos, liquidándose el frente del Sur. Los restos de las fuerzas de Wrángel, principalmente los mandos y funcionarios de retaguardia, huyeron en buques ingleses y franceses al extranjero. [568]

La victoria soviética en la guerra civil y contra la intervención extranjera supuso la extensión del poder soviético y sentó las bases para la posterior constitución de la URSS, la electrificación y el desarrollo general de las fuerzas productivas. Al mismo tiempo, significó el hundimiento completo de todos los partidos burgueses. [569]

Una lección de los anteriores acontecimientos de cara al presente, es el papel de Trotski. Alabado aun hoy por sus partidarios porque "fue el creador del Ejército Rojo", su papel durante las negociaciones de Bres-Litovsk estuvo a punto de llevar al desastre a la revolución soviética, al hacer una valoración subjetiva y aventurera de las fuerzas propias y del enemigo, creyendo que de esa manera iba a provocar el levantamiento del proletariado alemán y saltándose las decisiones de la dirección del partido. En complemento con esa actitud, Trotski en unión con los "comunistas de izquierdas" defendía el mantenimiento de las milicias y una concepción del ejército atrasada que habría sido imposible mantener en el campo de batalla frente a ejércitos enemigos modernos y profesionales.

Trotski no "creó" el Ejército Rojo, sino que, objetivamente, lo intentó mutilar y menos mal que Lenin y los demás camaradas le impidieron materializar sus sueños. En realidad Trotski, en aquellos años, pretendía llevar a la práctica lo que hoy pretenden los dogmáticos reformistas, inducir desde el exterior el cambio revolucionario interior. Y cuando vio que ese sueño no se materializaba, concluyó que la revolución en un solo país era imposible.

Las proclamas de KKE y sus partidos afines acerca de la necesidad de un centro internacional para "crear la alternativa revolucionaria", que la experiencia demuestra que sólo puede ser creada por cada uno de los partidos comunistas en su propio país, no es ni más ni menos que un sucedáneo de ese contenido trotskista, por mucho que ellos se manifiesten contrarios a su icono.

Por otro lado, la siguiente afirmación de la Academia de Ciencias de la URSS necesita dos matizaciones importantes: "la contradicción fundamental del capitalismo -la contradicción entre el trabajo y el capital- ha adquirido una expresión nueva por principio. Ha adquirido un carácter universal./…La trascendencia histórico-universal de la Revolución de Octubre consiste en que ha señalado las vías y descubierto los métodos de transformación revolucionaria, que han adquirido un carácter internacional. La experiencia de la Gran Revolución Socialista de Octubre es una fuente inagotable de teoría y práctica de lucha revolucionaria, un modelo de estrategia y táctica".

Una es acerca de "la contradicción entre el trabajo y el capital" que hoy hacen suya también todos los dogmáticos. Es cierto que en los países capitalistas desarrollados la alternativa solo puede ser la revolución socialista. Pero de ahí a pretender que la contradicción principal hoy en el mundo se manifiesta entre burguesía y proletariado es pretender aplicar la estrategia del primer mundo desarrollado a todos los países del mundo. La contradicción principal hoy a nivel mundial se sigue manifestando entre el imperialismo por un lado y los países oprimidos por su dominio por otro. Esa es la contradicción real que se da en los hechos.

Incluso en los propios países capitalistas desarrollados cada uno de ellos tiene unas características que determinan su peculiar proceso revolucionario, imposible de trasplantar a otro. Un ejemplo sería el caso de España y la cuestión nacional que afecta a varias nacionalidades sometidas al estado monopolista y que nuestros dogmáticos simular no ver.

Por otro lado, la afirmación de que la Revolución de Octubre "ha señalado las vías" y "los métodos de transformación" y ello ha "adquirido carácter internacional" y que es un "modelo de estrategia y táctica", es simplemente irreal. La prueba de ello es que las revoluciones habidas y especialmente las que se mantienen son aquellas que surgieron con estrategia y tácticas específicas que correspondían a la peculiaridad de cada país y por tanto, distintas a la revolución de Octubre.

Lo único que la práctica ha demostrado que se puede "internacionalizar" de la revolución de Octubre son las características esenciales del partido de vanguardia y de su actividad entre las masas, la necesidad de la creación de órganos de poder basados en la fuerza armada para garantizar la revolución, y la necesidad del desarrollo económico y social para garantizar la estabilidad política del nuevo estado una vez tomado el poder de dictadura del proletariado. Todos los demás aspectos de la estrategia y táctica lo ha de determinar cada partido en cada país.

Solo una guerra mundial o una agudización de la lucha de clases en el primer mundo bajo la dirección de partidos comunistas, que tras 5 años de grave crisis continúan sin aparecer, pueden hacer que el proletariado internacional y los países del mundo unifiquen su estrategia revolucionaria por la paz, para derrocar el imperialismo en cada país. Pero el propio desarrollo de cada partido está condicionado por su trabajo interno, no externo.

Otro aspecto muy importante es la negativa de los pequeños estados burgueses alrededor de Rusia a combatir contra los soviéticos adoptando una "neutralidad amistosa". ¿Habría sido posible tal actitud de esos países si Lenin los hubiese considerado previamente como parte del imperialismo y de la "oligarquía" por el hecho de ser países capitalistas? Esa pregunta la deberían responder hoy nuestros dogmáticos reformistas cuando atacan indiscriminadamente a todas las clases burguesas, incluso a la pequeña burguesía, y los consideran como parte del "gran capital", negando toda política alianza.

También es conveniente resaltar el llamamiento de Lenin a los obreros y a todos los ciudadanos de Petrogrado a dar "hasta la última gota de sangre" hasta conseguir la victoria. Cuando vemos a nuestros jefes dogmáticos lamentarse del "desgaste" que sufren en una huelga, podemos comprobar la distancia que hay entre el carácter de clase proletario de los bolcheviques y el de estos señores.

Por último, acerca del "comunismo de guerra" y la colectivización forzosa, es cierto que las circunstancias de la guerra civil condicionaron la política de los comunistas. Pero también es cierto que la guerra civil rusa no fue creada por las potencias imperialistas. Estas para actuar necesitaban la participación del fuerte descontento de una parte del pueblo ruso.

Las medidas económicas, algunas consideradas por algunos bolcheviques como comunistas, como la restricción al uso del dinero y el mercado y el racionamiento acometidos desde la instauración del poder soviético, tuvieron que ser posteriormente rectificadas o matizadas en buena medida por la Nueva Política Económica (NEP). Como veremos después, ello fue un reconocimiento en los hechos de que el proceso de instauración del socialismo tuvo errores de precipitación, un intento de saltar etapas, especialmente en el campo, que ayudaron a echar en brazos de los oportunistas y traidores a amplias capas del proletariado y campesinado ruso.


[553] Historia de la URSS, tomo II, págs. 61-62, Academia de Ciencias de la URSS, Editorial Progreso, Moscú, 1979.
[554] ïdem, pag. 70. [555] Ídem, págs. 71-72. [556] Ídem, pág. 76. [557] Ídem, pág. 79. [558] Ídem, pag. 80. [559] Ídem, págs. 88-89.
[560] Ídem, pag. 93. [561] Ídem, pag. 96. [562] Ídem, págs. 98-99-100. [563] Ídem, pag. 101. [564] Ídem, pág. 103. [565] Ídem, pág. 104.
[566] Ídem, pág. 106-107. [567] Ídem, pág. 108. [568] Ídem, pág. 112-113. [569] Ídem, pág. 125.

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