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Epílogo: La bandera roja

El hecho es que la competitividad de la economía china crea un gran dilema hoy para la aristocracia obrera occidental. Decenas de años de vida perruna comiendo las migajas del amo a cambio de apoyar su dominio y sus guerras imperialistas, han domesticado a un importante sector de la clase obrera que confió su suerte al diablo.

Y ahora, cuando la crisis golpea todos los derechos y conquistas que algunos soñaban podían ser mantenidas con protestas testimoniales y recitando frases de Lenin, su "panza llena" ha paralizado sus articulaciones físicas y mentales y les impide afrontar el sacrificio de tener que enfrentar la lucha de clases de la única manera que es posible para un comunista, uniendo la luchas en torno a los problemas concretos de las masas de su país, que los comunistas deben protagonizar, como tribunos obreros que debieran ser, encabezándolas físicamente con la denuncia política de las causas y sus cómplices.

Tener que batallar contra todo tipo de oportunistas en la lucha de masas "desgasta mucho" en palabras de un máximo dirigente dogmático reformista español, por lo que mejor es dedicarse a pontificar las excelsas virtudes de la antigua URSS y desahogar su impotencia contra la China actual como causante de todos los males, para hacerla culpable de su propia ineptitud y falta de energía revolucionaria.

En España existe una Mafia del Estado formada por lo que los medios de manipulación de masas llaman "el tejido social". Los estallidos sociales espontáneos de la actualidad quedan ahogados por la negativa de los mercenarios civiles a llevar una práctica revolucionaria que esté de acuerdos con sus palabras. Unos intentan subirse al caballo de la lucha para desviarlo de todo camino revolucionario con el anticomunismo como bandera, otros ni siquiera eso, se apartan para no "desgastarse" ante los otros oportunistas.

En la gravísima crisis económica que lleva golpeando 5 años al pueblo, la posición activa y pasiva de estos farsantes de la grandilocuencia son los que permiten el control de la oligarquía respecto a las clases populares.

El tejido social creado por la Mafia del Estado es un entramado de influencias establecido en Instituciones, entidades, asociaciones y organizaciones de masas. A través de él, los partidos de la burguesía, tanto los que rigen las Comunidades "Autónomas" como, especialmente, el partido del Gobierno estatal, hoy el PP, ayer el PSOE, llevan a cabo una política de subvenciones y de clientelismo político apoyándose en los elementos más sobresalientes de la sociedad que consiguen comprar.

Los casos de corrupción son debidamente utilizados por los poderes fácticos, para embadurnar de oprobio al adversario o al gestor previamente "quemado" por los recortes, pretendiendo demostrar así una falsa "ejemplaridad" de la "justicia" y cuerpos represivos neofranquistas, mientras trasladan los impuestos del pueblo a los banqueros y multinacionales.

Las comisiones "ilegales" a partidos o personas son generalizadas. Casi todos los partidos parlamentarios han participado de ellas y otros han aceptado "enchufes" con los que han encadenado al estado burgués su conciencia y sus actos de por vida.

Innumerables personajes, antes luchadores antifranquistas, hoy sustentan estas auténticas redes mafiosas para neutralizar el movimiento obrero y popular, y en último caso, desviar la actividad social hacia objetivos y actuaciones que atenten lo menos posible contra los intereses del capital monopolista y de sus representantes políticos.

Esta "moderna" forma de descabezar el movimiento obrero y popular mediante el soborno y el chantaje, ha creado un sentimiento de auto culpabilidad entre amplios sectores del pueblo -"el que no roba es porque no puede"- corrompiendo en buena medida, la esencia del espíritu revolucionario popular, desde los años 70 del siglo pasado y son la base hoy de la putrefacción y pasividad ideológica imperante.

Los recursos empleados por el capital monopolista, y por algunos sectores no monopolistas de la burguesía, para asentar esta actividad, son incontrolables. Puede decirse que la gran mayoría de subvenciones públicas se distribuyen con este criterio. Igualmente el paro agrario, así como buena parte de los gastos de personal de los presupuestos del Estado y de las Comunidades Autónomas.

Los designados a dedo no son solo los miles de consejeros fantasmas de los cargos políticos burgueses sino muchos empleados públicos de la administración u obreros de empresas controladas sindicalmente por uno u otro sindicato mayoritario, que para entrar a trabajar han de tomar el carnet del partido o sindicato de turno.

En las Asociaciones de Vecinos ocurre exactamente lo mismo. Múltiples lacayos del poder están allí para impedir que las personas de las masas apunten su odio contra el poder monopolista y les ofrecen a cambio como "enemigo" a los inmigrantes.

Y por si eso fuera poco, las ONG's, creadas como setas por el poder, dispersan el movimiento en múltiples organismos clientelistas, y por su "extrema izquierda", miles de "colectivos" independientes unos de otros, cuando no enfrentados, sientan las firmes bases (con intención o sin ella) para que las Asociaciones de Vecinos que antes eran los organismos populares donde actuaba todo el movimiento popular, no vuelvan a levantar cabeza como órganos de base del futuro Poder Popular y permanezcan controladas por los estómagos agradecidos de Federaciones y Confederaciones "apolíticas" que acatan y defienden las leyes y la política monopolistas.

Ante ese panorama ¿Qué hacen los dogmáticos reformistas? Montar tinglados distintos a los existentes haciendo seguidismo del reformismo en su práctica inoperante, adosarlos al partido, con sus propios militantes, con los que, por supuesto, no hay que padecer el famoso "desgaste psíquico". De paso, pontifican que todo el movimiento y organización de masas real que existe y que no se acerca al partido o secta está creado por los monopolistas y por tanto no se puede trabajar en ellos.

Pero resulta que el "desgaste" físico y psíquico de la lucha contra los oportunistas es fundamental según Lenin para construir un verdadero partido comunista y fortalecer a militantes y masas. Y además resulta que ese "desagradable" trabajo, solo se puede realizar junto a las masas y junto a quienes no entienden o no quieren entender, despues de 35 años sin hegemonía comunista en el movimiento, que sigue sin haber alternativa al marxismo. Y que con todos los errores, lógicos de las primeras experiencias, el marxismo es la única ideología que ha conseguido derrocar al capitalismo.

La lucha de masas junto a ellas, dirigiéndolas en primer lugar, y al lado de los proclamados posibilistas, algunos proclamados ácratas y otros rabiosamente anticomunistas, es precisamente lo que forja a los comunistas. "No pain, no gain", si no hay sufrimiento, no hay ganancia. Esa máxima deportiva es también real en la lucha de clases. Los comunistas no se forjan sólo leyendo libros sino mediante el sacrificio junto a las masas. La aportación de los libros viene después. Un "luchador" que solo busca justificaciones para no arriesgar nunca en su vida diaria, no tiene sentido que lea. El análisis teórico sin práctica social no tiene sentido para un marxista.

Es necesario recalcar eso del sacrificio junto a las masas, porque esa es la bandera roja moral del comunista por el que las masas le deben conocer. Y no es necesario mostrar otra bandera, ni pancarta, ni muñequito de Lenin, ni pegatina para eso.

Para llegar a conocer quien es amigo y quien es enemigo hay que dirigir a sectores de las masas en su lucha y enfrentarlas a los politicastros y fuerzas fácticas del estado. En esa lucha los amigos, participarán en la lucha, los enemigos la boicotearan, unos con palabras moderadas, otros con palabras súper revolucionarias y hechos ausentes, da igual qué "ideología" esgriman como coartada.

Hay "comunistas" que critican a China porque existe la propiedad privada y el trabajo asalariado, los mismos que no critican por lo mismo a Cuba o Viet Nam. Pero ellos sí tienen lo que antes llamaban los burgueses "criada" y hoy llaman también los pequeñoburgueses, (hoy aristocracia obrera) "asistenta". Incapaces de limpiar la basura que producen, incluso estando parados, o sin actividad real alguna, necesitan una obrera sin asegurar y cobrando lo menos posible para limpiar su casa. Otros especulan con sus viviendas o se prestan a todo cambalache en beneficio propio.

Es imposible construir un verdadero partido comunista sin pasar determinados límites que diferencian al charlatán del revolucionario. Es imposible construirlo pretendiendo llevarse bien con todo el mundo, pero el combate se ha de llevar ante la presencia y participación de los trabajadores normales y corrientes.

Hay quienes piensan que la solución está en dar lecciones de psicología obrera, pero no es así, sino luchando junto a los problemas de los obreros, politizando cada acción y enfrentamiento, y dando ejemplo práctico diario, como se puede dar un giro a la apatía social.

Los hechos demuestran que a pesar de la gravísima crisis en España, las organizaciones políticas existentes hoy de "extrema izquierda", y especialmente las comunistas, no tienen influencia entre la clase obrera ni el pueblo. Ello debiera obligar a todos a replantearse todo lo que no funciona y analizar sin prejuicios lo que en nuestra pasada lucha de clases sí ha funcionado. La negativa a analizar y debatir nuestro pasado histórico en la lucha de masas y las lecciones que ello nos depara es lo peor que ocurre hoy dentro del movimiento comunista.

Sin embargo sí se podría avanzar hasta construir las Asambleas Populares de los barrios como base del Poder Popular en España. Los barrios siempre han sido el lugar natural donde confluyen todas las clases populares.

Históricamente, los barrios jugaron un papel importantísimo en la proclamación de la II República después de las elecciones municipales de 1.931. El estado oligárquico aprendió dicha lección a la hora de poner en marcha la reforma del franquismo en los años 70. En primer lugar, postergó las elecciones municipales a las generales de 1.977 y en segundo lugar impidió que los ayuntamientos tuvieran ningún tipo de poder real.

Además, los poderes fácticos (banca, militares, policía y "justicia") obligaron a los partidos de la "izquierda" degenerada -PCE principalmente, pues el PSOE en aquellas fechas era poco más que una marca televisiva abundantemente financiada por el imperialismo alemán. La orden fue precisa: "ya tienen ustedes una "democracia" que ustedes mismos se han dado (con los fusiles militares apuntándoles). Así pues, ya no hacen falta que trabajen en las Asociaciones de Vecinos, pues los Ayuntamientos cumplirán su función."

De esa manera la "izquierda constitucional" es decir, la "izquierda" monopolista, liquidó todo un bagaje de lucha popular. Hasta entonces, las Asociaciones de Vecinos habían integrado en su seno diferentes vocalías: Urbanismo, Sanidad, Enseñanza, Movimiento Obrero, de la Mujer, de la Juventud, de Deportes, etc.

Las Asociaciones de Vecinos y sus vocalías funcionaban de forma asamblearia y unitaria, es decir la junta estaba siempre al servicio de la decisión mayoritaria de la Asamblea. Pero a partir de la formación de los ayuntamientos descafeinados, las AA.VV. se fueron convirtiendo poco a poco en su gran mayoría en oficinas de control institucional. El PSOE fue el artífice de ese cambio. El PSOE fue creando una Mafia del Estado que ellos llaman "tejido social".

En los barrios donde no había o no hay actividad de masas en lucha, las Asociaciones de Vecinos permanecían inactivas, pero bastaba y basta que alguien plantee la actividad de masas para enfrentar al barrio con las Instituciones burguesas, decenas de personajes en "santa alianza" enviados por los partidos de la "izquierda y derecha institucional" y la iglesia católica aislaban y aíslan a quien osa levantarse.

Mediante, sobornos de todo tipo -enchufismo, pisos de protección oficial a dedo, otorgamiento de medallas, sueldos ocultos, y otros "honores" personales para envanecer a los estúpidos traidores y/o represión a quienes no acatan- el PSOE consiguió descabezar al movimiento popular.

Es decir, mientras el PCE y sus "marcas" IU, ICV, PCC, etc., se ausentaron para no obstaculizar esa "labor" y de paso pillar parte del "pastel", el PSOE utilizó la oferta pública de empleo en las instituciones, los servicios de vivienda protegida y el dinero de nuestros impuestos para pagar los "servicios" de antiguos y nuevos dirigentes del movimiento vecinal y parte de sus familias.

En cada barrio el PSOE promovió decenas de entidades, cada una con sus dádivas correspondientes, cada una convertida en un reino "autónomo" y "apolítico" a las que enfrentaba entre sí o contra cualquier Asociación de Vecinos que no aceptaran entrar en el juego de la corrupción y se atrevía a sacar a las masas a la calle, no sólo para pasear o hacer fiestas, sino también para luchar sin pedir permiso a la Guardia Urbana. De esa manera dividió cada barrio en parcelas que manipula convenientemente.

Ese trabajo corrupto del PSOE, de CiU, PP y demás partidos satélites, demuestra la importancia fundamental que el enemigo le da al control de los barrios. Algunos pueden pensar que esto es exagerado. Pero quien no se enfrenta junto con las masas a su verdadero enemigo no lo conoce. Mientras una Asociación de Vecinos no actúe realmente contra el poder establecido llevando a sus vecinos a esa lucha, los partidos burgueses y sus estómagos agradecidos no tienen por qué actuar. Mientras todo sean declaraciones rimbombantes, no hay problema para el poder: hibernan la entidad y punto y los vecinos comunes -que son realmente a quienes nosotros tendríamos de llegar- seguirán pasivos y votando las opciones televisivas. Pero en cuanto surge la lucha de las masas contra los señores concejales o gobernantes, el poder toca a rebato a toda su manada.

Si queremos transformar esta sociedad, nosotros hemos de recuperar los barrios como órganos de base del futuro poder popular. Es grande la dificultad que hoy existe para realizar el día a día en combate permanente no solo contra las instituciones burguesas sino contra sus defensores interesados. En Catalunya ha habido ejemplos de ello que han quedado aislados y liquidados debido a la traición y connivencia pro sistema de dirigentes de la CONFAVC y FAVB en la lucha de base de los vecinos, mientras por otro lado, asisten para lavar su imagen a acciones generales más vanguardistas.

La tendencia debiera ser acumular fuerzas para dar la batalla en transformar las AA.VV. y el conjunto del movimiento vecinal sin distinción, con su Asamblea Popular en cada barrio, que unifiquen y no dispersen, es decir en órganos de combate asamblearios y unitarios donde, como en la lucha anti-franquista, estemos unidos todos los sectores específicos que conformamos los sectores populares en los barrios, incluido el Movimiento Obrero.

Asambleas Populares que decidan, elijan y revoquen sobre todo tipo de movilización y todo tipo de representación. Urbanismo, Sanidad, Educación, Paro, Carestía de la vida, Impuestos, Represión y libertades, etc. Es decir todas las cuestiones, económicas y políticas que afectan al pueblo.

Asambleas Populares que promuevan la elección de la junta del barrio mediante lista unitaria y abierta en la que puedan votar todos los vecinos del barrio que lo deseen, con capacidad de revocar en cualquier momento a cualquier representante. Reuniones de la junta abierta y decisiones por consenso y si no es posible en algún caso, convocatoria de la Asamblea como máximo organismo de decisión.

Ese es el mejor camino para crear contra-poderes populares a las instituciones burgueses, dotando a los barrios no solo de capacidad de lucha, sino también de capacidad de representación, para oponer a los concejales elegidos por la televisión, los representantes vecinales elegidos por su combate diario. El "derecho a decidir" está en los barrios desde la base, a partir de las entidades que el pueblo percibe más cercanas por su pasado y no en "colectivos" o "grupos autónomos" que nacen hoy para desaparecer mañana.

No cabe duda de la dificultad que tendrían los poderes fácticos para reprimir dichas Asambleas Populares, pues significa desmontarles incluso la cuestión clave en la que siempre se ampara la represión, en que poseen los votos de los ciudadanos.

El día que en los barrios se vote más a sus representantes vecinales combativos en lista unitaria y abierta que a los concejales municipales de los partidos burgueses, será también porque la lucha de los barrios contra el sistema capitalista ha llegado un alto nivel y entonces se habrá empezado a abrir el camino del Poder Popular, legitimado, entonces sí, por la verdadera voluntad popular y democrática, uniendo movilización y representación política directa. Ello también será el principio del fin del poder de la TV como medio supremo de manipulación mental sobre el pueblo.

Trinitat-Vella (32K)

Asamblea Popular de la Asociación de Vecinos
de Trinitat Vella en 1993

Estas experiencias de luchas ya han existido en los años 80 y mediados de los 90 hasta el 2.001 en los barrios de Vallbona y Trinitat Vella de Barcelona, sobre la base de masivos cortes de tráfico de vecinos y fueron aisladas y reprimidas por el aparato del estado, inducidas por el Ayuntamiento de Barcelona y otros poderes fácticos, llegando utilizar enorme cantidad de sobornos en el barrio y 5 meses terrorismo de estado de amenazas y una más que supuesta agresión policial en Trinitat Vella, con la connivencia judicial del juzgado nº 10 de Barcelona ante 2 denuncias presentadas y sobreseídas por la jueza Rosa M. Freire Pérez, hoy trabajando en el Consejo General del Poder Judicial.

Todo ello con la "colaboración necesaria" de los estómagos agradecidos al poder, del dirigente del PCC y la CONFAVC Jordi Gasull, guardián del sistema que denunciaba "los intentos de crear contrapoderes a la democracia", y de la mafia y "fundación privada", "Trinijove" dedicada a fraudulentos cursos de formación inflados -hoy ETT subvencionada- organización de base del caso Pallerols, dirigida por la monja María Estrany en su "Consejo Rector", con los testaferros Ignacio Parodi e Iñaki Segurado de la UDC y todas las instituciones incluida la iglesia, y otros mercenarios sobornados por el poder, y con el silencio y la pasividad, cuando no complacencia, de la FAVB y la CONFAVC.

El 15-M intentó crear Asambleas en los barrios, pero sus más significados participantes se negaban a partir de los problemas concretos de cada barrio. Según ellos, eso era "dividir" el movimiento y caer en el "reformismo", aunque después se mostraban comprensivos ante quienes ponían flores a los pies de los rompehuesos antidisturbios en el desalojo de la Plaza de Catalunya. Menos aún estuvieron dispuestos el 15-M a aprovechar el movimiento creado para desalojar de las Asociaciones de Vecinos a los leguleyos pro-sistema. En concreto, en Barcelona, la FAVB llegó a enviar al dirigente Pep Ortiz con un "asesor legal" a Verdun, para impedir elecciones abiertas y unitaria en la que pudieran participar todos los vecinos del barrio en la Asociación. "La ley lo prohíbe" decían esos "dirigentes vecinales". De esa manera impidieron dar un giro total a la apatía vecinal creada por miembros de la junta de Verdun que tenían secuestrados acuerdos escritos con la Generalidad y Ayuntamiento.

El 15-M, al negarse a hacer el trabajo de base para crear una estabilidad organizativa demostró no entender que lo único que permite acumular fuerzas es empezar a construir a partir de las cosas concretas hasta llegar a lo general después. Se olvidaron que una pared se construye solo a partir de poner ladrillo a ladrillo, y lo olvidaron porque poner los ladrillos no era tan espectacular como las enardecidas y larguísimas asambleas de "concienzados", que creían ya tener la pared construida.

Solo partir de los problemas más sentidos por la gente común permite dar a una organización de masas estabilidad. Todo el que se considere obrero y no solo "ciudadano", debiera saber que los trabajadores se conciencian siempre a partir de los problemas concretos que sufren. Eso es evidente en el trabajo a nivel de empresa y también lo es a nivel de barrio.

Por tanto, la justificación "súper revolucionaria" de los portavoces del 15-M era sólo una justificación para no hacer el trabajo duro diario a largo plazo y no tener que enfrentarse a personajes que ellos, en su desconocimiento práctico, consideraban "ciudadanos" luchadores. También aquella actitud demostró la ausencia de comunistas dispuestos a realizar esa actividad. Grandes proclamas y manifestaciones masivas terminaron disueltas, hasta la próxima, que ocurrirá igual, si se utilizan los mismos métodos.

En la actualidad, hay una mayoría de la población catalana que se pronuncia por poder ejercitar el derecho de autodeterminación. El derecho a decidir ejercido en un referéndum ha arraigado en Catalunya. Sería un buen momento para romper los corsés legalistas monopolistas, impuestos a las Asociaciones de Vecinos por los mercenarios civiles del estado, y dotar a las Asambleas Populares de las Asociaciones de Vecinos del Derecho a Decidir en cada barrio sobre todos los problemas que le afectan al pueblo y no solo sobre el derecho nacional.

Ello reforzaría la movilización y representatividad del pueblo, dirigido por el movimiento obrero, en cada barrio con juntas de las Asociaciones de Vecinos funcionando como portavoces de cada barrio y contando con la representatividad de votaciones de todos los vecinos en lista abierta y unitaria, acatando la revocabilidad de la Asamblea.

Eso significaría la constitución de los órganos de base del Poder Popular en Catalunya, que indudablemente, podría extenderse por toda España. Claro es, que difícilmente podrán, los dogmáticos reformistas españoles que hoy combaten, al igual que los fascistas, el derecho a la autodeterminación del pueblo catalán, protagonizar actualmente esa estrategia revolucionaria. Y difícilmente ese trabajo se puede hacer sin enfrentarse a los falsos "luchadores" legalistas que dan soporte y reconocimiento en la práctica a las instituciones monopolistas.

Por último, mientras no se rompa en el movimiento comunista con las viejas ideas feudales, no habrá alternativa al dominio de la burguesía y esa ruptura solo se podrá hacer mediante la práctica.

La transformación del lobo en perro fue lograda a través de domesticar al lobo mediante las sobras de la comida del hombre. De igual modo, el reformismo y el "izquierdismo" en Occidente es creado por los capitalistas a través de domesticar a la aristocracia obrera con una pequeña parte de bienes. La retórica y acción testimonial que no se plantea jamás la toma del poder político, tanto de reformistas como de los dogmáticos "izquierdistas", en realidad profundamente reformistas, no es más que una manera de buscar su justificación para ocultar la realidad de su verdadera e inoperante práctica social.

Cuando los monos antropomorfos se acostumbraron a no usar las manos para andar, liberándolas para realizar con ellas las primeras herramientas para cazar y conseguir su sustento, dieron el paso fundamental para la transformación, mediante el trabajo, del mono en hombre.

De igual modo, la revolución soviética de octubre, fue el primer paso para la liberación del proletariado y de toda la humanidad del yugo de las clases explotadoras. Pero del mismo modo que la erección del primate supuso la época primaria, y por tanto, llena de toda clase de limitaciones, de dicha transformación de miles de años, la revolución de octubre ha de ser considerada como el primer paso, lleno también de limitaciones, durante un largo proceso de perfeccionamiento del cambio desde el hombre sometido, al hombre libre.

Recordemos a Marx en "Crítica al programa de Gotha":

"En la fase superior de la sociedad comunista, cuando haya desaparecido la subordinación esclavizadora de los individuos a la división del trabajo, y, con ella también la oposición entre el trabajo intelectual y el trabajo manual; cuando el trabajo sea no sólo un medio de vida, sino la primera necesidad vital; cuando hayan crecido las fuerzas productivas junto con el desarrollo completo de los individuos y fluyan con mayor abundancia todos los manantiales de la riqueza colectiva, sólo entonces podrá rebasarse totalmente el estrecho horizonte del derecho burgués, y la sociedad podrá escribir en sus banderas: 'De cada cual según su capacidad; a cada cual según sus necesidades." [813]

Marx expone la conclusión de un proceso histórico pero en ningún caso marca el ritmo ni la intensidad de dicho proceso que dependía de múltiples circunstancias históricas que él no pudo conocer. Pero sí definía con claridad que solo en el comunismo más desarrollado desaparece la división del trabajo y la oposición entre el trabajo manual y el intelectual. Y como base de ello se requiere que "hayan crecido las fuerzas productivas junto con el desarrollo completo de los individuos" y "fluyan con mayor abundancia los manantiales de riqueza colectiva", no antes.

Solo entonces "podrá rebasarse" el derecho burgués, y con él será eliminada la totalidad de la propiedad privada de los medios de producción porque la actividad comunal, colectiva, y la riqueza material y espiritual disponible, abarcará todos los campos de la sociedad. Por consiguiente también, la propiedad estatal junto al estado, entrará en un proceso de extinción en la medida que no exista peligro exterior y no habrá igualitarismo sino un criterio de distribución que aplique la norma "a cada cual según sus necesidades".

Ahora bien, antes habrá que acabar con el imperialismo y el capital monopolista estadounidense y europeo, y nosotros, en concreto, debemos acabar con el imperialismo español, para hacer nuestra contribución a un mundo en el que se puedan "extinguir" los estados y donde no exista necesidad de ejércitos. Antes el pueblo habrá de tomar el poder e implantar una nueva democracia para el pueblo y una dictadura férrea contra explotadores y especuladores.

Acabar con el imperialismo, no es tarea de China que ya derrocó a su estado reaccionario, sino de los españoles en España, del pueblo griego en Grecia, de los alemanes en Alemania, de los estadounidenses en EE.UU. Es decir, el imperialismo ha de ser derrocado por sus propios pueblos y no por guerras entre estados. Para llegar a eso deberemos llevar a cabo un trabajo práctico duro y abnegado como bandera roja de combate, en lucha no sólo contra toda clase de oportunistas, sino también contra nuestras propias debilidades, estrechamente unidos al análisis y la discusión sobre la práctica actual y la anterior.

Se trata de romper en el movimiento comunista y revolucionario con las viejas ideas no solo burguesas, sino también con las ideas feudales basadas en la concepción religiosa del conocimiento de las tres "Generalidades" de Althusser (ver páginas, 14-15-16). Tal teoría está basada en una metafísica "práctica-teórica" (abstracción teórica, Generalidad I; teoría que trabaja sobre la abstracción, Generalidad II y síntesis teórica sobre dicho trabajo teórico, Generalidad III) que convierte "milagrosamente" en teoría-teoría-teoría, el proceso materialista dialéctico consistente en práctica social, análisis teórico de la misma y vuelta a la práctica social para aplicar, corregir y desarrollar la teoría.

En pleno siglo XXI, hay aún quienes creen que el conocimiento del socialismo científico proviene esencialmente de la lectura de las obras de Marx y Lenin, no comprenden que sólo la práctica social unida a las masas en la lucha de clases es el punto de partida y permite entender y valorar correctamente todo tipo de teoría, y por tanto, dicha práctica social imprescindible, que es en definitiva el único criterio de la verdad, debe estar estrechamente unida a la teoría para enriquecerla, rectificarla o rechazarla. Sin la práctica social revolucionaria unida a las masas y a sus necesidades reales, los libros de Marx y Lenin no sirven para nada.

Los partidos que se proclaman comunistas debieran trabajar para que la clase obrera y el pueblo de los países capitalistas desarrollados busquen y enfrenten a su verdadero enemigo, el imperialismo capitalista de su país, que, con enormes márgenes de beneficio, gastos superfluos e inversiones especulativas, es quien se apropia de la riqueza creada por los trabajadores. No son las condiciones de vida y trabajo las culpables de la pérdida de competitividad de las mercancías capitalistas, sino la apropiación privada y la ambición desmedida de éstos. Desviar la atención de las dificultades y crisis del primer mundo haciendo responsables de ello a los bajos salarios y peores condiciones de vida de los países emergentes, es además, erróneo, pues la inflación no la provocan principalmente los salarios, sino los desorbitados beneficios empresariales. Pero sobre todo se debe entender que los países emergentes lo son precisamente porque han tenido peor punto de partida y están aún en peores condiciones que nosotros y tienen el mismo derecho que nosotros al desarrollo y al bienestar, despues de sufrir siglos de genocidios y saqueo de occidente.

El movimiento comunista occidental y español debiera erradicar de su práctica política esa propaganda neocolonialista y entender que una línea política correcta solo lo es, si es aplicada mediante el ejemplo práctico, el riesgo y sacrificio de los militantes y la confianza determinante en las propias fuerzas. Sin ese ejemplo de la vanguardia revolucionaria, los sectores más combativos de la clase obrera nunca verán la necesidad del partido comunista.

Solo ser consciente de ello en los hechos, puede permitirnos romper con la tendencia a la comodidad, -que por otra parte, tiene cada vez menos base material- sin superar la cual, no habrá alternativa, sobre la base de la socialización de los medios de producción en España, al dominio de la burguesía.


[813] Carlos Marx. Crítica del programa de Gotha, apartado I, punto 3, Ediciones en Lenguas Extranjeras, Beijing, 1979

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