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El Poder Popular presupone necesariamente derrocar a la aristocracia obrera en el control de los barrios


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Charla comunista en Trintat Vella (año 1.999)

Los temas planteados en el artículo de Alonso Gallardo, militante de la Plataforma Comunista/Red Roja, "Política de masas y Poder Popular: Estrategia para la unidad comunista y revolución" [1], son ciertamente vitales hoy, de hecho todas las organizaciones lo plantean, pero hay cuestiones que considero fundamentales que no están definidas en él y por tanto, sin tal definición, creo que difícilmente harán avanzar al nuevo reagrupamiento comunista que se intenta realizar.

El artículo exhorta a "superar el debate ideologizante", para trabajar por "la unidad de los comunistas en torno a la estrategia política, nunca exenta de principios ideológicos, como son: la concreción de la estrategia desde el trabajo de masas por la militancia comunista, la revolución socialista como la única pendiente, con el internacionalismo proletario como bandera y el centralismo democrático como expresión de la unidad de los contrarios; disciplina y libertad de opinión."

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Corte de tráfico de la A.VV. Trinitat Vella
en el Nudo de la Trintat (año 1.995)

Si dicha exhortación se tratase de una crítica al doctrinarismo inoperante yo estaría completamente de acuerdo, pero hay una exclusión con la que no puedo estar en absoluto identificado. Lo primero que he de decir es que la política es la aplicación y el reflejo de la ideología que se posee -y no al revés-, por tanto, la política que se lleva a cabo demuestra la ideología que realmente se está defendiendo y que en muchas organizaciones, como ya sabemos, es completamente contraria a la que se proclama.

Voy ahora a la exclusión. El primer aspecto que trata dicho artículo es la negativa de las fuerzas oportunistas al "apoyo solidario e internacionalista a la revolución cubana, al pueblo coreano, al pulso venezolano, abandonando a los pueblos palestino y saharaui al genocidio provocado por el sionismo y el imperialismo español y europeo junto con el yanqui, como en Afganistán, Libia o la actualmente agredida Siria, para la cual reclamamos el máximo apoyo y solidaridad."

¿Por qué no se habla de China? ¿Acaso no se es consciente de que toda la estrategia imperialista, ha sido marcada desde hace décadas para contener, desmembrar y destruir el estado de China, por ser el único país socialista que hoy por hoy puede llegar a ofrecer al mundo una alternativa práctica al imperialismo y al capitalismo?

Creo que en este aspecto dicho artículo, continúa los perjuicios impuestos por los medios occidentales respecto a China, sin conocer la realidad e historia de ese país.

La cuestión del reconocimiento de los países socialistas es una cuestión de principio que afecta a nuestra ideología y al internacionalismo -ya que tanto se habla de él- sencillamente porque los países socialistas son la materialización práctica más consolidada de nuestra ideología. El problema de reconocer o rechazar el carácter socialista de un país, también afecta a la ideología, porque presupone unos conceptos acertados o erróneos de lo que es socialismo y de lo que es comunismo en cada país, sus similitudes y diferencias y la necesidad de cada país de partir de sus lógicas diferencias para materializar su camino, hacia el socialismo desarrollado y -cuando los españoles y otros pueblos de occidente acabemos con los imperialistas en nuestros respectivos países- hacia el comunismo.

En este aspecto puede existir en determinados comunistas una posición de duda ante la avalancha de los medios de comunicación controlados por el Pentágono, que son todos los importantes de Occidente. Pero ante dicha duda, solo cabe el reconocimiento de lo que el propio Partido Comunista de China declara sobre sí mismo, ello debiera pesar más para un comunista que las inmensamente mayoritarias informaciones controladas por los medios imperialistas occidentales - al igual que ha pasado en las guerras imperialistas contra Yugoslavia, Irak, Irán, Libia, Siria, etc.

Lo que es relevante es que un tema como ese no puede ser obviado, menos que nadie, por parte de los comunistas, porque se trata de más de la quinta parte de la humanidad que está construyendo el socialismo y ello tiene, y tendrá mucho más, una enorme influencia en todo el mundo.

La experiencia nos demuestra la realidad del PCPE y PCOE que escogieron ese camino de la indefinición en ese tema esencial, bajo una coartada doctrinaria. Quien por comodidad burguesa -digámoslo claramente-, se forja como doctrinario, no sólo aplica el doctrinarismo a dimafar a los países socialistas cuyo proceso no encaja en su mentalidad neocolonial y libresca, sino que lo termina aplicando también en la elaboración de estrategias y tácticas políticas nacionales y concepciones organizativas. Y viceversa.

Los graves errores de dependencia de esas organizaciones ultra-soviéticas respecto a otro partido exterior (KKE) hasta cambiar sus políticas, les ha llevado a automarginarse de la realidad social que tienen ante sus ojos, a la negativa sistemática, en base a una falsa "pureza" revolucionaria, a involucrarse en las luchas reales, sea el organismo que sea donde estén las masas -como muy bien dice en este caso Alonso Gallardo.

Por ello, tener un criterio claro sobre la comprensión o, al menos, respeto hacia el carácter socialista de China y su propio camino, hoy no solo afecta a la ideología y al internacionalismo, sino también al trabajo político propio que se pretende acometer en el estado español, que en ningún caso puede ser imitar la estratégica ni la táctica política de la revolución china ni de ningún otro país, sino "el análisis concreto de la realidad concreta" histórica y actual, del estado español.

Cuando el articulo comentado habla de la necesidad de construir el Poder Popular se refiere a construir el "referente político de masas en cualquiera de las facetas que seamos capaces de construirlo, como partido comunista, como frente de izquierda o frente popular, solo con la lucha de las masas y nuestra constancia en ella nos dirá el mecanismo a elegir."

El futuro partido comunista no puede ser intercambiable a un frente de izquierda o Frente Popular, es decir, la vanguardia revolucionaria del partido comunista (si es que se asume el marxismo) no puede ser sustituida por una organización de masas por muy política que esta sea. Son dos niveles diferenciados por la práctica política histórica de todas las revoluciones. En la lucha de clases, bajo un punto de vista de clase, el "referente político" es el partido dirigente, el sujeto revolucionario con capacidad de transformación es el partido dirigente (no la clase obrera en su conjunto, como algunos pretenden), y el objeto, es decir, la realidad objetiva, son las organizaciones de masas, tanto sindicales como políticas.

Poner el partido comunista y las organizaciones de masas, -sean estas sindicales o políticas- al mismo nivel que el partido, supone en la práctica y en la teoría negar la construcción del partido comunista. Y sin partido comunista dirigente, unido pero no disuelto con las organizaciones de masas políticas y sindicales existentes, no hay revolución socialista. Eso es lo que nos demuestran 170 años del marxismo.

En España, el Frente Popular (organización de masas política) no sólo no supuso la disolución del Partido Comunista de España que promovió su formación, sino su fortalecimiento. Y gracias a esa independencia política y organizativa, el PCE de José Díaz pudo ejercer su papel de dirección política y militar de la guerra, allí hasta donde sus fuerzas y sus errores -que deben de servirnos de lección- pudieron.

Para que el PCE pudiera llegar a ser el partido dirigente para enfrentar la guerra, su influencia política como referente hubo de ir cambiando la correlación de fuerzas existente dentro del Frente Popular (al igual que hizo el partido de Lenin dentro de los soviets), y precisamente porque el PCE, como referente político, no pudo llegar a poseer la influencia política mayoritaria dentro del Frente Popular, se perdió la guerra. Por lo tanto, fue el PCE y no el Frente Popular con mayoría reformista y burguesa, el que fue un referente revolucionario para las masas. Es decir, es el partido, y por ello es el referente político, el que puede ir cambiando el carácter de una organización de masas y no al revés.

Por otro lado, el hecho en que en dicho artículo se diga cuando se refiere a la construcción del Poder Popular, "en la construcción del referente político de masas en cualquiera de las facetas que seamos capaces de construirlo", demuestra que se opta por considerar el "referente político" como organización "de masas", lo cual en sí mismo, a nivel organizativo, es también la negación del partido.

Pero además, el artículo utiliza una cita de Lenin, intentando justificar la unidad de los partidos existentes proclives a formar ese "referente político de masas". Dice así:

"En "La enfermedad infantil del izquierdismo en el comunismo" debatiendo Lenin con los comunistas de izquierdas ingleses, donde exhorta a los cuatro partidos o grupos, todos muy débiles y algunos extraordinariamente débiles a formar un único Partido Comunista (ante la exclusión por algunos de todo compromisos y alianzas) afirma 'Si la primera tarea histórica (atraer a la vanguardia consciente del proletariado) no podía ser resuelta sin una victoria ideológica y política completa sobre el oportunismo y el socialchovinismo, la segunda tarea que resulta en la actualidad y que consiste en saber llevar a las masas a esa nueva posición capaz de asegurar el triunfo de la vanguardia en la revolución, esta segunda tarea no puede ser resuelta sin liquidar el doctrinarismo de izquierda, sin enmendar por completo sus errores, sin desembarazarse de ellos'."

El doctrinarismo de izquierda, es dominante hoy en las organizaciones marxistas-leninistas españolas, e incluso en determinados planteamientos de este artículo comentado, luego explicaré por qué. Pero primero me interesa resaltar algo esencial de dicha cita y es que Lenin afirma que "atraer a la vanguardia consciente del proletariado no podía ser resuelta sin una victoria completa sobre el oportunismo y el socialchovinismo". El problema en la actualidad en España es que, debido a la comodidad burguesa de la que se ha nutrido constantemente la aristocracia obrera, en el campo del marxismo leninismo, las concepciones oportunistas, llamémoslas reformistas o "revisionistas" como prefieren algunos, están plenamente vigentes y son a su vez complemento del doctrinarismo.

La prueba es precisamente esa concepción del "referente político de masas" a la que se refiere el articulista o la concepción defendida por otros partidos ultra-soviéticos, que definen a la clase obrera en su conjunto como el "sujeto revolucionario". Ambos planteamientos eliminan de hecho la necesidad del partido, al pretender que una organización de masas o lo que es lo mismo una clase en su conjunto, como la clase obrera, puede suplir el partido revolucionario como vanguardia. Es decir, dichos planteamientos caen dentro del más puro tradeunionismo.

El artículo comentado cae también en las posiciones doctrinarias en la medida que, al igual que otras organizaciones, insiste en varias ocasiones en la construcción del Poder Popular, sin embargo no plantea de donde puede y debe surgir dicho poder en base a las experiencias de lucha. Habla de tener en cuenta todas las experiencias históricas, pero, al igual que el conjunto del movimiento marxista leninista, elude la esencial habida en España, el surgimiento de las Asociaciones de Vecinos que supuso la unidad de los barrios junto a las fábricas en la lucha antifranquista y que al igual que las comisiones obreras fue impulsadas principalmente por el PCE -y en esto hay que empezar por ser honestos y no pretender arrogarse méritos ajenos.

Las comisiones de barrio que refiere el articulista, impulsadas principalmente por elementos ligados a la iglesia y el trotskismo incipiente, se dio principalmente en algunos barrios de Madrid pretendiendo competir con los comunistas del PCE que impulsaban las Asociaciones de Vecinos, y fueron algo marginal en comparación con la influencia que llegaron a adquirir las Asociaciones de Vecinos en las luchas de los barrios potenciando las Asambleas abiertas y unitarias de vecinos, especialmente en las zonas vanguardia de la lucha de clases bajo el franquismo como Barcelona y su cinturón industrial. Que esto se oculte o se desconozca por alguien que se considera comunista y que llama a aprender de nuestra historia es muy llamativo y coincide objetivamente, independientemente de cual sea su voluntad, con el boicot histórico de publicistas como Miguel Pastrana del remedo de "memoria histórica" promovida por el PSOE zapateril.

Es cierto que, al igual de las CC.OO. (en los años 60 embriones del poder obrero) las AA.VV. hoy están controladas por las mafias de los partidos monopolistas e individuos sobornados a su servicio. Pero si de hecho se es consciente de que como dice el artículo comentado, se podrá implantar el Poder Popular "sólo cuando las masas obreras mayoritariamente tomen conciencia política, y no sólo los sectores más avanzados", hemos de llegar a la conclusión que los mercenarios de los partidos monopolistas que controlan las AA.VV. son, necesariamente, elementos a derribar para poder llegar a las masas en su conjunto de cada barrio y no sólo a los sectores más avanzados. El fracaso organizativo del 15-M, del movimiento "anti-ejércitos" (ahora "tenemos" un ejecutor de crímenes más profesional) de los insumisos, del "movimiento antiglobalización", la imposibilidad de todos estos para acumular fuerzas revolucionarias, demuestra dicha necesidad.

Curiosamente, los sectores teóricamente más "conscientes" en vez de plantear la batalla contra los oportunistas y sobornados para llegar a las masas adormecidas por estos, se plantean montar organizaciones paralelas a las AA.VV. creyendo que la separación física respecto a los oportunistas es garantía de no degenerar como ellos. Pero la historia del leninismo y nuestra propia historia nos enseñan que es precisamente al revés, que para derribar el oportunismo hay que enfrentarse a ellos en el día a día, eso sí, junto a las masas que estos controlan, y no al margen de ellos.

Además, hay un factor importante que diferencia el control de la mafia sindical con la de los barrios. En estos, no hay posibilidad por parte del estado de ejercer su chantaje favorito para impedir los procesos asamblearios: el despido. Esto hace dicho control del sistema más difícil de aplicar en las Asociaciones de Vecinos que en los sindicatos bajo control del sistema.

Si se está de acuerdo como reconoce Alonso Gallardo que las masas solo comienzan a adquirir conciencia a partir de la lucha por resolver sus problemas más acuciantes, es precisamente por ello por lo que las AA.VV. continúan existiendo y permanece el actual control monopolista que intenta aislar siempre las reivindicaciones populares en los barrios de sus raíces políticas.

Es por ello también por lo que el papel de movimientos como 15-M, sin la dirección de los comunistas, se margina de los problemas concretos de cada barrio, con el pretexto de que eso supone dividir y caer en el reformismo, sin entender que en el proceso de toma de conciencia y lucha, cada barrio opera exactamente igual que cada fábrica, a partir de su propia especificidad, y solo ello permite extender y aunar posteriormente el combate.

No hay pues otro organismo que las Asociaciones de Vecinos actuales que pueda jugar el papel de ser embrión del futuro Poder Popular y no como alianza por arriba de grupos comunistas y de izquierdas con programa muy "radical", muy doctrinario y al margen de los problemas reales de la gente, sino como órganos de base de la revolución y del futuro estado, que a partir de los problemas concretos permita a los comunistas a través de la Asamblea Popular en el barrio, dirigir a las masas en su lucha en la calle y en elecciones abiertas de las juntas en cada barrio, contra los representantes políticos, económicos, judiciales y policiales del capital monopolista.

¿Por qué no se plantea esa evidencia por parte de quienes se presentan como detractores del sectarismo izquierdista?

Para entenderlo hay que profundizar en el comportamiento práctico de entidades como la FAVB (Federación de Asociaciones de Vecinos de Barcelona, similar a un órgano de dirección local de CCOO o UGT) totalmente controlada por servidores de los poderes del estado, barnizados con cierta dosis de progresía anarquista. La FAVB impone unos Estatutos que impide votar a todos los vecinos del barrio a la Junta de las Asociaciones de Vecinos por considerar que éstas son entidades privadas y "legalmente" solo pueden votar los socios.

Evidentemente la FAVB son permisivos en una Asociación de Vecinos cuando no hay peligro de una oposición al sistema, pero se convierten en guardianes radicales de sus Estatutos y del sistema capitalista cuando ven el peligro de que los revolucionarios tomen el control de un barrio.

Con tal estratagema leguleya, se impide la participación asamblearia abierta a todos los vecinos que fue el origen de todas las Asociaciones de Vecinos y sus luchas. Evidentemente, con ello se pretende, y consigue, impedir que las luchas abiertas, que ya se dieron en múltiples barrios, no consoliden en ellos contrapoderes políticos a los ayuntamientos, generalitat y estado.

Esa tarea de bomberos de las luchas para que éstas no sirvan para el proceso revolucionario y la construcción del partido comunista, no impide a representantes del FAVB participar en luchas parciales y crear organismos separados de las AA.VV. como por ejemplo, la PAH (Plataforma de Afectados por la Hipoteca). ¿Por qué dichos representantes de la FAVB no aplican en las AA.VV. el sistema asambleario para elección de representantes, participativo y de lucha que aplican en la PAH? ¿Por qué no integran dicho movimiento existente en múltiples barrios de Barcelona, en las AA.VV. de dichos barrios que están federadas a ellos mismos? ¿Por qué los mismos "revolucionarios" que legítimamente no respetan la "legalidad" de la medieval "Ley Hipotecaria española", sin embargo han impedido por ejemplo en las Asociaciones de Vecinos de Trinitat Vella y Verdún, bajo pretexto de que "no es legal", la elección unitaria y abierta a todo el barrio de sus dirigentes?

La explicación de que esta situación sea posible y los comunistas no deseen abordarla es que muchos "revolucionarios" de la artistocracia obrera mantienen una excelente relación con los dirigentes de la FAVB, porque al igual que ellos temen la lucha revolucionaria del pueblo que dicen desear, e incluso en muchos casos, poseen un pasado común de colaboración y "beneficio mutuo" con la supuesta "socialdemocracia" del partido monopolista PSOE que aparentan criticar de palabra, pero no atacan en las raíces de los hechos.

De esa manera, como las demás luchas parceladas y de las cuales están marginados los barrios en su conjunto, la lucha de los afectados por la hipoteca, tampoco servirá para acumular fuerzas revolucionarias, es decir, para construir el partido, ni tampoco para levantar el Poder Popular de la única manera posible, desde la base de los barrios.

Es imposible construir un Poder Popular sin convencer y/o combatir a esos especialistas en parcelar los intereses populares, porque el poder popular es ante todo unidad popular, es decir la unión de las luchas y consecuentemente la unión organizativa más estrecha en Asambleas Populares en cada barrio que no solo acometan la lucha contra las hipotecas abusivas, sino también contra todos los elementos de explotación contra el pueblo: paro, subida demencial de la luz, gas, agua (retomando el impago de impuestos en el recibo de los años 90), teléfono, impuestos contra el pueblo=exenciones a los ricos, represión, estafas urbanísticas, corrupción y soborno en las Asociaciones de Vecinos, etc.

En la confrontación con los poderes del estado en lucha por la solución de dichos problemas, es donde los comunistas conseguirán el apoyo abierto y decidido de los elementos más conscientes del pueblo y es lo que impedirá que los mismos vividores agradecidos al poder que impiden la participación abierta de los vecinos a la hora de elegir a sus representantes, puedan justificar sus traiciones, con el pretexto de que no surgen dirigentes vecinales.

En Catalunya, cuando tanto se habla por parte de esa misma progresía del "dret a decidir" (derecho a decidir) referido a la cuestión nacional, es necesario que los comunistas lleven ese mismo derecho a decidir a cada barrio, para transformar las Asociaciones de Vecinos en las Asambleas Populares que inicialmente fueron, añadiéndoles lo que entonces le faltó al claudicar ante el chantaje militar el PCE, la dirección revolucionaria de un verdadero partido comunista que no acate las burocracias y legalidades impuestas por la burguesía y sus sicarios.

Quiero terminar expresando mi opinión contraria al lamento muy común hoy entre los comunistas, sobre la gran dispersión de organizaciones y personas autollamadas comunistas. Ese no es problema real, en todas las revoluciones surgen multitud de grupos de todo tipo, y más surgen mientras más se agudiza la lucha de clases. En el proceso de derrocamiento de la monarquía en Nepal en 2007, además del Partido Comunista Unificado de Nepal (Maoísta), había otras 24 organizaciones autollamadas comunistas, incluso un partido autollamado marxista-leninista, el CPN (UML), estaba en gobierno de coalición con otro de la burguesía nacional. Ello no impidió que el PCUN (Maoísta) consiguiera el mayor apoyo, más del 30%, en las elecciones de 2.008.

La unidad de grupos revolucionarios diversos que Lenin reclamaba y consiguió, se hizo en base a grupos con influencia real entre las masas, no entre siglas. Ello no tiene nada que ver con nuestra situación actual, en que todas las organizaciones comunistas no tienen apenas presencia en el movimiento obrero y popular, y quienes estamos actualmente desorganizados, menos aún.

Por ello, lo esencial hoy es partir de un análisis de la práctica de la lucha obrera y popular histórica y actual coincidente. Si tal coincidencia no existe, la unificación entre diversas organizaciones volverá a ser un nuevo fracaso, como hasta ahora ha sido. Y dentro del análisis de la práctica de la lucha obrera y popular, la primera condición para la integración comunista en una única organización hoy, es no tergiversar nuestra propia historia de lucha, tanto la de organizaciones como la de personas, guiarse por los hechos concretos y no por las proclamaciones.

Ello nos obligará a enfrentarnos y derrocar a los elementos de la aristocracia obrera sobornada que controlan hoy los barrios y que impiden la construcción del poder popular de las masas abierto a todos los vecinos, con la clase obrera como núcleo organizativo, y con el futuro partido comunista como único referente político de la revolución socialista necesaria.


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[1] http://redroja.net/index.php/noticias-red-roja/opinion/1852-politica-de-masas-y-poder-popular-estrategia-para-la-unidad-comunista-y-la-revolucion