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El pueblo catalán no perdonará a sus dirigentes no celebrar la consulta el 9-N


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17-8-2014


La espectacular Diada del 11 de septiembre pasado no admite dobles interpretaciones.

Fracasaron las maniobras del aparato del estado (policías, jueces, gobierno y medios de manipulación) para restar participación a la Diada mediante el "caso Pujol" y el montaje de una penosa concentración paralela en Tarragona con la ex ministra de la Guerra, Chacón.

Ello, que debería haber servido para fortalecer en su decisión a las fuerzas políticas que hasta ahora apoyaron la consulta, parece que ha debilitado a algunas de ellas.


Poner alto el listón para impedir la independencia

Pero no solo recibe el pueblo de Catalunya maniobras del aparato del estado.

Jordi Turull, portavoz de CiU en el Parlament indicó que sería necesario el 55% como mínimo del si-si para validar la opción independentista. Igualmente se ha expresado la miembro del Consejo Asesor para la Transición Nacional y destacada admiradora del sionismo, Pilar Rahola, que últimamente ha bajado su tono nacionalista para hacerlo más acorde con los vientos monopolistas.

¿Acaso es más democrático que un 46,1% de votos negativos deba prevalecer sobre un 54,9% positivos?

Los católicos de UDC dirigidos por Duran Lleida, se posicionan frontalmente contra todo tipo de desobediencia al estado y su aparato, al que por tanto, legitiman en su esencia, y de hecho siempre han condicionado la consulta a la aceptación del estado, lo cual trasforma el derecho a decidir de los catalanes en el monopolio para decidir del Tribunal Constitucional del PP-PSOE.


Las amenazas del estado suben de tono

El ministro de Exteriores, García Margallo, ha declarado que "el Gobierno utilizará todos los medios, absolutamente todos, incluido lo que haya que incluir, para impedir la consulta", y ante la pregunta del periodista, incluyó en el todo, la suspensión de la autonomía de Catalunya.

El fiscal general del PP, Torres Dulce, ya ha indicado que ante el intento de sacar las urnas a la calle utilizará el código penal.

La Asociación de jueces fachas Francisco de Vitoria ya ha manifestado que Artur Mas puede ser condenado con 15 años de cárcel. Pero ya Jordi Pujol hubo de afrontar en 1960 la condena de 7 años de prisión, en un Consejo de Guerra por "rebelión militar" y la presión popular, bajo una dictadura terrorista, consiguió que solo cumpliera 2 y medio. Artur Mas debiera saber que él hoy, si mantiene su compromiso sobre la consulta, incluso podría tener un mayor apoyo del que tuvo Pujol bajo el franquismo.

Y la policía en un acto muy demostrativo de su papel con la "justicia", y con objeto de presionar más en la opinión pública contra el independentismo de CDC, ha protestado airadamente porque el juez Ruz no ha decretado prisión preventiva a Jordi Pujol Ferrusola después de su primera declaración. A lo que el Fiscal Torres Dulce ha venido a decir, tranquilo que todo se andará.


La brutalidad de las amenazas del estado, serán simétricas a la falta de entereza catalana.

¿Cómo puede el estado impedir la consulta de Catalunya, si, a pesar de la decisión del Tribunal Constitucional del PP-PSOE y las amenazas judiciales, militares y gubernamentales, el Govern y los partidos que apoyan la consulta, abren los colegios electorales con sus urnas el 9-N?

Se debe presuponer que esa decisión catalana de poner las urnas, deberá ir acompañada con que la gran masa de ciudadanos tome las calles ese día para impedir todo tipo de provocaciones fascistas.

El gobierno, ante la confrontación, tiene dos opciones. 1) Esperar al día de la votación para impedirla. 2) Disolver la autonomía en cuanto se apruebe la ley de consulta o en semanas posteriores, cuando se confirme la voluntad indoblegable de realizar la consulta en las "condiciones posibles" el 9-N y no otro día.

En ambas posibilidades, el gobierno deberá utilizar la fuerza represiva, de policías, guardias civiles o militares. Es obvio que intentará primero con los mossos d'esquadra, y si estos en su gran mayoría no acatan la intervención del estado, usaría fuerzas represivas de fuera de Catalunya. ¿Podrán doblegar a millones de personas en la calle?

No es nada probable, si las masas son movilizadas con decisión por las fuerzas políticas que se mantengan firmen en la celebración de la consulta. Esas fuerzas políticas, si mantienen la celebración de la consulta ante la represión del estado, es evidente que serán las que capitalizarán el respaldo popular. Las fuerzas políticas que se dobleguen ante el estado con las masas en la calle, se llenarán de oprobio para siempre y desaparecerán.

Por eso, la clave ahora para PP-PSOE, que es como decir, para la policía, como paso previo al 9-N, pasa por impedir que las fuerzas políticas catalanas convoquen a la gente a ocupar las calles el día de la votación o cuando la represión estatal actúe en Catalunya.

En ello juegan un papel esencial los tertulianos y directores de programas en las televisiones, diarios y radios catalanas. Por ejemplo, los adictos al estado y a la OTAN en la TV3, y que en el monárquico grupo Godó, tienen copado TV 8aldia y La Vanguardia, intentan aumentar la presión antes las "gravísimos desastres" que ocurrirán si tiene lugar la consulta no acordada con el estado (¿Cómo acordarla con quien de ninguna manera quiere?).

En realidad, hacen lo mismo que Margaret Thatcher cuando advertía a Deng Xiaoping de los "graves desatres" que ocurirían en su entonces colonia Hong Kong (gobernada por un inglés como virrey fascista de la reina de Inglaterra) si China proclamaba la unificación unilateralmente a pesar de la oposición que mantenía el Reino Unido.

En la entrevista que mantuvieron los dos dirigentes, Deng Xiaoping respondió que si pasado dos años, Reino Unido seguía oponiéndose a la unificación pactada de Hong Kong, China haría pública que recuperaría en 1997 la colonia, y si ello provocaba "graves desastres", China afrontaría adecuadamente dichos "graves desastres" con valentía. Ello fue lo que posibilitó la recuperación de Hong Kong por China.

Habría que preguntar ¿están los dirigentes de ERC a la altura de Deng Xiaoping?

ERC, que tanto ha defendido el feudalismo teocrático y pro-yanqui del Dalai Lama y tanto ha atacado a China acusándola de todas las falsedades imaginables, llegando a hacer "escraches" ignominiosos ante el consulado de China en Barcelona, ahora tiene una oportunidad de demostrar que al menos, en la defensa de la nación catalana, está a la altura de cómo defendió Deng Xiaoping la suya, y no le tiemblan las piernas en el último momento.

Un sabio proverbio chino dice: "La mitad de un camino de 100 li son 90 li". Con ello quieren indicar que es precisamente al final del camino cuando se concentran las mayores dificultades.

Es ahora, en cuestión de meses, cuando, a partir de que el Tribunal Constitucional del PP-PSOE (al que ahora llaman a respetar los que no quieren oír hablar de desobediencia) aniquiló el Estatut, Catalunya juega la segunda mitad decisiva del camino, que concentra todas las brutalidades y maniobras del enemigo con la intención de debilitar la firmeza de los dirigentes catalanes.


La lucha no garantiza siempre la victoria, pero no luchar es siempre la garantía del fracaso

Los apéndices del estado tanto en los medios de manipulación como en los partidos, hablan mucho de las garantías que tendrán de cara al futuro, pero sin lucha nada es posible.

Es bien simple de entender. Si exiges un derecho a quien te somete, éste sólo te lo dará cuando tú demuestres estar en disposición de conquistarlo, nunca antes.

Están soñando quienes esperan la independencia de Catalunya mediante violines, recitales y castellers, sin tener que enfrentarse a nadie, besando los pies a los imperialistas del exterior y del interior. En realidad, muchos de los dirigentes que piensen así, también saben que eso nunca será independencia, y solo sobreactúan para encarecer el pago de sus servicios al enemigo.

De darse esa situación, es el pueblo sencillo quien deberá tomar nota de la actitud de cada cual, no a toro pasado, sino en los momentos claves en los que se decide, en los hechos, seguir adelante o volver al redil.

Todo el mundo sabía, que llegada la hora de la verdad, la confrontación con el estado español sería inevitable, tienen más de 30 años de experiencias. Quien se subió al barco de la consulta, sabía lo que se podía esperar. Por tanto, ahora es el momento de aplicar con entera consecuencia, aquella frase del president de la Generalitat, Artur Mas: "Nada será fácil, pero todo es posible".

Ahora ya no tiene otro camino. Si no estaba seguro de su propia decisión, debió haber callado.