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Las Asociaciones de Vecinos como germen del futuro Poder Popular

Trinitat Vella 03 (32K)

Asamblea Popular de la Asociación de Vecinos de Trinitat Vella en 1993

para convocar Cortes de Trafico en el Nudo de la Trinitat (Barcelona)

Coincidiendo con la época de desarrollismo promovida por los llamados "tecnócratas" del franquismo, se producen diversos procesos migratorios dentro del Estado que afectan fundamentalmente al traslado de población rural desde el sur y Galicia hacia el centro y Norte de España.

Ello crea alrededor de las grandes ciudades suburbios de chabolas que los inmigrantes se construyen ellos mismos en condiciones penosas, y por otro lado, allí donde se realiza un mínimo de planificación, se produce un desarrollo urbanístico desigual, denso, precipitado y de deficientes características técnicas. Esas verdaderas colmenas a su alrededor, no cuentan con los servicios imprescindibles, originando un hacinamiento humano que hace germinar la protesta.

Como fruto de esta necesidad reivindicativa, surgen las Asociaciones de Vecinos con mayor o menor implantación a partir de las grandes ciudades hasta el conjunto del Estado.

Las Asociaciones de Vecinos asumieron en primer lugar las reivindicaciones de habilitabilidad de la clase obrera, pero posteriormente ampliaron su radio de acción, asumiendo tanto reivindicaciones políticas como los intereses de otras capas populares. Fueron organismos de lucha unitaria y popular, que si no tuvieron mayor repercusión fue debido a la incapacidad de los comunistas y a la influencia de los reformistas.

En la actualidad, y a partir de establecerse los nuevos ayuntamientos reformistas, buena parte de las Asociaciones de Vecinos, son utilizadas por personas, muchas con antigua trayectoria antifranquista, pero hoy compradas por el poder para, a cambio de conseguir beneficios personales, frenar y desviar la lucha del pueblo.

Hoy, muchos personajes introducidos en las Asociaciones de Vecinos son una palanca principal en la configuración de la Mafia del Estado. Los ayuntamientos y demás instituciones, especialmente los controlados por el PSOE, han llegado a establecer múltiples formas de remuneración a los dirigentes dóciles por sus "servicios prestados".

Las Asambleas Populares

Trinital Vella (13K)

Fiesta Popular reivindicativa (1994)

Si hoy pretendemos aglutinar a todas las clases y sectores populares en lucha contra el Estado monopolista, necesitamos un tipo de organización que haga posible esa unidad popular y que al mismo tiempo puede servirnos de embrión del futuro poder del pueblo.

En el pasado, algunas organizaciones marxistas leninistas preconizaban la constitución de Asambleas Populares para servir de base al proceso revolucionario.

Sin embargo, la concepción de esas Asambleas Populares era exclusivamente teórica y apartada de la lucha de clases de España, y por ello no se pudieron materializar. Decimos que era exclusivamente teórica, porque partía de una unidad establecida orgánicamente por acuerdos entre diferentes fuerzas políticas, que además ¡eran ya representantes del capital monopolista!

Nosotros deseamos los acuerdos con todas las organizaciones populares, pero especialmente deseamos la unidad con los sectores populares allí donde se encuentran y sufren la opresión, independientemente de que estén organizados o no. Y buscamos esa unidad teniendo en cuenta que hemos de partir del nivel de conciencia de las masas populares para elevarla paulatinamente. Ello es mucho más importante que establecer acuerdos programáticos profundamente "radicales" por arriba, que después en la práctica de la lucha de masas, nadie asume.

Igual como en las fábricas, como analizaremos más abajo, hemos de partir de la realidad existente para elevar el nivel de conciencia de los trabajadores, podemos y debemos realizar en los barrios populares.

Los comunistas en España perdimos en la transición de la reforma franquista, una oportunidad histórica para materializar las asambleas populares, partiendo de las Asociaciones de Vecinos.

Las Asociaciones de Vecinos, que en su día surgieron inicialmente como necesidad de los sectores inmigrantes de diferentes regiones para mejorar sus condiciones de vida, no tardaron en asumir en aquella época las reivindicaciones políticas democráticas del pueblo, en los momentos de auge de la lucha de masas. Posteriormente el espíritu reivindicativo fue abandonado ante el espejismo de la "democracia" burguesa.

En la actualidad, recogiendo esas experiencias, es posible plantearse la actividad en esas Asociaciones de Vecinos partiendo de la realidad actual, hasta llegar a asumir los intereses revolucionarios de las clases populares.

Y al igual que los trabajadores eligen a sus representantes en las fábricas, el pueblo puede elegir por sufragio universal a sus representantes populares para las Juntas de esas Asociaciones de Vecinos.

Ello nos permitirá materializar la unidad del pueblo en la lucha, por la base y a partir de sus reivindicaciones concretas (urbanismo, sanidad, enseñanza, impuestos, precios, paro, represión, solidaridad, etc.) y dentro de la cual jugará un papel esencial el movimiento obrero. No hace falta decir, que la unidad en la lucha así creada será indestructible, solo a condición que los comunistas no abandonemos la batalla. Ello determinará también en la medida que avance la lucha de clases la construcción de un verdadero contrapoder popular.

Pues en la medida que dichas elecciones por sufragio universal, supongan una participación cada vez mayor del pueblo, crearemos las condiciones para legitimar incluso electoralmente la lucha del pueblo, y abriremos sobre el terreno de la práctica, un abismo cada vez mayor entre el pueblo y las Instituciones burguesas.

Enfrentaremos la lucha del pueblo contra los auténticos responsables de su situación y sus colaboradores, y ello será la mejor manera de desenmascarar la palabrería seudo democrática y hueca. Allí estableceremos una unidad real y no sobre el papel y se clarificará quién está a favor y quién en contra de la lucha del pueblo por sus intereses.

En contra de este planteamiento encontraremos por supuesto a todos aquellos que propugnan el "apoliticismo" de las Asociaciones de Vecinos, que son los mismos que pregonan el "apoliticismo" en las fábricas. No hay nada nuevo en este sentido.

Pero, de igual forma que por arriba, las centrales sindicales reformistas y las Confederaciones de Asociaciones de Vecinos se pronuncian por temas políticos a la conveniencia del capital monopolista (Apoyo a la Constitución y a los poderes del estado burgués, apoyo a la intervención imperialista en otros países, como Yugoslavia, promoviendo su partición, etc.), también los comunistas podemos y debemos orientar nuestra actividad para que las Asambleas Populares de las Asociaciones de Vecinos se pronuncien, desde abajo, a favor no solo de mejorar las condiciones de vida del pueblo, sino también, en el futuro, y en la medida que la lucha de masas y la actividad de los comunistas, vaya descubriendo ante el pueblo la verdadera naturaleza de las Instituciones burguesas, a favor de una política estratégica revolucionaria de unidad popular. Que ello se pueda materializar depende exclusivamente de que los comunistas nos pongamos a la acción.

¿Con qué fuerza moral podrá reprimir el Estado monopolista las acciones y luchas de masas democráticamente decididas en estas Asambleas Populares, cuyas Juntas directivas sean elegidas por sufragio universal de un 60 o 70% del censo electoral en los barrios. ¿Cómo podrán ser acusados esos dirigentes populares de ser una "minoría marginal" y "extremista"?

Trinitat Vella 06 (22K)

Corte de tráfico en el Nudo de la Trinitat(1995)

La batalla por incrementar la influencia en las Asociaciones de Vecinos no será algo anecdótico (no lo está siendo ya). El poder mantiene una política de subvenciones y de sobornos diversos para asegurarse el control de dichas entidades. Las cúpulas de las Federaciones de dichas Asociaciones en su gran mayoría están integradas por personas atadas de una u otra manera al Estado. Hoy mantienen en la mayoría de ellas una actividad escasa, pero bastará que los comunistas intentemos aplicar la actividad aquí expuesta, como hemos hecho ya en algún sitio, que intentarán por todos los medios impedirlo, utilizando el chantaje, el soborno e incluso la colaboración indirecta con la represión. Ello es y será una prueba de lo acertado de nuestra estrategia.

JM

(basado en las experiencias de las Asociaciones de Vecinos de Vallbona (década de los 80) y de Trinitat Vella (década de los 90) de Barcelona)