bandera-roja (7K)
Trinitat Vella 03 (32K)
www.socialismocientifico.com
<<< La democracia interna en un triste estado



nuevo-5 (16K)

La Revolución Cultural

Justo después del final del Gran Salto, comienza una intensa polémica entre el partido comunista chino y el de la Unión Soviética, en la que el dirigente Kruschev, tira por la borda, uno tras otro, los principios marxistas. Los chinos ven en Kruschev un hombre ocupado en instalar sistemáticamente el capitalismo y en tirar a la papelera la herencia del revolución – un juicio de cual hoy, más de cincuenta años más tarde, podemos decir que era correcto. En mayo de 1966, Mao Zedong tiene una entrevista con el dirigente vietnamita Hô Chi Minh. Mao le dice: “Nosotros somos septuagenarios, pronto nos vamos a parecer a Marx, pero yo no sé todavía si el que nos sucederá será un Bernstein, un Kautsky o un Kruschev. Afortunadamente, tenemos todavía tiempo de prepararnos a tal eventualidad.”76] Mao estaba convencido de que China tenía la necesidad periódica de un movimiento de masas para depurar el partido, para combatir las viejas ideas feudales y las nuevas ideas burguesas en la sociedad y para impedir que China tomase la vía del capitalismo. Solamente de esta manera se puede evitar la aparición de un Kruschev chino.

A los ojos de Mao, de hecho, éste ya había surgido. No bajo los trazos de una sola persona, sino de todo un grupo de personas. En mayo de 1966 Mao escribe: “Los representantes de la burguesía que se han infiltrado en el Partido comunista niegan la necesidad de la lucha del proletariado contra la burguesía, de la revolución del proletariado contra la burguesía, de la dictadura del proletariado sobre la burguesía. Ellos son los leales servidores de la burguesía y del imperialismo. Se esfuerzan juntos en mantener en su lugar la ideología burguesa de la opresión y de la explotación del proletariado. Es una banda de contrarrevolucionarios que están enfrentados al Partido comunista y al pueblo. Su lucha contra nosotros es una lucha a muerte. Es por eso, que nuestra lucha contra ellos debe ser igualmente una lucha a muerte. Los representantes de la burguesía que se han infiltrado en el partido, en el gobierno, en el ejército y en los sectores culturales son una banda de revisionistas contrarrevolucionarios. Si tienen la ocasión, transforman la dictadura del proletariado en una dictadura de la burguesía”.

Esta forma de presentar la situación, dirá más tarde el Comité central, no se corresponde con la realidad. Por supuesto que hay oportunistas de derecha en el partido, al igual que oportunistas de izquierda. Pero las contradicciones entre ellos y el partido no son antagónicas. Son contradicciones que reposan en diferentes visiones de la manera de construir el socialismo. Este texto de Mao se sitúa también en las antípodas de las ideas de sus ensayos fundamentales: Sobre la nueva democracia (1940), El gobierno de la coalición (1945) y De la justa solución de las contradicciones en el seno del pueblo (1957), donde busca un frente unido con la clase de capitalistas con el objetivo de salir del país de su sub-desarrollo y donde defiende la construcción del socialismo en un periodo histórico muy largo y de manera progresiva.

En este momento, la lucha contra los supuestos elementos capitalistas bate su récord. El 18 de marzo de 1966, el general Luo Ruiqing realiza una tentativa de suicidio después de haber sido acusado de todo tipo de infamias por Lin Biao. Luo Ruiqing es un veterano de la revolución y es el jefe del Estado mayor de la armada. El 17 de mayo, el antiguo redactor en jefe del periódico del partido, Deng Tuo, se suicida después de haber también sufrido el fuego de la crítica. Seis días más tarde, es en torno a Tian Jiaying, quien durante muchos años, ha sido uno de los secretarios políticos más fieles y más competentes de Mao. El 25 de junio, el director del ministerio de Asuntos extranjeros se suicida también, pronto le seguirá, el 10 de julio, Li Qi, el director de la sección de propaganda de la ciudad de Beijing. También reciben severas críticas: los cuadros superiores del partido, el presidente de la República y el primer vicepresidente del partido Liu Shaoqi, el primer ministro Zhou Enlai, el mariscal Zhu De, el vicepresidente del partido Chen Yun y el jefe del secretariado del partido Deng Xiaoping. En otoño de 1966,se recompone la dirección del partido. A partir de entonces, sólo quedará un vicepresidente que es el ministro de Defensa, Lin Biao. Los antiguos vicepresidentes Liu Shaoqi, Zhou Enlai, Zhu De y Chen Yun ya no se citan más. Se castiga fuertemente a otro veterano: Bo Yibo. Forma parte de los Ocho Inmortales, el grupo de los ocho veteranos más respetados de la revolución china. Durante la revolución cultural, ya no forma parte de los Inmortales, sino de los 66 traidores, los cuadros superiores que entran en prisión. Durante el noveno Congreso del partido, en abril de 1969, un 70% de los miembros todavía en vida del octavo Comité central no son reelegidos. 25 de los 29 secretarios provinciales son destituidos de sus funciones.

A ojos de Mao, la lucha contra todos estos “elementos derechistas” debe ser llevada a cabo en primer lugar por las masas. El 8 de agosto de 1966, Mao declara:“En la Gran revolución cultural proletaria, el único método válido consiste en que las masas dispongan ellas mismas. Que no teman ni a la agitación ni al furor. Dejen a las masas educarse a ellas mismas en este gran movimiento revolucionario y déjenlas aprender a hacer la distinción entre lo que es justo y lo que es erróneo”. Nuevamente, Mao va al reencuentro de los principios políticos de la revolución china. Antes, se había opuesto a recuperar del eslogan “Haced todo lo que las masas quieran”, porque, decía, las masas necesitan el rol dirigente del partido y no cuadros que les mangoneen después. Pero, a partir del Gran salto, toda la salvación viene de las manos de las masas. En febrero de 1967, surge un conflicto entre el ministro de Agricultura Tan Zehnlin y Jiang Qing quien, en compañía de Wang Hongwen, Zhang Chunqiao y Yao Wenyuan, constituyen la Banda de los cuatro, el grupo de extrema izquierda que se apropia, de hecho, de la dirección de la Revolución cultural. Tan Zehnlin escribe: “Las masas, nada más que las masas…¿Y qué ocurre con el rol del dirigente del partido?. Hoy, todo se hace sin el partido. Las masas disponen ellas mismas, ellas se educan solas, ellas hacen la revolución. ¿Qué es todo esto?, ¡es la metafísica!. El objetivo de esta gente de extrema izquierda es eliminar uno tras otro a los viejos cuadros y tirar cuarenta años de revolución a la basura.”77]

En numerosas fábricas y ciudades, la gente de extrema izquierda excluye al partido y a las autoridades. En enero de 1967, en Shanghai, estalla una revuelta en la que la totalidad de las altas instancias del partido son enviadas a paseo. Lo mismo ocurre en las ciudades de Beijing, Taiyuan y Harbin. Cada vez con mayor frecuencia, el partido es sacado fuera del circuito. En el seno de la dirección nacional del partido se funda el grupo de la revolución cultural, bajo la dirección de Jiang Qing y de Chen Boda. El 17 de febrero de 1967, se da un intercambio verbal particularmente mordaz entre los miembros de este grupo y un grupo de veteranos revolucionarios bajo la dirección de Li Xiannian y el mariscal Ye Jianying. En un momento dado, este último le dice sarcásticamente a Chen Boda: “No, es verdad, nosotros no conocemos los principios comunistas. Díganoslos entonces. Por ejemplo: ¿Podemos hacer una revolución sin la dirección del partido?.”78] Después de este cara a cara, las reuniones del Buró político serán simplemente suprimidas. La dirección efectiva del partido pasará de aquí en adelante a manos del Grupo de la Revolución Cultural quien, sin embargo, no tiene ningún mandato ni del Comité central ni del Congreso del partido.

El Grupo de la Revolución cultural desarrolla una línea que, en bastantes aspectos, se asemeja a la ideología del Movimiento por la nueva cultura del periodo de 1915- 1919. El primer presidente del Partido comunista proviene de este movimiento. Ya en la época, sus militantes reclamaban una revolución cultural. En su iconoclasia,exigían el rechazo de todo lo que emanaba de la cultura china tradicional porque, según ellos, esta cultura era un freno para el progreso. Ellos estimaban que el cambio revolucionario cultural e intelectual era la condición esencial para el progreso socio-económico. Estaban convencidos de que la historia estaba determinada por lo que pensaba la gente y que este pensamiento estaba formado por movimientos revolucionarios tales como las revoluciones culturales. Entre 1966 y 1976, se constituye igualmente el núcleo central de la Revolución cultural: son las ideas las que determinan el curso de la historia. Cada quince o veinte años, las revoluciones culturales cíclicas deben barrer las viejas ideas y crear nuevas ideas revolucionarias.

Lenin tenía otra visión al respecto. Él creía que los comunistas debían utilizar del pasado todo lo que era correcto. El socialismo, decía, no puede construirse sin apoyarse sobre lo que ha habido de bueno y de correcto en el pasado. Una excelente frase suya dice: “El pasado, es la masa que se moldea hoy para hacer el pan de mañana”. Lenin estimaba igualmente que el desarrollo cultural de un pueblo dependía en primera instancia del desarrollo material, ya que sin una base material, ninguna civilización superior sería posible. Es por eso que Lenin decía que cuanto más atrasado estuviese un país, más difícil sería construir el socialismo. En 1961-1962, Mao redacta una crítica de la obra Manual de Economía política de los comunistas soviéticos. Él escribe: “Lenin dijo: “Mientras más atrasado sea un país, más difícil es su paso del capitalismo al socialismo”. Vista desde hoy, esta tesis no es correcta. En realidad, mientras más atrasado sea un país económicamente, más fácil es su paso del capitalismo al socialismo, y no más difícil. Mientras más pobre es un hombre, mas quiere la revolución.”79] El retraso se convierte así en una ventaja.

Mao defiende la misma idea en la víspera del Gran Salto Adelante. En 1958, describe al pueblo chino como una hoja de papel en blanco: “Los 600 millones de habitantes de China tienen dos particularidades destacables: ellos son ante todo pobres y en segundo lugar blancos. Esto parece algo malo pero, en realidad, es algo bueno. La gente pobre pide un cambio, quieren hacer cosas, quieren la revolución. No hay tareas sobre una nueva hoja de papel en blanco. Las palabras más nuevas y más bellas pueden escribirse y se pueden hacer los dibujos más nuevos y más bellos.” 80] Desde ese punto de vista, a partir de entonces, Mao Zedong estima que la espontaneidad de las masas puede cambiar sus propias ideas y el mundo en su totalidad. Aquí, estamos muy alejados de la opinión de Lenin que decía que el socialismo no puede ser el resultado de la única y sola voluntad de las masas, sino que su condición de base reside en un modo de producción muy avanzado. Lenin decía igualmente –y es diferente de lo que dice Mao en 1957- que las masas no podían llegar por ellas mismas al socialismo científico, sino que el socialismo científico debía serles aportado, ya que se trata de una ciencia y de una experiencia acumulada y teorizada.


76] The Great Proletarian Cultural Revolution, Foreign Languages Press, Beijing, 1970, pp. 128-130 et 141.

77] John Gittings, op. cit., p. 55.

78] Ibidem

79] Mao Zedong, “ Notas de lectura acerca del manual de Economía política de la Unión Soviética “ (1961-1962), dans : Long Live Mao Zedong Thought, A Red Guard Publication, point 14. http://www.marxists.org/espanol/ mao/1960notas.htm

80] Mao Zedong dans un article du Drapeau Rouge, 1er juin 1958, pp. 3-4, traduit dans Peking Review, 10 juin 1958.

_________________________________

Capítulo 3. Las reformas >>>

ÍNDICE

Introducción

El socialismo chino


Capítulo 1

Del feudalismo a la revolución

La fuerza y el declive del feudalismo burocrático

La sumisión de China

Un aumento de intensidad


Capítulo 2

1949-1976 : el primer periodo de puesta en marcha del socialismo

La revolución democrático-burguesa

El fin precoz de la política de socialización a largo plazo

De los equipos de ayuda mutua a las cooperativas

El Gran salto adelante

La democracia interna en un estado triste

La Revolución cultural


Capítulo 3

Las reformas

Zonas sombrías y obstáculos

Las condiciones del socialismo económico

La emancipación de la mente

La reforma agraria

La reforma industrial

El peso del sector del Estado

Las multinacionales capitalistas vienen y van


Capítulo 4

Los logros y los problemas

Una economía débil todavía

Los problemas en las zonas rurales

¿Qué hacer ?

Los sindicatos y los derechos sindicales

El Partido comunista


Post-facio

China y la crisis del capitalismo

Una nueva estrategia de desarrollo

Irritación en Washington

Hacia una nueva guerra fría