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Irritación en Washington

A medida que China sale del subdesarrollo, la irritación crece en los EEUU. Es un poco raro, porque ¿Quién no se alegraría de ver que el 22 por ciento de la población mundial deja atrás la pobreza?

El 5 de agosto de 1991, el periódico financiero y económico americano Forbes, publicaba en el New York Times un anuncio de una página entera para su siguiente número. Atravesando la página se podía leer la frase: “¡En China, el capitalismo está venciendo!.”255]

Los Estados Unidos siempre soñaron con una China occidentalizada sustentada en una economía de libre mercado y un sistema político a la americana. Mientras estas dos condiciones no se cumplan, los empresarios y políticos americanos dirán que china es «autoritaria» y «dictatorial». A medida que China avanza, en los EEUU se dan cuenta que el país no evoluciona como Forbes lo había previsto en 1991. Por ello el American Enterprise Institute, una comisión de especialistas provenientes del mundo empresarial americano declara: «Tras la década de los 90, esperábamos que nuestro compromiso multidimensional con Beijing condujese a una China fuerte, rica, pacífica y democrática. Veinte años más tarde, tememos que esta implicación haya llevado a una China fuerte y rica, pero, por desgracia, autoritaria.»256] La China «autoritaria» pone una soga la cuello a las empresas americanas. En 2008, se estima que las 57.000 empresas americanas presentes en China obtuvieron unos beneficios de 80 mil millones de dólares, de los que la mayor parte han retornado a los EEUU. Pero serían mucho mayores si las multinacionales americanas y las empresas privadas chinas hubiesen podido tomar las riendas del aparato del estado, si las empresas hubiesen sido tan libres como lo son en los EEUU.

Otra fuente de irritación es que en los años 90, los empresarios y politicos norteamericanos estaban convencidos que China iba a disminuir progresivamente el sector estatal de la economía. Esto hubiese sido perfecto, para las grandes empresas privadas y extranjeras. Pero, hoy en día, se demuestra que el sector estatal es cada día más fuerte. La revista Foreign Policy, una publicación próxima a los demócratas norteamericanos, escribe: «A medida que China se refuerza y se enriquece, los sectores controlados por el estado se desarrollan. Son cada vez más poderosos, al contrario que el sector privado independiente, que es deliberadamente oprimido. Prácticamente el 95 por ciento de los 586.000 millones de dólares del total de incentivos a las empresas anunciado por Beijing en noviembre de 2008, se dirige al sector del estado. China Inc. es la más potente, pero esto no nos acerca ni un paso en la reforma política. Al contrario, el sector del estado, más potente, da más medios al partido comunista para reforzar su influencia en la economía y en la sociedad.»257]

El periódico bursátil británico The Financial Times, constata igualmente que la crisis en las metrópolis capitalistas ofrece una oportunidad suplementaria a este proceso: “La crisis financiera ha agravado todavía más la situación - conocida bajo el nombre de Guo Jin Min Tui - : el Estado avanza, mientras el sector privado retrocede. Las empresas del Estado han recibido enormes préstamos ligados a los incentivos y los utilizan para recomprar las empresas privadas.”258]

Hay todavía un tercer factor de irritación: a medida que China se desarrolla económicamente, ciertas empresas chinas se transforman en competidoras, a una escala por ahora modesta, ciertamente, pero la evolución es manifiesta. No paran de aumentar su porción en el mercado chino y cada año son más activas en los mercados internacionales.

Estos factores y los vínculos cada vez más estrechos que ligan a China con Asia, África y América Latina, provocan un cambio esencial en las relaciones internacionales: el peso de los EEUU y de la UE disminuye. Los EEUU y Europa pierden influencia sobre toda una serie de países en vías de desarrollo. Los vínculos que establece China son principalmente económicos: China necesita a otros países en vías de desarrollo en Asia, África y América Latina, tanto como estos países necesitan a China. Son relaciones mutuamente beneficiosas, que se basan en el beneficio económico y el desarrollo político.

La crisis en los EEUU y en Europa ha dado un importante empujón a este proceso. En 2009, las importaciones mundiales bajaron un 23%. Este año, las de los EEUU disminuyeron un 26%. En China las importaciones disminuyeron tan sólo un 11%. En 2010, se estima que las importaciones de los grandes países capitalistas aumentaron nuevamente un 12%259]. Pero en China, lo hará un 40%260]. Tras 65 años ininterrumpidos en que los EEUU representaron el motor económico mundial, la crisis ha hecho que China sea hoy quien tome el relevo. En 2009, China pasó a ser el primer socio comercial de África, en detrimento de los EEUU. Este año, China ha sobrepasado igualmente a los EEUU siendo el primer socio comercial de Brasil, el país más grande e importante de América Latina. En 1995, Japón exportaba tres veces más en dirección a los EEUU que hacia China. Pero hoy en día, China es el primer importador de productos japoneses. China es igualmente el primer socio comercial de Australia, Taiwan, Corea de Sur y la India. Esto debilita claramente la posición de los EEUU en Asia: Taiwan, Corea del Sur, Japón y Australia eran aliados de los EEUU a quienes se otorgaba el rol de contener a China. China es incluso el mayor importador de petróleo del Medio Oriente, mayor que los EEUU. ¡El medio Oriente! ¡La reserva petrolera privada de los EEUU desde hace sesenta o setenta años!

La solidaridad de Asia, África y América Latina con China es cada vez más fuerte porque la venta de materias primas a China va a la par con la financiación y organización de los trabajos de infraestructura que faltan para salir de la pobreza y el subdesarrollo. Incluso el periódico bursátil británico The Financial Times escribe: «Algunos comentaristas occidentales describen la relacción de China con África como una nueva forma de colonialismo que reposa en la búsqueda de materias primas. Esta crítica ha sido sobrepasada. La estrategia occidental de desarrollo podría ser bien intencionada, pero no ha roto con el ciclo de subdesarrollo de África. Las inversiones chinas que se inspiraron en intereses comerciales hacen aumentar el empleo y el crecimiento en África y abren perspectivas para avanzar en una vía diferente. Los chinos trabajan en una infraestructura que tendrá efectos positivos en las ramas industriales más allá de las materias primas.»261

El vínculo entre los tres continentes del tercer mundo y China y las ventajas que esta colaboración aporta atizan de una manera considerable la batalla de ideas entre el capitalismo y el socialismo. El laureado premio Nóbel y profesor de economía Joseph Stiglitz escribe: «Lo cierto, en todo caso, es que ninguna crisis, y mucho menos una tan grave como la actual, remite sin dejar un legado. Uno de los legados de esta crisis será una batalla de alcance global en torno a ideas. O mejor, en torno a qué tipo de sistema económico será capaz de traer el máximo beneficio para la mayor cantidad de gente. En ningún sitio esa batalla es más enconada que en el Tercer Mundo. (…)En buena parte del mundo, la batalla entre capitalismo y socialismo (…) sigue estando en el orden del día. (…) La crisis (…) sin duda ha producido perdedores, y entre éstos ocupan un lugar destacado los defensores del tipo de capitalismo practicado en los Estados Unidos..»262


255] Richard Smith, « The Chinese road to capitalism » (La voie chinoise vers le capitalisme), New Left Review, mai-juin 1993, p. 31.

256] Dan Blumenthal, « America and Japan approach a rising China » (L’Amérique et le Japon se rapprochent d’une Chine en devenir), AEI Outlook, décembre 2006.

257] John Lee, « An insider’s guide to Washington’s China war » (La guerre de Washington contre la Chine : un guide pour initiés), Foreign Policy In Focus, 28 juillet 2009.

258] David Oakley, « Building success » (Bâtir le succès), Financial Times, 9 novembre 2009.

259] Organisation mondiale du commerce, « Trade growth forecast revised upwards for 2010 » (Les prévisions de croissance du commerce revues à la hausse pour 2010), Communiqué de presse 616, 20 septembre 2010

260] Gong Wen, «Interview with Huo Jianguo, Dean of the Research Institute for International Trade and Economic Cooperation under the Ministry of Commerce» (Interview de Huo Jianguo, doyen de l’Institut de recherche pour le Commerce et l’Économie internationaux), Renmin Ribao, 28 juillet 2010.

261] « China’s new scramble for Africa » (La nouvelle bataille de la Chine pour l’Afrique), Financial Times, 25 août 2010.

262] Joseph Stiglitz, « El mensaje tóxico de Washington» , Vanity Fair, julio 2009. http://www.rebelion.org/noticia. php?id=87019

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ÍNDICE

Introducción

El socialismo chino


Capítulo 1

Del feudalismo a la revolución

La fuerza y el declive del feudalismo burocrático

La sumisión de China

Un aumento de intensidad


Capítulo 2

1949-1976 : el primer periodo de puesta en marcha del socialismo

La revolución democrático-burguesa

El fin precoz de la política de socialización a largo plazo

De los equipos de ayuda mutua a las cooperativas

El Gran salto adelante

La democracia interna en un estado triste

La Revolución cultural


Capítulo 3

Las reformas

Zonas sombrías y obstáculos

Las condiciones del socialismo económico

La emancipación de la mente

La reforma agraria

La reforma industrial

El peso del sector del Estado

Las multinacionales capitalistas vienen y van


Capítulo 4

Los logros y los problemas

Una economía débil todavía

Los problemas en las zonas rurales

¿Qué hacer ?

Los sindicatos y los derechos sindicales

El Partido comunista


Post-facio

China y la crisis del capitalismo

Una nueva estrategia de desarrollo

Irritación en Washington

Hacia una nueva guerra fría