www.socialismocientifico.com

La lucha de Gamonal vuelve a demostrar nuevamente que las Asociaciones de Vecinos pueden transformarse en órganos de Poder Popular


gamonal (11K)

26-1-2014

La lucha de los vecinos del barrio obrero de Gamonal ha vuelto a echar por tierra diversos tópicos. También ha demostrado las posibilidades reales de construir una alternativa revolucionaria práctica y concreta al estado monopolista español actual, basada en las características de nuestra propia historia y realidades.

La clase obrera en el estado español posee los barrios, además de las empresas, para dirigir y organizar hoy la lucha obrera y popular.

La situación del movimiento obrero en el estado español a partir del pacto social y político que supuso la reforma del franquismo, ha venido marcada por tres realidades fundamentales. 1) El corsé impuesto por los dirigentes de los sindicatos verticales en que se han transformado CC.OO. y UGT, 2) Como consecuencia de ello, la impotencia de los obreros en las empresas para impedir el robo progresivo de plusvalías de su trabajo y ahora en la actual crisis la progresiva pérdida de derechos, y 3) La inoperancia de las organizaciones de la llamada "izquierda revolucionaria" o "alternativa" para derrocar a tales dirigentes, e igual inoperancia para levantar organizaciones de clase, política y sindical, con influencia real en el movimiento obrero. Estas tres realidades se complementan y explican el hecho de que la gran conflictividad social actual continúa sin conseguir la acumulación de fuerzas para un proceso revolucionario.

Los oportunistas "de izquierdas" nunca tienen en cuenta estos tres factores complementarios para así poder culpar únicamente a los oportunistas "de derechas", y quedar ellos libres de responsabilidad. Los oportunistas "de derechas" culpan únicamente a los "izquierdistas" por "dividir" el movimiento obrero, con el mismo objetivo, eludir su responsabilidad. Y ambos mantienen, unos su ego erecto, otros sus prebendas corruptas y a veces ambos objetivos las mismas personas y partidos, y a la clase obrera sin organización revolucionaria de vanguardia.

Tales circunstancias se continúan repitiendo en el estado español desde hace decenas de años. En la actualidad, se vuelve a insistir en la necesidad de "unir las luchas" como forma para superar la desorganización de las fuerzas revolucionarias. Pero el deseo de "unir las luchas" no se puede realizar porque ello presupone la intervención del factor subjetivo en el factor objetivo. El factor subjetivo, único con capacidad de transformación es el Partido Comunista, que hoy no existe, y por tanto, no puede actuar en el factor objetivo que son las luchas que surgen, que existen y existirán independientemente de la voluntad de personas y partidos.

El partido solo puede crearse y desarrollarse en unión con las luchas reales que surgen, pero decenas de años han demostrado que no cualquier estrategia y táctica de cualquier partido "revolucionario" es capaz de transformar las luchas existentes y unirlas.

La línea práctica de las organizaciones revolucionarias en los últimos 35 años se ha limitado a "impulsar las luchas" existentes o bien a propugnar la organización "revolucionaria" al margen del movimiento real. Pero se continúa sin abordar la forma concreta de fusionar la acción de las luchas con su organización revolucionaria unitaria.

Lo primero es partir de la realidad de que tantos años de incapacidad del movimiento comunista en el estado español ha contribuido a consolidar una aristocracia obrera numerosa, que aunque hoy va perdiendo progresivamente su estatus, aún conserva importantes migajas respecto a los sectores más proletarios de la clase obrera. Además conserva lo negativamente más importante, la ideología neo colonialista que desde las guerras imperiales bebe diariamente de la propaganda del régimen y de organizaciones "revolucionarias" anti chinas occidentales.

No de otra manera se puede entender la postura de los partidos alineados alrededor del KKE y otros de tendencias trotskista, que consideran a todos los países que no tienen un sistema "comunista" -comunista es en realidad muchos de los contenidos que ellos exigen bajo el calificativo de "estado socialista"-, como imperialistas o proclives al imperialismo. En el fondo, tratan de defender su estatus de aristocracia obrera frente a la "competencia desleal" del tercer mundo emergente, y pretenden que éste asuma sus valores, descalificando al tercer mundo por no conseguir en pocas decenas de años las condiciones de vida y trabajo que a las masas empobrecidas españolas costó 500 años.

En realidad, creen erróneamente que de esa manera, unos más altos salarios en los países de tercer mundo, significarían precios más elevados de sus productos que les impediría ser más competitivos que la economía española. Es decir, no es algo que defiendan por "internacionalismo" como muchos de ellos proclaman, sino por puro egoísmo de casta al servicio objetivo de su estado imperialista.

En suma, la aristocracia obrera con palabrería populista o revolucionaria, anticomunista de hecho, que aún controla hoy empresas y barrios, continúa siendo un factor determinante de la estabilidad del régimen, que impide a los sectores más combativos de las masas enfrentarse al estado y construir el partido comunista. Tal situación obliga a las masas en su lucha a buscar un rodeo donde el corsé de los servidores del estado sea más débil, respecto a la actividad de las empresas. Este rodeo son los barrios.

La importante lucha del barrio de Gamonal de Burgos es un exponente de esta realidad. Durante los días posteriores a la victoria de los vecinos de Gamonal para impedir la remodelación de la calle Victoria, todos los medios de propaganda del régimen -que son la inmensa mayoría de los de mayor audiencia- no se cansaron de repetir que la decisión del ayuntamiento de abandonar el proyecto suponía una errónea señal que se daba para que los "violentos" y los de la "kale-barroka itinerante" se enfrentaran violentamente a los "poderes públicos" a la menor oportunidad.

Con tal estratagema, los "tertulianos" y "comunicadores" del estado pretendían trasladar al pueblo el hecho falso de que el protagonismo de la victoria perteneció a "40 violentos" y sus acciones de "quema de containers". Sin embargo ello es completamente falso. La victoria la consiguieron los miles de vecinos, incluidos ancianos y niños, que el lunes 13 de enero fueron ocupando las obras desde las 6 de la mañana y garantizaron mediante retenes "a pie de tajo" que las obras del boulevard no se llevaran a cabo.

Esto y la extensión de diversas protestas en solidaridad con Gamonal en 35 ciudades españolas, con el peligro de motín político masivo en todo el estado contra la corrupción, fue lo que obligó a la dirección estatal del PP a ordenar al Alcalde de Burgos volver atrás en su intención anunciada de continuar las obras unas horas antes.

Pero, aunque la acción de solidaridad tuvo su importancia, hay que resaltar que el factor decisivo fue que los vecinos de Gamonal pararon las obras "in situ". Sin ello la solidaridad de otras ciudades no habría tenido la misma fuerza.

El gran peligro para el estado no era la mera extensión de la protesta, sino la extensión a otras partes del estado de los métodos de lucha utilizados en Gamonal de responder con los hechos consumados de las masas parando la obra a los hechos consumados de una camarilla especuladora en el gobierno municipal. Eso era precisamente lo que los "tertulianos" agentes del poder pretendían ocultar otorgando el protagonismo del éxito a "40 violentos".

Esos métodos de lucha masivos y de hechos consumados ante la arbitrariedad del poder, han sido utilizados en el pasado en ocasiones por el movimiento de las Asociaciones de Vecinos tanto bajo el franquismo como después de la reforma del régimen, mediante cortes de tráfico masivos en vías transitadas, ocupaciones de viviendas municipales vacía, ocupaciones de lugares públicos, no pagar impuestos abusivos, etc.

Bajo el franquismo dichas acciones eran disueltas directamente por la policía provocando en algunos casos graves enfrentamientos. Bajo el régimen reformado actual, el lugar de la policía lo ocupan personas adictas al estado, incrustadas en muchas asociaciones, que intentan en todo momento que las protestas, cuando son inevitables, sean meramente testimoniales, que "no se politicen" y se suben al carro de dichas luchas sólo para desviar el caballo de su camino.

Bajo el franquismo, la lucha de las Asociaciones de Vecinos impulsaron la urbanización y servicios sociales en los barrios y acometieron la unidad de lucha con el Movimiento Obrero que mantenía vocalías en las juntas asamblearias de las Asociaciones de Vecinos.

Bajo el régimen reformado actual, una vez que los "partidos de izquierdas" se entregaron al parlamentarismo, el poder hizo asumir a la gran mayoría de las Federaciones de AA.VV. actuales, unos estatutos de Asociaciones de Vecinos para impedir que las Asambleas Populares se erijan como contrapoder a las instituciones burguesas, limitando el derecho de voto a los socios, para intentar evitar que en cada barrio se ejerza el "derecho a decidir" de todos en todos los problemas y en las elecciones de la junta participen todos los vecinos, independientemente de que sean socios o no.

La cuestión de que un día en los barrios, voten más vecinos a las Juntas de las AA.VV. impulsoras de las Asambleas Populares, que a los cargos institucionales de ayuntamientos y comunidades o gobierno, es un grave peligro para el estado, pues ello, deslegitimaría las elecciones burguesas controladas por la Televisión, legitimaría democraticamente la lucha de las masas y, por tanto, dificultaría mucho más la represión contra la acción revolucionaria.

Debo exponer ahora dos experiencias que entrocan esencialmente con la lucha de los vecinos de Gamonal.

Durante comienzo de los años 80, en el barrio de Vallbona de Barcelona tuvieron lugar importantes luchas para conseguir la eliminación del chabololismo y posterior urbanización del barrio. Inicialmente, militantes del PSUC y MC tenían enfrentado el barrio entre inquilinos de viviendas y propietarios de viviendas, la inmensa mayoría de ellos residentes en el barrio. El calificativo de "propietario" era absolutamente desproporcionado, pues suponía unir en una misma "clase enemiga" a los propietarios especuladores (muy escasos en Vallbona en aquella época) y a los obreros que con enorme esfuerzo habían construido su propia vivienda y habían conseguido la legalización de las mismas. Ni que decir tiene que tal enfrentamiento suponía un escudo para que el ayuntamiento, en el que gobernaba el propio PSUC, el PSC con Narcis Serra como alcalde y ERC, no acometieran la urbanización del barrio.

Como ello suponía dividir al propio pueblo de Vallbona, un pequeño grupo de personas propusimos un plan para unir en la lucha a propietarios residentes en sus viviendas, inquilinos, y al conjunto de la etnia gitana junto a las payos. El plan urbanístico que propusimos debía contemplar en primer lugar eliminar de hecho la expropiación de propietarios residentes que planteaban PSUC y MCC y cambiarlo por el criterio de permuta. En segundo lugar planteábamos que el primer bloque de viviendas a construir, al no haber expropiaciones no se hiciera sobre demolición de viviendas, sino en terrenos del viejo campo de futbol. En ese primer bloque se colocarían a los primeros chabolistas reinstalados. A continuación se demolerían sus antiguas chabolas y se construiría el segundo bloque, y así sucesivamente.

Tal proyecto fue asumido por la mayoría de vecinos y organizamos acciones para exigir al ayuntamiento su realización. En el "Hondo", que hoy se llama "Plaza 1º de Mayo", existía un llamado "Bloque de Emergencias" de seis plantas de viviendas deshabitadas y notoriamente deteriorado durante años que teóricamente el patronato municipal tenía para casos de "emergencias" en Barcelona. Realizamos una asamblea de payos y gitanos y acordamos su ocupación distribuyendo de manera proporcional familias de ambas etnias. Realizamos la ocupación y las viviendas quedaron en poder de los ocupantes. Posteriormente al patronato aceptó un alquiler módico en función de las posibilidades de cada familia y la ocupación se consolidó.

Ello dio fuerzas al proyecto de urbanización de Vallbona que proponíamos, entramos en la Asociación de Vecinos mediante elecciones unitarias y abiertas en las que participaron todos los vecinos que lo deseasen y una vez allí convocamos y realizamos diversos cortes de tráfico en la carretera nacional cada vez más masivos a pesar de la presencia de guardias civiles que llegaron a mostrar sus fusiles.

A continuación de ello, en una reunión en distrito de Nou Barris de más de 30 vecinos con el regidor Juanjo Ferreiro (concejal del PSC "reciclado" de su antigua militancia en ORT) este señor, sudando, nos comunicó que el ayuntamiento aceptaba estudiar nuestro plan. Ese fue el comienzo del fin del chabolismo en el barrio de Vallbona. Sin embargo la inexistencia del Partido Comunista hizo que aquella victoria no sirviera para acumular fuerzas revolucionarias.

En la década de los 90, y durante 10 años, en el barrio de Trinitat Vella, limítrofe con Vallbona, tuvo lugar una nueva experiencia de intento crear un contrapoder popular a las instituciones burguesas. La junta existente del PSC-PSOE fue derrotada en elecciones abiertas y unitarias por 721 votos contra 341 y a partir de ahí se iniciaron cortes de tráfico en el Nudo de la Trinitat exigiendo el cumplimiento de promesas incumplidas del alcalde Maragall. Se impidió con una barrera humana ante los antidistubios la construcción de una obra ilegal del ayuntamiento -con el señor Luchetti del PSUC, responsable de urbanismo- que atentaban a los vecinos, para convertirlo en almacén de mármol en la C/. Negocio. Se impidió la entrada de las maquinas en una obra que el ayuntamiento pretendía realizar en Epifanio Lorda sin consenso dando los pisos a dedo a enchufados, obligando al cambio del proyecto inicial y a una selección profesional de los destinatarios tanto en los pisos protegidos de Epifanio Lorda como en los de Calle Galicia. Se ocuparon para familias del barrio 3 pisos vacíos del Patronato uno de ellos en poder de la monja de Trinijove Maria Estrany.

Se forzó la construcción del acceso a la Ronda de Dalt desde la Via Barcino, derribando un muro existente. Durante años, más de mil familias del barrio no pagamos los impuestos en el recibo del agua, en unión con otros barrios, lucha unitaria de 100.000 familias catalanas que al final fue demolida por el PCC.

Todas las acciones de masas se decidían en Asamblea y todas las responsabilidades eran revocables. Ello posibilitó que cuando nos intentaron procesar y la policía nos llamaron a declarar, 200 personas vinieron con nosotros para impedirlo en manifestación ante la comisaria de Sant Andreu.

Realizamos un intento para construir un partido comunista merecedor de tal nombre, organizando una célula y realizando charlas comunistas. Sin embargo los "camaradas" antiguos prosoviéticos del PCOE, incluido su actual "responsable de la Comisión Ideológica" Manuel Góngora y sus amigos, no estaban dispuestos al combate y menos a perder una pequeña parte de su ego y prefirieron unos aliarse con Fernando Ferrán y Andrés García que poco despues los abandonaron integrándose estos últimos en el PCPE, mientras nuestros "camaradas" en Catalunya se limitaban a dar discursos.

El bloqueo de todos los grupos llamados "comunistas" y "anarquistas" era absoluto a partir del trabajo mercenario de la Fundación privada Trinijove regida por un consejo rector en el que participaba la Iglesia, la Generalitat y el Ayuntamiento, dedicada a sobornar a los jóvenes y personas con inquietudes, mediante "viajes de intercambio" y unos numerosos cursos de formación inexistente en su mayoría pagados por el Departament de Treball de la Generalitat y dirigidos por dos militantes de UDC, funcionando como organización de base del "caso Pallerols".

La ocupación de las viviendas y especialmente las pintadas que realizamos a la luz del día "OTAN terrorista, parar la guerra imperialista" firmada con la hoz y el martillo, contra los bombardeos de Yugoslavia, fue determinante para que jeeps del ejercito patrullaran durante varios días el barrio, y el aparato del estado iniciara terrorismo de estado durante 5 meses mediante amenazas de muerte y una agresión física anónima contra la presidenta de la Asociación de Vecinos. Interpusimos denuncias ante el juzgado de instrucción nº 10 de Barcelona y la jueza Rosa M. Freire Pérez decidió el sobreseimiento por "por no resultar debidamente justificada la perpetración del delito".

Todos estos factores unidos llevaron el temor a la población y nuestro aislamiento y en 2001, ante la falta de apoyos militantes prácticos en la Asamblea, abandonamos la junta de la Asociación de Vecinos y hasta hoy la Asociación de Vecinos Trinitat Vella está controlada nuevamente por el régimen.

A pesar de todos los errores y limitaciones existentes en la actualidad en los barrios, las experiencias citadas y la más actual del barrio de Gamonal, demuestra algo esencial:

1) los órganos de poder popular en España no pueden salir de montajes al margen de las Asociaciones de Vecinos, aunque éstas han de ser transformadas eliminando el corsé que les impide actuar de manera abierta al barrio tanto en las movilizaciones como en la elección unitaria y abierta a todos los vecinos por sufragio universal de sus representantes.

2) Las masas solo se movilizan inicialmente a partir de los problemas concretos que sufren, igual que en las empresas pasa en los barrios. Si no se moviliza cada barrio con ese criterio, las acciones de lucha terminan siendo vanguardistas y terminan aisladas de las masas.

3) En los barrios el estado no puede utilizar el chantaje del despido, lo cual facilita el combate. Se trata de aplicar el camino más favorable, parecida estrategia a la de la Larga Marcha de Mao de "rodear las ciudades por el campo", rodeando las fábricas y empresas por los barrios.

4) Las maniobras del estado y sus seguidores, hace absolutamente necesario la presencia de comunistas no de palabra sino en los hechos, abnegados en el sacrificio y compromiso diario para poder transformar las Asociaciones de Vecinos en dichos órganos en combate de denuncia constante contra quienes son sobornados por el poder. Sin tales comunistas, dicha tarea es imposible.