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Podemos, Syriza, la "refundación del capitalismo" y la manipulación del marxismo.


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11-3-2.015


La capacidad de integración del capitalismo

Desde que el capitalismo se consolidó en los países más avanzados, demostró su gran capacidad para adecuarse a las circunstancias históricas cambiantes. La revolución simultánea que preveían Marx y Engels, así como la revolución mundial prevista por los bolcheviques, pudo ser impedida por el capitalismo debido a esa mutabilidad.

Los ideólogos del capitalismo supieron profundizar en la teoría de Marx, utilizando sus grandes innovaciones tecnológicas productivas para intervenir dentro del proletariado y transformar una parte de este en una aristocracia obrera que traicionó la Revolución Socialista de Octubre y apoyó las intervenciones imperialistas de los estados monopolistas a cambio de las mejoras de sus condiciones laborales, sociales y políticas en las metrópolis. Y ese proceso, no se inició como consecuencia de la consolidación de la URSS, sino bastante antes de ello, desde la propia consolidación del capitalismo imperialista en Inglaterra, Francia y Alemania.

El capitalismo, aunque no pudo evitar las crisis cíclicas consustanciales a su naturaleza, no actuó de forma anárquica una vez consolidado su poder en los principales países, sino que planificó y reformó constantemente los aspectos esenciales que lo debía perpetuar:

Las formas de dominación de sus estados; el mantenimiento de la apariencia plural de su monopolio absoluto económico, político y represivo, gracias al soborno del oportunismo de diverso pelaje; la complementación de la asistencia y bienestar social en el interior de sus países, con el saqueo y genocidio continuo de países para ser sometidos a las metrópolis; la creación controlada de fuerzas ideológicas, políticas y militares como supuestos enemigos para justificar las invasiones y operaciones desestabilizadoras posteriores, la universalización del concepto de democracia como elecciones periódicas controladas en su totalidad por los medios de opinión del imperialismo, la utilización del poder financiero como poder fáctico exclusivo y decisivo de los intereses monopolistas y sus mecanismos, como la creación de dinero ficticio para trasladar sus limitaciones a su población mediante la inflación y la devaluación de salarios y condiciones sociales del pueblo trabajador mediante la competencia de millones de parados y la emigración masiva; etc.

La capacidad tecnológica del capital no se frustró con la instauración de la URSS. Al contrario, los países imperialistas tomaron claramente la delantera en una de las principales innovaciones globales, como fue la creación de las computadoras y la red de Internet, primero con fines militares e inmediatamente después aplicada a la produccción y a la divulgación global de su ideología.

Parece razonable deducir que mientras el capitalismo sea capaz de tales avances, su existencia en las metrópolis está garantizada. Sin embargo el capitalismo en su fase imperialista, como demostró la Revolución de Octubre en Rusia, no puede impedir la existencia de eslabones débiles en la cadena, como son ahora los países del sur de Europa, especialmente Grecia y España. No se trataría pues de esperar al agotamiento natural del capitalismo, sino de acometer la constucción del poder popular en dichos países.


El placebo de la refundación

A finales de 2008, el ex presidente francés Nicolás Sarkozy, con el aparente apoyo de Obama, ante el inicio de la grave crisis actual propuso "refundar el capitalismo sobre bases éticas".

Sin embargo, la reforma del imperialismo, no podía atentar contra los principios de apropiación y distribución del capital financiero, cúpula hoy del capital monopolista e imperialista.

El intento de hacer aparecer el capital financiero en contraposición con el "capital productivo" es tan absurdo como pretender fortalecer las piernas de una persona en detrimento de su cabeza.

Más de seis años después, parece claro que tales declamaciones fueron una simple coartada propagandística para poder sustraer los impuestos y ahorros de la población, las rentas del trabajo y provocar el deterioro de sus condiciones de vida, en nombre de un supuesto "socialismo" que "salvara los depósitos" de los ciudadanos, los enormes desfalcos del capital financiero y confirmar el análisis del marxismo al denunciar que el capitalismo socializa las pérdidas y privatiza los beneficios.

En definitiva, la actual crisis, aunque refleja las contradicciones inherentes del capital, no deja de estar siendo utilizada para el fin último de eliminar competencia, concentrar el poder y aumentar plusvalías del gran capital de las potencias imperialistas en su competencia contra la República Popular China y los países que de alguna manera suponen un camino ajeno al marcado por EEUU y la UE y sus instituciones financieras.

Son pues reformas "políticas" disuasorias las que el imperialismo acomete en la actual fase para poder perpetuarse. No es una "refundación" para conseguir una primacía absurdamente contradictoria del "capitalismo productivo sobre el capital financiero" como decía Sarkozy, sino un nuevo maquillaje político del poder supremo del capital financiero para conseguir que las fuerzas opositoras que han surgido inevitablemente de la eliminación de amplios sectores de la aristocracia obrera en los países sometidos al pago de una deuda imposible, se acomoden a ofrecer una alternativa que no toque la esencia del sistema capitalista.

La aparición de Podemos en España y Syriza en Grecia como fuerzas mayoritarias, con el apoyo de medios de comunicación imperialistas, debiera ser entendida en este contexto.


Podemos, "un programa económico angelical"

Ha pasado ya algún tiempo desde la aparición en España de Podemos al calor de las tertulias en la cadena de los obispos, y de los monopolios Atresmedia y Mediaset.

Las propuestas sociales y políticas de Podemos se basan esencialmente en respetar el marco capitalista de desarrollo.

Podemos propone renta mínima garantizada (renta básica), semana laboral de 35 horas, subida del salario mínimo interprofesional, reestructuración de la deuda, jubilación a los 65 años, reparto del tiempo de trabajo, impuestos proporcionales a la riqueza, tope salarial máximo a directivos, subsidio a cada hijo nacido independientemente de la renta familiar, etc. Todo ello sería garantizado con el aumento de plantilla de inspectores para erradicar el fraude fiscal y así poder financiar las medidas y con una política fiscal más progresiva.

Como bien decía el catedrático de Estructura Económica de la Universidad Ramón Llull, Santiago Niño Becerra , el programa de Podemos es "fabuloso, fantástico, maravilloso, angelical, pero no es un programa para este sistema".

El programa económico de Podemos está unido al reconocimiento político de la legalidad monopolista vigente y de las estructuras imperialistas.

Con respecto a la legalidad monopolista Podemos acepta el marco de representación y control actual del estado, considera a la máxima representación del capital monopolista, la familia Botín, con 2.300 millones de euros evadidos en Suiza con el amparo de la Hacienda española, como "emprendedores" ajenos a la "casta" que "contribuyen al bienestar social", y ve las relaciones de España y Estados Unidos como una cuestión "estratégica", después de la reciente entrevista de Pablo Iglesias con el embajador de EEUU en Madrid, James Costos.

La posición de Podemos respecto a la cuestión nacional en Catalunya y Euskadi, relegando, al igual que hizo el PSOE en su día, la autodeterminación al día que ellos consigan tener la mayoría suficiente, según las leyes vigentes 2/3 de diputados y senadores en doble ocasión electoral, y su empuje en estas comunidades restando importante apoyos al independentismo, hizo pensar que son un caballo de Troya fabricado por el capital monopolista para mantener la unidad del estado.

Aparte de servir como ariete contra el independentismo y como renacimiento del patriotismo español. El famoso ultraderechista Sáenz de Ynestrillas y policías como el ex presidente del SUP, Sánchez Fornet, partidario de imponer por la fuerza si es preciso la unidad de España, han declarado su ferviente apoyo a Podemos.

Pero más allá de ello ¿se puede hacer posible unas medidas económicas y políticas de redistribución de la riqueza y control ciudadano, sin tener el poder real en la economía y en la política?

¿Hay aspectos sociales y económicos propuestos por Podemos que puedan ser asumidos por el imperialismo?

El imperialismo y en concreto, el capital monopolista español, no está en condiciones de ceder una parte de la renta del capital a las rentas del trabajo. Significativamente, España vuelve a crecer de donde siempre lo había hecho en el pasado, la construcción y el turismo, y las exportaciones debido a la devaluación de derechos salariales y sociales impuesta por la crisis. Mientras, la inversión en Investigación y Desarrollo no para en decrecer en los últimos años,1,40%, 1,36%, 1,30%, y 1,24% del PIB en 2010, 2011, 2012 y 2013, siendo ese año la aportación de la administración pública sólo de un 18,7% del total invertido.

Es decir, los sectores de escaso valor añadido vuelven a ser determinantes para lo que ahora Rajoy llama "recuperación". Salarios reducidos en más de un 30% se unen a un creciente aumento de los ritmos de trabajo, lo cual explica que, a pesar de la reducción del paro y de que aumenten los números contratos precarios firmados en condiciones leoninas, el número de las horas trabajadas declaradas bajen, junto con gran cantidad de horas extras que se realizan pero no se cobran.

La capitalización de las empresas y entidades financieras se está realizando bajo manu militari de las condiciones creadas por el sistema financiero que los ellos mismos llaman eufemísticamente "los mercados" , forzando el aumento de la explotación laboral y la disminución de salarios y derechos.

Ni Podemos ni ningún otro partido respetuoso con el sistema, que no posea el poder político económico, político y coercitivo, podrá llevar a cabo ninguna reforma social que no esté basada en quitarle a una parte de la clase obrera lo que se le dé a otra parte de la misma clase menos favorecida.

Por otro lado, los mismos medios que encumbraron a Podemos ahora reducen su crecimiento, utilizando el aparato del estado (especialmente medios de comunicación, Agencia Tributaria, espionaje y poder judicial), por lo que cada vez tiene mayor verosimilitud su simple función como azote de los "infieles separatistas" y adorno de un nuevo colorido parlamentario, que ayude a mantener la "paz social", con conflictos sociales cada vez menores, manteniendo a la población embelesada esperando unas elecciones supuestamente "rupturistas".

Y también, desde luego, para mantener la "unidad de la patria", una vez que las propias fuerzas independentistas o por el derecho a decidir en Catalunya, se han convertido en títeres de la "Justicia" española y se enfrentan mutuamente en una suicida política de desgaste mutuo, haciendo de palmeros objetivos del estado que ellos aún consideran "democrático". En esas condiciones el estado español no tiene prisa por procesar al President de la Generalitat Artur Mas. "Mejor que lo procesen sus propios aliados", deben pensar.

Las últimas encuestas de Metroscopia refleja un casi empate cuatripartito entre Podemos, PSOE, PP y Ciudadanos, después de la subida fulgurante de este último durante las últimas semanas en que los medios de comunicación han multiplicado su presencia y resaltado las bondades y "moderación" de su candidato Albert Rivera, surgido de la lucha anti independentista y anti catalana. También silenciando los notables casos de corrupción de sus colíderes Jordi Cañas y Javiert Nart, éste último justificando con la complacencia de la Agencia Tributaria de Montoro, su evasión de capitales por supuestas amenazas de ETA.

Ello muestra la posibilidad de una coalición de PP junto con Ciudadanos, e incluso de ser necesario un tripartito entre PP, PSOE y Ciudadanos, para conseguir entre los tres partidos mayoría absoluta parlamentaria y relegar el papel de Podemos como mero pero fundamental pivote que impida el proceso hacia la Independencia de Catalunya y Euskadi y al mismo tiempo legitime como fuerza de oposición, el carácter democrático del sistema imperialista español.

Es decir, la reforma del imperialismo español y su estado, no solo no tendrá un carácter de "refundación" sino que se limitará a un nuevo engaño político, basado en la parálisis de la lucha de masas y las ilusiones de éstas acerca de las posibilidades de "cambio" sin tocar los cimientos del estado y aceptando en la práctica el supuesto carácter democrático de los medios de comunicación monopolistas que junto a los jueces y policías y del conjunto del aparato del estado, guían el proceso político español.


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El Ministro de Finanzas de Syriza, un "marxista errático"

Esta situación se asemeja bastante en líneas generales con lo que ocurre en Grecia con Syriza.

Este partido, al igual que Podemos en España, respeta profundamente la legalidad burguesa y considera que la situación actual muestra que hoy la "izquierda" no puede realizar transformaciones en profundidad debido a la actual correlación desfavorable de fuerzas. Debido a ello considera que ahora se abre una etapa en que Syriza debe centrarse o limitarse a "aliviar" las "calamidades" que sufre la población, en espera de mejores condiciones políticas.

Pero las condiciones políticas no se crean de manera espontánea. La realidad objetiva bajo el capitalismo nunca es revolucionaria. Se necesita el papel del sujeto revolucionario, de vanguardia, del partido comunista. Así lo condiciona la verdad universal marxista de que "la ideología dominante es la ideología de la clase dominante".

Las condiciones políticas para abrir un proceso insurreccional que posibilite la toma de todo el poder por el pueblo, han de ser creadas por la vanguardia política revolucionaria y ello no depende esencialmente de las encuestas electorales, sino de la influencia de los órganos de poder popular en la lucha de masas. Cuando ni dichos órganos ni dicha lucha existe, porque quienes debieran asumir su impulso y construcción se niegan a hacerlo, esperar el "cambio de condiciones" es soñar.

Por ello, Syriza, al respetar la legalidad que la burguesía impone y poner las elecciones burguesas en vez de órganos de base de poder popular como garantía de su gobierno, en realidad no hace más que negar las posibilidades de ejercitarlo.

Recientemente han sido reproducidos ampliamente los planteamientos del flamante Ministro de Finanzas griego Yanis Varoufakis, basados en un artículo que éste publicó en su blog el 10-12-2013, bajo el título "Confesiones de un errático marxista en medio de una crisis europea repugnante".

En él, declara que hay que elegir entre un "terrible dilema": puesto que "la izquierda no está preparada para el cambio radical" se debe aceptar en su lugar, "estabilizar el capitalismo europeo" frente a los "sectores neoliberales" que pretenden el "desmantelamiento de la Unión Europea". Se trataría pues de "salvar el capitalismo europeo de sí mismo" y de las "invasiones de las políticas neoliberales" para "la resolución de "la crisis de la eurozona" y "la estabilización de la Unión Europea", con el apoyo incluso de fuerzas "derechistas". En suma, "detener la caída libre del capitalismo europeo con el fin de comprar el tiempo que necesitamos para formular su alternativa".

Pero la alternativa al capitalismo, siempre se ha formulado en la práctica de la lucha de clases. Ello, aparte del tiempo lógico, lo que requiere principalmente es decisión práctica inmediata, pues solo la práctica social enseña. La "alternativa" solo se construye con la lucha de las masas, poniendo en cuestión permanentemente la legalidad burguesa y su estado. Algo imposible cuando son precisamente quienes echan en falta dicha "alternativa", los mismos que respetan dicha legalidad burguesa y dicho estado monopolista al que pretenden, como Varoufakis, "estabilizar". Durante más de 40 años en Europa múltiples eruditos han elaborado cientos de miles de análisis teóricos, mientras al mismo tiempo comían en la mano de las manipulaciones burguesas, acatando en la práctica su sistema.

Por otro lado, Varoufakis, como todos los reformadores burgueses reivindica a Marx, pero solo le concede a este la utilidad para aliviar las "calamidades" más escandalosas del capitalismo, olvidando que en la época de la actual crisis sistémica en forma de imperialismo, eso ya no es posible y que la "terrible" disyuntiva para un defensor del mantenimiento del capitalismo en Europa hoy solo es aceptar las escandalosas consecuencia de miseria y muerte en su país, en los países de la "periferia" sometidos al imperialismo o en ambos a la vez.

Varoufakis erróneamente, habla de las "oposiciones binarias", "descubiertas" por Marx, "del crecimiento y del desempleo, de la riqueza y la pobreza, de la espiritualidad y la depravación, de hecho del bien y del mal, de nuevas perspectivas de placer y nuevas formas de esclavitud". Pero lo que Varoufakis llama "oposiciones binarias" no son más que las contradicciones que se manifiesta en todos los órdenes de la vida y cuyo concepto, hace ya 2.500 años, su compatriota Heráclito, aunque bajo un punto de vista y origen idealista, ya dominaba. "En los mismos ríos entramos y no entramos, [pues] somos y no somos [los mismos]". Diels-Kranz, Fragmente der Vorsokratiker, 22 B12.

Pero ni calamidades ni contradicción, nada de eso lo descubrió Marx.

Para Varoukakis, Marx es un precursor de Matrix, al analizar el papel de las máquinas como programadoras del comportamiento humano, y que expone crudamente "la fea realidad de un sistema que produce de forma rutinaria crisis y privación", todo ello "al margen de las ilusiones adormecedoras de la ideología burguesa". El actual Ministro de Finanzas griego, contesta a su propia pregunta "¿Qué ha hecho Marx por nosotros?" considerando que Marx le ha dado "las herramientas de verdadera libertad y racionalidad para hacerse inmune a la propaganda tóxica de los enemigos neoliberales".

Pero Marx, ni Lenin, tampoco hacen una separación entre capitalistas "productivos" o "estabilizadores" y capitalistas "especuladores" o "neoliberales", ni establecen contradicción alguna entre capitalistas "financieros" y capitalistas "productivos". Ello es una ya vieja, como las anteriores, manipulación del socialismo científico y de la propia realidad actual.

Tampoco descubrió Marx que "la riqueza se producía colectivamente" y era "apropiada de forma privada a través de las relaciones de producción", algo que los socialistas utópicos anteriores a él ya tenían claro.

La aportación esencial de Marx, según él mismo afirmaba, es que la lucha de clases solo puede desembocar en la dictadura del proletariado. Y es esto precisamente lo que obvian todos burgueses reformadores cuando hablan de Marx.

Varoufakis es esto precisamente lo que teme y desprecia cuando dice que "los partidos comunistas y socialdemócratas en el siglo XX, además de sus otros errores (y crímenes) fracasaron, debido a prejuicios, en el seguimiento del ejemplo de Marx: en vez de abrazar la libertad y la racionalidad como sus gritos de guerra y organización de conceptos, optaron por la igualdad y la justicia, entregando la libertad a los neoliberales. Marx era inflexible: El problema con el capitalismo no es que sea injusto, sino que es irracional…"

Así pues, el problema estaría en terminar con el "déficit democrático" de la izquierda revolucionaria y la necesidad de promover más libertad, entendida ésta, claro está, como apoyo a las instituciones de la burguesía y a su estado, y no a la construcción de contrapoderes con el derecho a decidir en todos los aspectos de la vida de la clase obrera y el pueblo trabajador en sus fábricas y barrios.

Marx, al contrario que Varoufakis, no era un moralista pequeñoburgués, sino un científico que desentrañó la esencia capitalista y aportó la solución que todos los burgueses temen y difaman como el "crimen" más horrendo, la dictadura del proletariado. Marx, a pesar de prever de antemano el desenlace previsible, apoyó la Comuna cuando "las masas tomaron el cielo por asalto", y sacó la lección de que fue precisamente la debilidad de la Comuna en no emplear vigorosamente su dictadura lo que posibilitó su caída.

Varoufakis se declara "terriblemente enfadado" con Marx, por "dos errores imperdonables" de éste: "uno por omisión y el otro por acción".

El error por omisión de Marx, según Varoufakis, fue no ser "suficientemente dialéctico" y haber adquirido un "tufillo de poder" debido a "su teoría excepcionalmente poderosa" y que "no mostró preocupación de que sus discípulos con mejor comprensión de sus ideas que el trabajador promedio, pudieran utilizar el poder otorgado a ellos, a través de las propias ideas de Marx, con el fin de abusar de otros compañeros, para construir su propia base de poder". Marx "no consideró la posibilidad de que en el estado obrero se infectara con el virus del totalitarismo" y expone los casos de "Stalin y Pol Pot", ¡culpando a Marx de no preveerlo!. "Marx nunca vio ese proceso dialéctico que llegaba"... ¡100 años después!

Es decir, Varoukakis está "terriblemente enfadado" con Marx, porque este no era adivino, ni dios y no tenía conocimientos empíricos decenas de años antes de que sucedieran… mientras él dormía placenteramente en los brazos y aledaños de la dinastía monopolista de los Papandreu.

El segundo grave error de Marx, "peor" que el anterior, según Varoufakis, fue un error por acción. Según él, se trata de la concepción determinista de Marx, sobre la ley del Valor y el conjunto de su teoría "en una sociedad capitalista dinámica", lo que según Varoufakis demuestra su "autoritarismo" a través del cual "codiciaba el poder que la 'prueba' matemática le proporcionaba".

Como prueba de ello, Varoufakis pone como ejemplo la polémica de Marx con el ciudadano Wetson, contrario a la reivindicación de aumentos salariales de las Trade Unions, y que Marx expone en su disertación "Salario, precio y ganancia".

Según el Ministro de Finanzas griego, "Marx sintió el impulso irrefrenable de anular gente como el ciudadano Weston que se atrevió a exponer su preocupación de que un aumento salarial (logrado a través de la huelga) podría resultar pírrico si los capitalistas empujan los precios hacia arriba posteriormente. En lugar de limitarse a argumentar contra gente como Weston, Marx estaba decidido a demostrar con precisión matemática que estaban equivocados, eran acientíficos, vulgares, indignos de atención."

Lejos de tal intencionalidad subjetiva de Varoufakis, Marx tuvo que rebatir la idea de Wetson que éste basaba en dos premisas evidentemente falsas:

"1) que el volumen de la producción nacional es una cosa fija, una cantidad o magnitud constante, como dirían los matemáticos; 2) que la suma de los salarios reales, es decir, salarios medidos por la cantidad de mercancías que puede ser comprada con ellos, es también una suma fija, una magnitud constante."

Al mismo tiempo tuvo que exponer que la oferta y la demanda solo regulan los precios en momentos transitorios de desfase entre ellas, pero que en definitiva los aumentos de salarios no provocan aumento de precios, sino en todo caso reducción de la tasa de ganancia. En ello habría que tener en cuenta el aumento de la productividad mediante el perfeccionamiento de la gestión y la tecnología, como factor compensatorio por parte del capitalista.

Marx concluía que:

"1. Una subida general de los tipos de salarios acarrearía una baja de la cuota general de ganancia, pero no afectaría, en términos generales, a los precios de las mercancías.

2. La tendencia general de la producción capitalista no es a elevar el promedio standard del salario, sino a reducirlo.

3. Las tradeuniones trabajan bien como centros de resistencia contra las usurpaciones del capital. Fracasan, en algunos casos, por usar poco inteligentemente su fuerza. Pero, en general, fracasan por limitarse a una guerra de guerrillas contra los efectos del sistema existente, en vez de esforzarse, al mismo tiempo, por cambiarlo, en vez de emplear sus fuerzas organizadas como palanca para la emancipación final de la clase obrera; es decir, para la abolición definitiva del sistema del trabajo asalariado."

La historia del Movimiento Obrero en todos los países demuestran desde el comienzo del capitalismo hasta hoy la justeza de las posiciones de Marx y las erróneas del ciudadano Wetson, cuya cabeza, según Varoufakis, fue "maltratada" por el "monopolio de la verdad" de Marx.

Decidídamente, Varoufakis está muy ofendido por esa "determinación para poseer el 'todo', la historia 'cerrada', el 'modelo', la 'última palabra", y eso "es algo que no puedo perdonar a Marx. Demostró, después de todo, ser el responsable de una gran cantidad de errores y, más significativamente, del autoritarismo. Errores y autoritarismo que son en gran parte responsable de la impotencia actual de la izquierda como fuerza del bien y como freno a los abusos de la razón y de la libertad que hoy controla la gobernanza neoliberal".

En realidad, el problema del Sr. Varoufakis es que al igual que todos los oportunistas de todas las épocas, ven todo el autoritarismo y falta de libertad en el campo de la clase obrera cuando ésta se atreve a levantarse. Quieren un cambio social realizado con guantes de seda, bellas palabras y música exquisita, por quienes precisamente han sido forjados sistemáticamente en el odio de clase, la miseria, la explotación y la mentira del poder monopolista.

Varoufakis, al igual que Pablo Iglesias que tanto pacifismo, tolerancia y respeto a las instituciones exigen al pueblo trabajador, están dispuestos a servir de muletas a un imperialismo chorreando sangre en el mundo que esclaviza, mientras hablan de cara al tendido de un "cambio", que como el mismo Varoufakis reconoce ingenuamente, es hoy imposible, sí, pero con tal política.


Actualización 19-03-2015

El gobierno griego aprobó anoche las medidas que prometió contra la crisis humanitaria:

Vales de comida a unos 300.000 hogares necesitados hasta final de año. Esa medida costará al Estado unos 137,7 millones de euros, según las cuentas gubernamentales. Se canjearán en tiendas o cadenas que colaboren con el gobierno en ese programa. La cantidad dependerá de los miembros de cada familia.

No podrán beneficiarse de la medida aquellas familias que ya reciban ayuda de cualquier otra institución, como los ayuntamientos o incluso la Iglesia Ortodoxa.

El texto prevé también facilitar el acceso al sistema sanitario a quienes están sin empleo desde hace más de doce meses.

El gobierno se compromete por ley a proveer de electricidad gratuita a otros 150.000 hogares en graves problemas económicos hasta 2016. La cantidad ofrecida es de 300 kilowatios por hora al mes.

Aquellas familias a las que les cortaron la electricidad por no pagar no tendrán que retribuir dinero alguno ahora para volver a ser conectadas. La deuda se aplazará.

El gobierno proveerá hasta 30.000 ayudas al alquiler de entre 70 y 220 euros al mes, exentos de impuestos y entregados directamente al propietario, hasta finales de diciembre, aunque podrían ser ampliadas un año más. El gasto total estipulado para ese punto es de unos 40,5 millones de euros. Esta medida será prioritaria para familias con hijos menores de edad y que vivan en las ciudades.

Quienes deseen optar a los beneficios sociales deberán entregar su declaración de impuestos para demostrar no recibir subsidios ni tener ingresos. Si no hay declaración, se aceptará un certificado.

Esas medidas costarán un total de 200 millones de euros. El gobierno ha señalado que no tendrá efectos negativos en el presupuesto. Se financiará recortando en 60 millones de euros el gasto ministerial y con un nuevo modelo de licitaciones con el que Atenas pretende ahorrar 140 millones de euros.

Una enmienda a esa ley permite el establecimiento de una Secretaría General para combatir la corrupción en el país, con la que el Gobierno pretenden luchar contra la evasión fiscal y otros ámbitos de la economía sumergida como el contrabando.

También establece lo que ha sido denominado en Grecia como una "amnistía fiscal". Quienes deban dinero a Hacienda o a los fondos de la Seguridad Social podrán tendrán la posibilidad de ahorrarse multas o intereses por los impagos si retribuyen ese dinero a tocateja antes del 27 de marzo. El Gobierno cree que más tres millones de personas o empresas con deudas menores a 3.000 euros podrían acogerse a la medida.

No cabe duda que ello, aunque no cambie las relaciones de producción ni el sistema del poder económico, supone una redistribución respecto a la situación existente que consolidará el apoyo popular al actual Gobierno griego de Syriza.