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¿Puede convertirse "Podemos" en el Caballo de Troya de la "casta" española contra el independentismo?


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31-12-2.014


El domingo 21 de diciembre, 3.000 personas en el aforo, más otras dos mil que no pudieron entrar, asistieron en el Centre Esportiu Municipal Valle Hebrón al mitin de Pablo Iglesias en la primera presentación pública en Barcelona del partido Podemos bajo el eslogan "2.015, comienza el cambio".

El lema es muy similar a "por el cambio" con el que el PSOE consiguió en 1.982 la mayoría electoral más abrumadora (201 diputados) desde el comienzo de la reforma política del franquismo.

El mitin fue un éxito de público, pero la intervención de Pablo Iglesias significó un retroceso de las posiciones iniciales de Podemos respecto a Catalunya. Aunque continúa hablando del "derecho a decidir, sí, pero sobre todas las cosas", ahora el derecho de autodeterminación lo relega hasta que pueda tener lugar un "proceso constituyente" a nivel de toda España.


El "proceso constituyente" de Podemos a partir de la legalidad vigente

Últimamente Pablo Iglesias insiste frecuentemente en el respeto a la "legalidad democrática" actual, lo cual recuerda el método de Torcuato Fernández Miranda para la reforma del franquismo yendo de "de ley a ley a través de la ley".

Así pues, se debe suponer que aplicando el artículo 168.1 de la propia Constitución, habría que esperar para materializar una nueva que incluyera la autodeterminación, a que Podemos cuente con una mayoría de 2/3 en el Congreso (234 diputados de un total de 350) y 2/3 en el Senado (178 senadores de 266 totales actuales) para de esa manera poder disolver las Cortes y realizar nuevas elecciones legislativas en toda España.

Los diputados y senadores elegidos deberán volver a decidir por mayoría simple del nuevo Congreso y mayoría absoluta del nuevo Senado, en primer lugar si se discute la reforma y en segundo lugar una vez discutido, volver a votar por mayoría favorable de 2/3 en las dos cámaras.

Solo después de traspasar todas esas múltiples y prácticamente infranqueables barreras (con la evidente oposición de los partidos monopolistas, el gran capital financiero llamado "los mercados" y el viejo aparato del estado centralista) se convocaría referéndum a nivel de todo el estado español para aprobar o rechazar la nueva Constitución que aceptara el derecho de autodeterminación para las nacionalidades como Catalunya.

Y solo después de todo ello, Catalunya podría decidir su futuro político.

Hay sin embargo, un truco más para hacer prácticamente imposible una nueva Constitución "respetando la legalidad democrática" al margen de la voluntad de los partidos monopolistas y los poderes fácticos del estado. La declaración del estado de alarma o de excepción, por ejemplo, debido a cualquier desabastecimiento alimentario, conflictos o atentados de origen diverso (incluidos los de falsa bandera), impide la disolución de las Cortes por un plazo de hasta 90 días después de ser levantado.

Ese es el camino "legal" del "proceso constituyente" de Pablo Iglesias.


Pablo Iglesias se otorga la potestad de elegir a sus interlocutores sobre el soberanismo catalán

Pablo Iglesias cargó contra David Fernández de la CUP por su abrazo a Artur Mas al conseguir la celebración de la consulta del 9-N y rechazó a Artur Más como "intelocutor para hablar de soberanismo" con lo cual dinamitaba toda posibilidad de acuerdo unitario para impulsar la autodeterminación de Catalunya en el momento actual.

Por cierto, que el 9-N (y en menor medida el día 8 para testar el impacto, y el día 10) las webs de la Generalitat sufrieron un fortísimo sabotaje informático organizado probablemente por el CNI, (el día 9, 60.000 veces más potente que los sufrido en otras ocasiones) que tuvo bloqueadas las web de la Generalitat, incluidas la web de receta médica en los ambulatorios que se mantuvieron inestables. Los responsables de la seguridad informática de la Generalitat, consideran que el ataque fue un encargo con un costo de más de 100.000 euros, provocado por troyanos introducidos en múltiples ordenadores y activados mediante orden por control remoto desde el sistema atacante.

La realidad es que el ataque verbal de Pablo Iglesias al abrazo entre Artur Mas y David Fernández el día que por fin se materializó el 9-N, supone no entender los hechos que ocurren en Catalunya y el carácter de clase popular de la lucha por la autodeterminación y la independencia. Lo que hay en juego en Catalunya es la ruptura con el estado español, -que Pablo Iglesias pretende reformar a partir de las leyes existentes-para poder deshacerse del corsé que éste le impone y que castra su desarrollo.

Pablo Iglesias, si es verdad lo que proclama, tendría que demoler ese mismo estado para crear otro nuevo, no de otra manera pueden ser aplicables las medidas que pregonaba. Pero, al igual que Felipe González terminó por limitarse a ser un decorado del sistema, Iglesias plantea un proceso de reforma del estado inviable como no sea para limitarse a dar una nueva mano de pintura a su fachada, como ocurrió con el famoso "candado del 78" al que suele aludir el propio Iglesias.

Pablo Iglesias, en diversas ocasiones, ha alabado la etapa de Felipe González al comienzo, asumiendo que su precursor creó la seguridad social y asumiendo su carácter "socialdemócrata". Ello supone un desprecio enorme a la lucha obrera y popular que hizo retroceder el franquismo y que fue la causa de todas las reformas sociales obligadas de los monopolios que comenzaron en realidad en tiempos de Franco, bajo la enorme presión de una lucha obrera y popular creciente contra la dictadura terrorista.

Por no hablar de la creación del GAL por el PSOE, y de la incorporación a la genocida OTAN, convirtiéndose en criminales de guerra con Javier Solana como jefe lacayo del Pentágono, que entre otras "proezas" destrozó Yugoslavia asesinando a miles de personas.

Es por todo ello, por lo que la actitud actual de Artur Mas para conseguir la independencia es mucho más progresista que lo que dice pretender Pablo Iglesias. Supone la posibilidad de realizar una ruptura con la monarquía franquista y su sistema y la posibilidad por primera vez de crear un nuevo estado desde abajo, sin tener que depender de la graciosa voluntad de los 2/3 de diputados y senadores españolistas por cuadruplicado.

Aparte de sus constantes alusiones a la genérica "casta" palabra milagro que oculta el análisis de las diferentes clases y sus respectivos partidos políticos, sobre el tema nacional, en realidad Pablo Iglesias dejó bien claro ser contrario no solo a la independencia de Catalunya sino también contrario a la autodeterminación, que para él es un simple cuadro colgado en la pared en espera que el conjunto del estado español asuma voluntariamente su harakiri.

En realidad, repitió el discurso actual de Pedro Sánchez, y como él pidió a los catalanes que esperen cien años más a una carrera de obstáculos imposibles de salvar protagonizada por él, que es además contrario a la independencia y a la autodeterminación desde Catalunya.


Cómo se ha creado la influencia política de Pablo Iglesias y sus compañeros

Nadie niega que Pablo Iglesias y sus compañeros son personas inteligentes y buenos oradores y sus denuncias contra los políticos burgueses es completamente justa.

Pero esas mismas cualidades las tienen muchas personas anónimas. La cuestión es aclarar por qué han podido ser capaces ellos y no otras personas los que han podido crecer y convertirse en un tiempo record de solo unos meses prácticamente en la primera formación en intención voto.

En 2.012 colaboraba en el diario Público y en la Sexta Columna.

En 2013 Pablo Iglesias comenzó su actividad como tertuliano habitual en la extinta Intereconomía y en El Gato al Agua. A continuación le siguieron participaciones en el canal 24 horas de TVE, y especialmente en La Sexta, La Cuatro y Telecinco.

El sábado día 27 pasado, los dirigentes de Podemos copaban la noche en La Sexta, Pablo Echenique, y en Tele 5, Juan Carlos Monedero.

El papel de Pablo Iglesias en los medios de comunicación ha sido tan constante en las horas punta, y en las elecciones europeas, que el logo de Podemos era la imagen personal de Pablo Iglesias en la papeleta electoral, algo nunca ocurrido en España.

Aunque Pablo Iglesias solo emplea el término "la casta" para definir a los políticos burgueses y así no tener que definir el carácter monopolista de los medios de comunicación que tanto reclaman su presencia, los principales de estos medios, especialmente las televisiones en España, no son entes objetivos e imparciales, sino que están al servicio de la clase monopolista.

Y a pesar de lo que él afirma, a Pablo Iglesias no le llaman las televisiones principalmente porque aumenta la audiencia, sino porque de esa manera Pablo Iglesias legitima la dictadura mediática.

De ninguna manera esas mismas televisiones invitarían a tertulianos por muy buenos que fueran, que explicasen y defendiesen la necesidad de la revolución socialista y la dictadura del proletariado, que denunciaran el monopolio de los medios de comunicación y su dependencia con el imperialismo, que defendieran la creación de órganos de poder popular en los barrios a partir de las Asambleas Populares abiertas de las Asociaciones de Vecinos, y convocatorias de cortes de tráfico en la calle, por ejemplo, para hacer retroceder los constantes aumentos de los recibos del agua, luz y gas.

Es seguro que si eso lo permitieran las televisiones monopolistas en horario punta y de manera estable como hacen con Podemos -y no de forma ocasional-, la audiencia aumentaría mucho más… los sectores más atrasados se convertirían en avanzados, las luchas en la calle aumentarían y un partido comunista merecedor de tal nombre se desarrollaría y a todo eso es a lo que realmente le teme el estado.

Pero los medios monopolistas no pueden oponerse a su propia esencia. No es casual que el auge de Podemos sea paralelo a que la conflictividad laboral y social se haya reducido el año presente en España.


Los medios de comunicación nunca son neutrales

Esta nochevieja los monopolios Atresmedia y Mediaset, principales impulsores de Pablo Iglesias como tertuliano, parece que celebrarán en sus cadenas televisivas el fin de año brindando con cerveza, obviando el tradicional cava catalán. ¿Casualidad o una muestra más de la campaña para inducir a los ciudadanos españoles contra el independentismo catalán?

José Manuel Lara Bosch, presidente del Grupo Planeta y del grupo Atresmedia, Marqués del Pedroso de Lara, es hijo de José Manuel Lara Hernández, nacido en El Pedroso (Sevilla), empresario y editor del que es hoy el mayor imperio editorial español y latinoamericano, y cuya fortuna creada a partir de la Barcelona bajo el franquismo no puede entenderse sin sus antecedentes personales como capitán de la Legión que entró victorioso con las tropas franquistas en Barcelona durante la Guerra Civil Española.

José Manuel Lara Bosch, dijo en agosto de 2.013 "La Sexta tiene que ser una televisión de centroizquierda, seria y respetuosa con la derecha" -para compensar su claramente derechista Antena 3-, sin embargo todo el mundo sabe de su cercanía a las posiciones cercanas al franquismo del PP, y especialmente de sus ataques contra el independentismo para poder mantener la idea de la "sacrosanta unidad de la patria" que su padre defendió con las armas como capitán de la Legión.

Y como su padre, Jose Manuel Lara Bosch tiene su misma ideología, pero adaptada a la hipocresía de los tiempos actuales, y es el propietario del grupo mediático más importante de habla castellana.

Ha llegado a ser propietario de periódicos tan dispares como el ultraderechista "La Razón" o el independentista "Avui", que abandonó en 2009 y fue adquirido por "El Punt" con el fin de hacer un gran diario catalán. Al mismo tiempo, su empresa matriz, Planeta, posee editoriales y periódicos en diversos países de Latinoamérica, Francia y otros de habla francesa.

Planeta tiene presencia en 25 países de habla hispana y francesa, lo que supone un universo de más de 760 millones de personas.

José Manuel Lara Bosch, una de las mayores fortunas de España, en gran parte desconocida en su cuantía, no solo se dedica al negocio mediático creador de opinión de televisiones, radios, periódicos y libros, sino que también tiene negocios urbanísticos, turísticos y de internet, e incluso intentos de ser el único gestor junto a Renfe de la privatización del AVE. En el pasado reciente, José Manuel Lara ya dijo que si Catalunya se declara independiente trasladaría su sede a Zaragoza o Madrid.

En suma, el máximo promotor mediático de Pablo Iglesias y Podemos en "La Sexta", sin cuya promoción televisiva diaria habría sido imposible formar un partido mayoritario en 4 meses, es uno de los máximos sujetos del capital monopolista del estado español con estrechas relaciones con el imperialismo estadounidense.

Los medios de comunicación no son neutrales, siempre y en todos los países, sirven a la clase dominante. La consideración de los medios como entes objetivos e imparciales que cuentan la verdad independientemente de quien mande, es una falacia absoluta demostrada en cada caso y en todos los países, tengan el sistema social que tengan.

La "imparcialidad informativa" en las formas solo sirve para justificar la parcialidad hacia la clase dominante en el fondo.

Es completamente lógico que en un país dominado por los monopolios los medios de comunicación estén a su servicio minoritario, que sean el jardín que han de cuidar a diario, para la defensa y el mantenimiento de su dominio y exista una censura y autocensura rigurosa, con el despido y la lista negra como juez supremo, para mantener las líneas esenciales de divulgación que interesa a dicha clase.

Los medios bajo el capital monopolista, mediante la propaganda, pueden derrocar un gobierno o políticos concretos y hacer ascender a otro gobierno y a otros políticos, pero bajo ningún concepto está permitida la propaganda acerca de la necesidad de la revolución socialista, el marxismo leninismo, la lucha antimperialista contra EEUU y la UE y menos aún, la creación de órganos de base del Poder Popular que supongan realmente la toma del poder político por la clase obrera y el pueblo.

Igualmente ocurre en un país dominado por las clases populares, los medios deben estar al servicio mayoritario de la mayoría de la población y bajo ningún concepto se puede permitir en dichos medios hacer apología de la subversión del estado popular por parte de las clases derrocadas y el imperialismo, para restaurar el dominio de una minoría explotadora.

No hay posible equidistancia ni imparcialidad posible entre las clases antagónicas ni en el terreno económico, ni en el político ni en el mediático. Pretender lo contrario, especialmente en un estado tan reaccionario como España, es un sueño irrealizable y al igual que toda política de conciliación entre clases antagónicas en la lucha diaria, solo puede llevar al desastre y a la liquidación a las fuerzas revolucionarias -como ocurre ahora- y a la consolidación a la larga del dominio monopolista e imperialista en Catalunya y en el conjunto del estado español.


Los nuevos aires sobre Europa pueden quedar frustrados si Podemos se suma al combate anti independentista en Catalunya y Euskadi

La creación mediática de la figura política de Pablo Iglesias, se asemeja bastante a la creación de su admirado Felipe González, televisado a cada paso que daba, absolutamente inexistente y desconocido en la lucha de clases antifranquista, pero con el apoyo de Alemania y el Pentágono, y por supuesto, de los medios monopolistas españoles.

Pero si hay honestidad en los planteamientos de los dirigentes de Podemos, ellos deberán entender que no podrán levantar un nuevo estado moderno que rompa con la claudicación vergonzosa de los partidos, -especialmente del PCE- durante la reforma el franquismo, sin la colaboración de la población catalana que quiere decidir ahora y no dentro de 100 años su futuro político.

En Catalunya -y Euskadi- se encuentran los sectores más avanzados tanto en el terreno económico como en el político y asociativo del estado español.

Ninguna "revolución democrática" puede hacerse en España para servir de ariete contra la mayoría de la población catalana y euskaldun.

Si Podemos cae en la tentación de "limar" sus declaraciones anteriores respecto a la aceptación concreta y actual del derecho de autodeterminación, para de esa manera conseguir votos de los sectores políticamente más atrasados de España -siguiendo los pasos tradicionales del PP y PSOE- pueden hacer algún daño pasajero al independentismo, pero el peor daño se lo harán a ellos mismos.

No habrán hecho más que cavar su propia tumba como fuerza política progresista y habrán impedido que el estado español se una a los deseos de cambio que parecen comenzar a existir en Europa. Habrán vuelto, después de un pasajero arrebato oratorio, a las posiciones ideológicas de la la aristocracia obrera de la que proceden, hoy en proceso de ruina, y no podrán asumir la ideología de la clase a la que ahora en realidad pertenecen económicamente: el proletariado moderno.